"Esta es una pequeña victoria en una gran derrota que sufrimos"

Estas fueron las primeras declaraciones del nieto de la fundadora de las Abuelas de la Plaza de Mayo de Argentina, Estella de Carlotto. De 36 años y músico, es el nieto No. 114 de unos 500 jóvenes cuyas vidas fueron cambiadas por los horrores de la dictadura Argentina.

 
8 de agosto de 2014
Foto publicada por Ignacio Hurban en su cuenta de Twitter

 
Por su importancia para cerrar la herida del dolor profundo que dejó la dictadura que vivió Argentina entre 1976 y 1983, Reconciliación Colombia trascribe las palabras que el nieto de la fundadora de las abuelas de la Plazo de Mayo ofreció a la prensa este viernes 8 de agosto de 2014:
 
“Yo soy Ignacio... o Guido.
 
“Estoy un poco convulsionado, me parece maravilloso y mágico lo que está pasando y quisiera que esta situación que me está pasando a mí sirva para potenciar esta búsqueda para cerrar las heridas.
 
“De alguna manera tengo la suerte de ser parte de este pequeño proceso de cicatrización.
 
“En este momento tengo muchas emociones, muy juntas. Tengo mucha alegría porque esta respuesta positiva le dio mucha alegría a mucha gente. Y más a la familia de la que vengo, porque es una parte fundamental de esta búsqueda.
 
“Lo que más disfruto en este momento es la felicidad de los demás. Es la reivindicación de una bandera, de un trabajo muy bonito.
 
“Aunque me gusta más que me digan Ignacio, me siento más cómodo en la verdad. Estoy muy acostumbrado que me llamen Ignacio, por lo que voy a seguir manteniendo ese nombre. También entiendo que hay una familia que me estaba buscando como Guido. Y me siento cómodo con eso. Me siento feliz y agradecido con esto.
 
“Tengo una conciencia de la lucha de mi abuela, que la tengo aquí a mi lado. Me estoy enterando de cosas que no sabía, de detalles de la lucha que ha librado la gente de este penoso capítulo nacional.
 
“El reencuentro ha sido maravilloso. Evidentemente para ella es diferente que para mí. Apenas hace algunos días sé quién soy, que no sabía que era. Pero para ella es una reivindicación y lo vi en sus ojos.
 
“Hay como unos ruidos en la cabeza y maripositas fuera del campo de visión. Hay cosas que no las sabes, que ahora las sabes. Y eso genera muchas sensaciones.
 
“Me crié con una pareja maravillosa, que me amó mucho. No sabía de dónde venía mi gusto por la música y el arte y eso me generó mucha inquietud. (...) Seguramente las percepciones tienen que ver con cosas más intangibles de por qué estoy relacionado con el arte, cuando mi medio ambiente no tuvo que ver con eso. Me gustaría haber tenido ese recuerdo primero de mi madre. No lo tengo, pero hay una memoria genética y una energía de vuelta enriquecedora en mi vida.
 
“Ahora me corresponde atar cabos sueltos que me estaban causando ese ruidito...
 
“El sentido mío, el sentido de que yo esté aquí, es, de alguna manera, aportar a la restitución. Lo siento en carne propia: una cosa es el trabajo público de la lucha y otra la vida interna, que en mi caso está bastante convulsionada, pues estoy conociendo una nueva familia.
 
“Yo hasta hace dos días tuve una vida extraordinariamente feliz y a eso se suma ahora tener otra familia, queriéndolo o no queriéndolo, esto es así.
 
“Con respecto al proceso de búsqueda es fácil iniciarlo, pero uno nunca sabe de los resultados. Hay un miedo para ingresar al camino de buscar la identidad. El miedo grande, es a no encontrar.
 
“A los que tienen dudas les digo que es necesario no solo para encontrar la identidad propia, sino la identidad de una argentina colectiva, probar seguir el camino que yo inicié. (...)”