“Se tiende a subestimar a la gente de los barrios pobres”

Mauricio Granados es un cantante de Altos de Cazuca, un barrio vulnerable ubicado entre Bogotá y Soacha. De cantar en los buses para ganarse la vida, pasó a ocupar el tercer lugar del programa ‘Idol Colombia’. Reconciliación Colombia habló con él en Pasto, donde acompaño el encuentro indígena de Golombiao.

Agosto 16 de 2014
Por Paola Forero, enviada especial de Reconciliación Colombia
Fotos: Colombia Joven y Paola Forero


¿Cómo es que un muchacho que vive en Altos de Cazuca y se gana la vida cantando en los buses termina en el tercer lugar de uno de los concursos del prime time de la televisión nacional?

Me presenté por hacerle caso a Fabián, un amigo que hoy es mi manager. Yo no tenía fe y lo hice sólo por seguirle la cuerda. Pensé que no iba a pasar de la primera ronda, pero cuando menos me di cuenta ya estaba frente al jurado.

Les conté que cantaba en los buses y me hicieron cara de que no tenían mucha fe. Cuando canté,  quedaron impresionados. Luego seguí avanzando y llegué a ser tercero.


¿Es cierto lo que se dice de Cazuca? ¿Es fácil que los jóvenes terminen metidos en vicios o en pandillas?

Fácil no, ¡refácil! Debido a la falta de oportunidades, cualquier chance de ganar plata que aparezca, y los muchachos se meten a los vicios. Además en la zona hay paramilitarismo, guerrilla y sobre todo, mucha limpieza social.

Y en ese contexto, ¿qué lo llevó a mantenerse en la música, pudiendo elegir otro camino aparentemente más fácil como el de una pandilla o el de las drogas?
Veía ejemplos. Muchos amigos del barrio se torcieron. Por ejemplo, de mi salón éramos 42, y a 15 o 16 los habían matado. Además a mí siempre me ha gustado la música.

Aunque tuve mi época de desorden, estaba yéndome para donde no era, pero luego abrí los ojos. Mi familia y Fabián me decían todo el tiempo que tenía mucho talento y empecé a salirme de ese mundo a pesar de que había gente que no me quería dejar salir... me buscaban en la casa y me decían  "no se vaya que usted es un chino camellador".

¿Cómo se encontró con la música? 

Mi abuela cuenta que mi mamá cantaba, mi abuelo canta opera. Por el lado de mi mamá todos son muy musicales. Además,  mi primer instrumento fue un galón de agua en la casa con el que hacia música junto a mis hermanos. Desde pequeño me gustó.

¿Cómo explicarles a los muchachos que viven en zonas similares o peores que existe una opción de vida que no tiene que ver con la droga y la violencia?

Hay que decirles que miren alrededor, a todos esos amigos que los rodean, y caigan en cuenta de que no quieren terminar como ellos. Que se miren al espejo y piensen que no todo en la vida son lujos, placeres y plata.

¿Qué debería hacer la sociedad en general para que se acabe el día a día de falta de oportunidades que muchas veces tienen los niños de barrios como Cazuca? 

No olvidar esos sectores. Muchas fundaciones van a hacer un proyecto de tres o cuatro meses y luego se van, por lo que los muchachos se desilusionan y luego ya no quieren participar de ese tipo de actividades. 

Adicionalmente, se tiende a subestimar a la gente de los barrios pobres. No los creen capaces de hacer algo. Y es importante que caigan en cuenta que en esos barrios es donde más hay talento. Solo por ponerle un ejemplo, de esos barrios pobres han salido la mayoría de los jugadores de la selección Colombia.

¿Para usted cómo se construye paz en la cotidianidad?

Desde uno. Estando en paz con uno mismo. 

¿Cuál es tu sueño? 

Ser reconocido en la música, como Marc Anthony, y dar conciertos llenos de gente.