Un instrumento para medir las condiciones para la reconciliación

Hoy se lanzó en Bogotá el Índice de Condiciones para la Reconciliación Nacional (ICRN), una herramienta que ya se aplicó en Bogotá, Medellín y San Carlos, y que busca apoyar a los gobiernos locales en la formulación de políticas públicas para la reconciliación.
 
Colombia es un país único en el mundo gracias al camino que está siguiendo hacia la paz.
 
Y lo es por el hecho de que en medio de un conflicto armado, que sigue su curso, se estén implementando medidas como la Ley de Justicia y Paz y la Ley de Víctimas, que pretenden reparar a las personas afectadas por el conflicto, garantizarles su derecho a la justicia y a la verdad, y atender la reinserción de miles de desmovilizados a la sociedad.
 
Pero a pesar de que por más de cuatro años se han implementado estas y otras políticas, que son responsabilidad de los gobiernos locales y el gobierno Nacional, hasta la fecha no existía un mecanismo que permitiera medir y hacerle seguimiento a los resultados en cada territorio, en materia de qué tanto le aportan a la reconciliación.
 
Por ese motivo, desde hace tres años organizaciones como la Unidad de Víctimas, la Fundación Social, la firma Cifras y Conceptos, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y la USAID han venido trabajando en una herramienta que permita medir estos mecanismos y políticas públicas.
 
Para eso se aliaron con las alcaldías de Bogotá, Medellín y San Carlos (Antioquia) –uno de los municipios con el proceso de retorno más exitoso–, que accedieron a ser evaluados, y luego de 36 meses de trabajo diseñaron una metodología llamada el Índice de Condiciones para la Reconciliación Nacional (ICRN), que aplicaron en los tres casos.
 
Los resultados fueron entregados este viernes 15 de agosto en el hotel Tequendama, con la presencia del Presidente Juan Manuel Santos, Paula Gaviria, directora de la Unidad de Atención y Reparación a las Víctimas y miembros de las administraciones de los tres municipios.
 
¿Cómo funciona el índice?
 
El primer paso para las entidades involucradas en el proyecto fue definir qué es la reconciliación. Luego de tener claro que no es un destino ni un momento específico, sino un proceso que se construye con tiempo, procedieron a investigar qué indicadores podían  mostrar avances en ese proceso.
 
“El resultado fue que podemos medir las condiciones para la reconciliación por cuatro dimensiones: la confianza, la participación democrática, la atención a los derechos de las víctimas y la territorialidad”, dijo Paula Gaviria, directora de la Unidad para las Víctimas.
 
Es así como cada dimensión tiene atadas una serie de categorías, y cada categoría tiene varios indicadores que se llenan con información existente en las alcaldías, con trabajo de campo y con una encuesta realizada por Cifras y Conceptos a la población en general, incluyendo a víctimas del conflicto y desmovilizados.
 
En total son 12 categorías y 112 indicadores, aunque Cesar Caballero, director de Cifras y Conceptos, afirmó que la idea a futuro es reducir el número de indicadores para que la metodología se pueda aplicar en todos los municipios. “En la segunda fase la idea es expandir el estudio y llegar a toda Colombia. Está herramienta se podría aplicar en cualquier lado: Leticia, Medellín o Timbiquí”, dijo.
 
Al final, con una ponderación de los diferentes indicadores, se obtiene un porcentaje que indica que tantas condiciones favorables hay para la reconciliación en cada ciudad. Además, se obtiene una cifra por cada dimensión y cada categoría.
 
Por ejemplo, en el piloto aplicado en Bogotá el resultado fue que la ciudad tiene un 62 por ciento de condiciones favorables para la reconciliación, pero al mismo tiempo la reparación a las víctimas está calificada con un 42 por ciento (sobre cien)  y la resolución pacífica de conflictos con un 85 por ciento.
 
Para Paola Silva, de la Fundación Social, ese porcentaje “indica que hay esfuerzos que se han hecho, pero que se requieren muchas más acciones para poder llegar a un 100 por ciento”.
 
Los indicadores y los resultados
 
Para medir la dimensión de la confianza, el índice estudia indicadores que tienen que ver con la recuperación de esta entre antagonistas, entre los miembros de la comunidad y de la sociedad frente a las instituciones del Estado. Se utilizan tasas de desmovilizados, porcentajes de nivel de aceptación entre víctimas y victimarios y número de armas entregadas, entre otras cifras.
 
En San Carlos, por ejemplo, un 73 por ciento de las personas comprarían productos hechos por desmovilizados, y en Bogotá un 70 por ciento de personas le darían trabajo a alguien que hizo parte de un grupo armado ilegal.
 
La dimensión de participación democrática, por su parte, busca averiguar qué tanta participación política y social tiene la comunidad, los desmovilizados y las víctimas. Para eso utiliza indicadores como el número de organizaciones comunitarias y la transparencia electoral. El resultado más destacado en este punto fue el de Medellín, que obtuvo un 93 por ciento de favorabilidad en participación en política.
 
También se mide la atención a los derechos de las víctimas, que para Cesar Caballero es el tema más importante y con más peso en el índice. Sin embargo, fue el punto en el que más baja calificación tuvieron las tres ciudades. Aquí se mide la inclusión social, el acceso a la justicia, la verdad y la memoria, y los procesos de reparación administrativa y simbólica.
 
Finalmente, el tema del territorio tiene en cuenta variables que muestran la situación económica, la seguridad y la existencia de mecanismos para resolver pacíficamente los conflictos.
 
Una herramienta para el postconflicto
 
Para el Presidente Juan Manuel Santos el estudio cobra mucha relevancia en este momento de la historia de Colombia en la que “se están sembrando semillas para recoger la paz”.
 
Contó que la senadora Claudia Lopez le dijo que iba a hacer un debate en el Congreso de la República, para responder a la pregunta de qué grupos van a reemplazar a las Farc en los territorios en donde operan  en la eventualidad de que dejen las armas. “La pregunta me tomó fuera de base, y luego me puso a pensar. Esta herramienta es buena, porque hay que buscar la forma de que el Estado llegue a las zonas más apartadas”.
 
En ese sentido, Paula Gaviria dijo que esta es “una plataforma de alistamiento para la implementación de los acuerdos que se adelantan en La Habana”.
 
Resultados por ciudades 
 
San Carlos (Antioquia): Fue el municipio que mejor resultado obtuvo, con un 66 por ciento de condiciones favorables para la reconciliación. Sin embargo, para la alcaldesa Maria patricia Giraldo la cifra podría estar rondando el 80 por ciento en este momento porque se han mejorado muchas condiciones desde que se tomaron las muestras para el índice.
 
Este es el primer municipio libre de sospechas de minas, uno de los ejemplos más exitosos en retorno de desplazados a nivel nacional y un ejemplo por el trabajo comunitario. “Es la misma comunidad la que decide donde y en qué invertir el presupuesto. No se toma una decisión sin ellos”, contó la alcaldesa. 
 
Sus principales resultados son en resolución pacífica de conflictos y recuperación de confianza entre víctimas y victimarios. Sus categorías más bajas son acceso de las víctimas a la justicia y la memoria.
 
Medellín (Antioquia): Tiene un 56 por ciento de condiciones favorables para la reconciliación. Lo más destacable es la inclusión social de las víctimas y la favorabilidad en participación política de la ciudadanía en general. Para Luz Patricia Correa, directora de la unidad de atención a población desplazada de la alcaldía de Medellín, esta medición “desmitifica el tema y señala una ruta para avanzar en el camino de la reconciliación”.
 
La ciudad aún debe mejorar en el acceso de las víctimas a la justicia y en los índices de participación social.
 
Bogotá: Es la ciudad capital, a donde llegan la mayor cantidad de desplazados de todo el país. Tiene un 62 por ciento de condiciones favorables para la reconciliación y se destaca en temas de inclusión social y resolución pacífica de conflictos. Sin embargo, tiene retos en el acceso a la justicia y la reparación de las víctimas.
 
Para Ana Teresa Bernal, alta consejera de la alcaldía para los derechos de las víctimas, sería importante que el índice se convirtiera en un mecanismo de seguimiento, porque los resultados pueden haber cambiado luego de algunos meses.  Además, llamó la atención sobre el papel de las grandes ciudades en el postconflicto. “La idea es que los que recibimos y los que llegan logremos un encuentro de culturas que permita llegar a la paz y no genere nuevas violencias”.