Los riesgos y ventajas de la participación de militares en el proceso de paz

Por primera vez en la historia de Colombia, un grupo de oficiales activos de las Fuerzas Militares participará en un proceso de paz con un grupo guerrillero.

Agosto 20 de 2014
Foto: Archivo Semana


No como negociadores, como lo ha aclarado el Presidente Santos, sino como apoyo técnico en dos temas esenciales del proceso: el cese bilateral al fuego y la entrega (las Farc hablan de dejación) de armas.

En total es un grupo de 10 personas, que incluye siete militares, encabezado por  el general Javier Alberto Flórez Aristizábal, actual jefe del Estado Mayor Conjunto y subcomandante de las Fuerzas Militares.  Vea el listado completo de los miembros de la Comisión.

El ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, le dijo además a puerta cerrada a la Comisión de Paz del Congreso, según cuenta un artículo de Semana.com  que a La Habana irán tres coroneles y un almirante pertenecientes al Ejército, a la Fuerza Área Colombiana, a la Policía y a la Armada.

Desde que se conoció la decisión de convocar a los militares a La Habana, se ha producido el rechazo de algunos sectores, que lo consideran una afrenta a las Fuerzas Militares.

“Pte Santos, ud irrespeta a las FFAA exigiéndoles deliberar con sus verdugos terroristas”, afirmó el ex Presidente Uribe en su cuenta de Twitter.

Y en otro mensaje, agregó: “Militares deliberando en Cuba: agrava inseguridad y desmoraliza más a FF.AA al equipararlas con el terrorismo”.

Militares retirados consultados por Reconciliación Colombia destacan sin embargo las ventajas que puede tener la participación de militares en el proceso de paz siempre y cuando se respete su condición de no ser deliberantes.

El General (r) Jaime Ruiz Barrera, presidente de la Asociación Colombiana de Oficiales en Retiro de las Fuerzas Militares (Acore), señaló que la presencia de militares en la mesa de negociación por el contrario “le puede dar seguridad y tranquilidad al país”.

Barrera explica que la importancia de la inteligencia es que permite “conocer al enemigo”. De este modo, al ser asesores técnicos y no negociadores, los oficiales activos poseen información relevante sobre la verdadera cantidad de armas que poseen las Farc, los lugares donde tienen influencia o los que pueden ser estratégicos para ellos, de modo que “contribuye a no dar ventaja en una eventual desmovilización”.

Barrera reconoce que el anuncio presidencial en un primer momento les generó preocupación porque se planteó la posibilidad de que actuaran como negociadores, lo cual contradice la naturaleza no deliberante de las Fuerzas Militares.

El Brigadier General (r) Rafael Colón Torres, ex comandante de la Fuerza Naval del Sur y experto en lucha antinarcóticos, señala por su parte que la presencia de los altos oficiales en La Habana va a permitir que las Fuerzas Militares tengan un canal directo de información sobre lo que ocurre en el proceso, lo cual contribuye a desmitificarlo.

Coincide con Barrera en que el aporte más importante que pueden dar los altos oficiales es que “conocen los territorios, cómo se puede hacer el cese al fuego, cómo verificarlo y dónde y cómo hacer la entrega de armas”.

Colón asegura que esta presencia en La Habana no tiene por qué minar la moral de la tropa porque los militares no van a dar explicaciones a las Farc ni a discutir con ellos, sino a aportar ideas que beneficien el proceso.