"Lo que Jeny le aporta a la reconciliación de este país no tiene nombre": Pirry

La historia de la mujer que perdonó a Ramón Isaza y a los paramilitares que asesinaron a su mamá fue presentada este domingo por Pirry, director y presentador de uno de los espacios de RCN TV. Ante las cámaras, varios paramilitares recluidos actualmente en las cárceles le pidieron perdón al país.
 
4 de agosto de 2014
 
Este domingo 3 de agosto, Especiales Pirry presentó el caso de Jeny Castañeda, la mujer que, en un ejemplo de espiritualidad y reconciliación, perdonó a los paramilitares que asesinaron a su mamá. Vea el programa de Especiales Pirry: Reconciliación pero no olvido.

Reconciliación Colombia encontró esa historia en el segundo semestre de 2013 y la publicó en una de sus revistas en mayo de este año bajo el título Una mujer tan valiente que perdonó.
 
Además, Jeny participó en el encuentro regional de Reconciliación Colombia que se realizó en Bucaramanga y fue uno de los testimonios más aplaudidos del encuentro Nacional, que se realizó en Bogotá.
 
Al presentar el programa de este domingo, Pirry dijo que lo que Jeny le aporta a la reconciliación en nuestro país no tiene nombre. “Aunque le mataron a su mamá, perdonó a los victimarios y ahora está abogando para que las personas denuncien, pueda haber un perdón y luego una reparación”, dijo al presentar el especial. El director y presentador del canal RCN TV también señaló que este es un perdón que ha estado precedido del arrepentimiento de los victimarios y de haberse sometido a la justicia.
 
En el programa, se hizo un recuento de la historia de Jeny, a quien las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio, comandadas por Ramón Isaza, le mataron a Damari Mejía, su mamá, cuando apenas cumplía 20 años.
 
Damari era una lideresa comunitaria que se había tomado unos predios de la Hacienda Nápoles de Pablo Escobar con un grupo de personas que no tenían vivienda. Hasta allá la fueron a buscar algunos paramilitares, que la mataron con seis disparos en la cabeza, por orden de Isaza, quien reconoció que les dijo a sus hombres que “la quitaran del camino”.
 
Del odio al perdón
  
Ramón Isaza, quien fue entrevistado por Pirry, contó cómo decidió crear su propio ejército en contra de la guerrilla cuando un grupo de subversivos intentó robarle ganado y tierras. También aceptó que la guerra se les salió de las manos y que terminaron cometiendo crímenes peores de los que cometían los guerrilleros.
 
En 2006 decidieron desmovilizarse y enfrentar la justicia. A esas audiencias, creadas por la Ley de Justicia y Paz, llegó Jeny llena de odio y de rencor. Tenía sólo 20 años y había quedado encargada de sus hermanos menores y su pequeño hijo.
 
“En mi vida sólo había rabia, odio y resentimiento, porque me parecía muy injusto lo que habían hecho con ella. Además, eso hizo que mi abuelo se enfermara y muriera de pena moral”, contó Jeny en el programa.
 
Ramón Isaza por su parte dijo que en una audiencia, cuando Jeny contó todo acerca del caso de su mamá, él le pidió perdón. “Pero ella me dijo que no me perdonaba, y que la que se había muerto era su mamá y no la mía”. Jeny incluso les dijo que eran cobardes y les deseó la muerte.
 
Pero todo se vino abajo cuando a Jeny le dio cáncer de tiroides. Entonces  comenzó a frecuentar al padre José Hernán Velásquez, párroco de la vereda Belén de Puerto Triunfo. El comenzó a hablarle de perdón y le dijo que su enfermedad podía ser producto del odio. “Dios le da a los mejores guerreros sus mejores batallas”, le dijo.
 
El padre contó en el programa que empezó a orar por Jeny y por la sanación interior, “algo que necesitan muchos colombianos hoy en día para conseguir la paz”.
 
Un sueño reformador

La vida de Jeny cambió un día, doce años exactos después del asesinato de su madre. Estaba hospitalizada y recibiendo un tratamiento para el cáncer de tiroides y se soñó con su mamá.  Ella le dijo que Ramón Isaza la iba a buscar para pedirle perdón, y que lo perdonara. Además, le pidió que le dijera que ella ya lo había perdonado.
 
Doña Elsa Ramírez, madre de Damai y abuela de Jeny,  contó en el programa que no pensó nunca en perdonar a Ramón Isaza. “Un día llegaron a la casa y le dijeron a mi nieta que él la estaba buscando, pero ella me contó el sueño que había tenido con su mamá. Esa noche yo no pude dormir y le rogaba a Dios: Dios mío bendito ayudame, ¿que tal que yo vea al tipo y me le vaya con uñas y dientes”.
 
Cuando Jeny y su abuela se encontraron con Ramón Isaza, coincidencialmente entró al mismo recinto el padre José, quien era párroco de la cárcel donde los paramilitares habían ido a identificar algunas fosas comunes. “Cuando José Hernán entró, me preguntó si había hecho lo que mi mamá me había pedido en sueños. Yo lloré y le dije a Ramón Isaza lo que mi mamá me había mandado a decir”, cuenta Jeny.
 
A partir de ese momento lo perdonó y comenzó a trabajar para que él pudiera  reunirse con otras víctimas de la zona del Magdalena Medio, a decirles la verdad y ofrecerles perdón.
 
Perdón a todo el país
 
Tres de los paramilitares salieron al aire en el programa pidiéndole perdón al país. Según Pirry, ellos mismos pidieron que Jeny estuviera presente cuando ellos dieran sus declaraciones.
 
Ramón Isaza dijo que le pedía perdón a todas las víctimas de la región del Magdalena Medio. “Tenemos que perdonarnos los unos a los otros. Mientras Dios me tenga vivo estaré presto a colaborar en lo que más se pueda para sacar adelante a nuestra región”.
 
Oliverio Isaza, hijo de Ramón y comandante del grupo paramilitar, dijo que estaba arrepentido porque ahora que tiene una familia, se da cuenta de cuánto sufren las madres a las que les quitaron sus hijos y los hijos que perdieron a sus padres. “Si uno pudiera devovlerle a toda esta gente la felicidad, lo haría, pero es algo imposible. De verdad lo siento de corazón”.
 
Al final, Pirry dijo que aunque algunos pueden pensar que estos hombres piden perdón sólo para salir de la cárcel y para evitar que los maten, Jeny confía en que el arrepentimiento es real y que ellos van a colaborar con verdad para la gente del Magdalena Medio.
 
“Mientras no haya verdad, las víctimas seguirán viviendo con rencor”, reflexionó el periodista.
 
El premio de perdonar
 
Muchos en Puerto Triunfo critican a Jeny y a su abuela por atreverse a perdonar a Ramón Isaza y a los paramilitares que les hicieron tanto daño. Pero Estela Ramírez, abuela de Jeny, cuenta que un día le dijo a una señora que “cada cual hace lo que el corazón le dice”.
 
Además, Jeny contó que sintió una paz y una tranquilidad que no puede explicar, y su abuela dijo  que se quitó un peso de encima. “Yo antes me mantenía amargada y ahora me siento libre”, dijo.
 
La historia, según Pirry, demostró que aunque no se logre la paz en Cuba, “es posible que nosotros los colombianos si nos podamos reconciliar”.
 
Además, presentó este caso como uno de éxito en el camino a la reconciliación del país. “Las víctimas tienen que estar en el centro del proceso de paz y todos debemos pedirles perdón, incluso los que desde las ciudades estuvimos indiferentes, porque la indiferencia es otra forma de victimización”.
 
La reflexión final, como dijo Estela, la abuela de Jeny, es que “si todos perdonáramos, este país sería muy diferente”.
 
Y, como lo dijo Pirry al finalizar su programa, un perdón que tiene mucho de espiritualidad, pero también de verdad y de justicia, derechos de las víctimas que no se transan.