La entrega de restos de los desaparecidos ahora será más humana

Hoy, cuando se conmemora el Día Nacional de los Detenidos-Desaparecidos, Colombia cuenta con un protocolo para humanizar la entrega de los cadáveres. La Comisión Nacional de Búsqueda de Personas Desaparecidas acaba de publicar este manual, en conjunto con familiares de víctimas de ese delito. 

30 de agosto de 2014

Por José Vicente Guzmán Mendoza
Periodista de Reconciliación Colombia


Cuando, luego de años de una larga y dolorosa búsqueda, Yaneth Bautista recibió los restos de su hermana Nydia Erika, una de las víctimas más emblemáticas de la horrorosa práctica de la Detención-Desaparición en Colombia, se entristeció al ver que se los entregaron en una bolsa negra, de esas que se usan para echar los desechos a la basura.

Nydia Erika, socióloga de 35 años de la Universidad Nacional y economista de la Central, fue desaparecida forzadamente  un día como hoy, 30 de agosto del año 1987, luego de que hombres armados vestidos de civil la sacaran a la fuerza de su casa en el barrio Casablanca de Bogotá. Las investigaciones apuntan a que miembros de la extinta Brigada XX de Inteligencia Militar "Charry Solano" del Ejército Nacional, comandada por el exgeneral Álvaro Velandia Hurtado, fueron los perpetradores de esta detención, desaparición, tortura y asesinato.

Los despojos mortales de Nydia Erika fueron recuperados por el testimonio del sargento retirado Bernardo Garzón Garzón, quien detalló cómo fue que se produjo el homicidio de esta militante del M-19. Pocos meses después, el cadáver fue entregado a Yaneth.

“¿Yo cómo llego con esto a mi casa?, ¿cómo le digo a mi mamá que aquí está su hija?, ¿cómo le digo a mi sobrino que aquí está su madre?”, recuerda Yaneth, cuando cargo los despojos mortales de su hermana en aquella singular envoltura.

El momento estuvo lejos de las tradiciones religiosas con las que sus abuelos, en casa, le habían enseñado a manejar los duelos, y opacó el alivio que sintió al encontrar finalmente el cuerpo extraviado de su hermana.

Experiencias similares a las de Yaneth han vivido cientos de familiares que buscan los restos de sus seres queridos que un día fueron desaparecidos. Entregas de cadáveres sin ningún acto especial, gente que debe recoger los restos en ciudades lejos de su hogar y transportarlos en buses, demoras en la entrega y falta de tacto por parte de los funcionarios que les ayudan en todo el proceso. 

La constante queja de muchas de las víctimas, llevó a que la Comisión Nacional de Búsqueda de Personas Desaparecidas, conformada por la Defensoría del Pueblo, la Fiscalía General de la Nación, la Procuraduría General de la Nación, el Instituto Nacional de Medicina Legal, el Ministerio de Defensa y  miembros de la sociedad civil, crearan el ‘Protocolo interinstitucional para la entrega digna de cadáveres de personas desaparecidas’.

El documento, construido con la participación de familiares de víctimas de desaparición forzada, fija los principios y los pasos técnicos que deben seguir las entidades involucradas en la investigación, la búsqueda, la exhumación y la entrega de los restos de las personas desaparecidas a sus familias. 

Según Jorge Armando Otálora, defensor del pueblo, esta será a partir de ahora una herramienta de obligatorio cumplimiento y las instituciones involucradas tienen el deber de ajustar sus procedimientos internos para hacerlo. “Con esto queremos garantizar los derechos y el respeto que merecen la memoria de las personas desaparecidas y sus familiares”

Una historia dura

El protocolo llega 14 años después de la Ley 589 del 2000, que tipificó la desaparición forzada como un delito –previamente el caso se trataba como un secuestro simple–, y en un momento en el cual hay cerca de 25.000 víctimas de este crimen en el país, según cifras del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH).

De hecho, según el Registro Nacional de Desaparecidos (RND), que recoge las cifras de quienes desaparecen de forma forzada y de quienes desaparecen sin que se sepa la causa, en lo corrido de 2014 van 4.539 personas desaparecidas y se presume que 99 de ellas fueron objeto de desaparición forzada. 

Aunque la cifra es baja respecto al 2011, año en el que se presentó un pico de 7.966 personas desaparecidas, 300 de ellas víctimas de desaparición forzada, las autoridades consideran que este sigue siendo un dato preocupante. 

Sin embargo, la lucha que desde hace más de tres décadas adelantan los familiares de víctimas de este delito, ha venido dando frutos. 

En 2010, por ejemplo, se aprobó la Ley 1408, que “rinde un homenaje a las víctimas de desaparición forzada y establece mecanismos para su identificación”. Y aunque hace falta la reglamentación de la misma por parte del Ministro del Interior, lograron dejar en la ley la promesa de que, entre otras cosas, se abrirá un banco genético de datos para facilitar la identificación. 

Para Gloria Luz Gómez, coordinadora nacional de la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (Asfaddes), el protocolo presentado por la Comisión Nacional es una muestra de lo que han logrado los familiares con su constancia. “Ya no vamos a permitir que sigan existiendo huesos y restos que no sean tratados con respeto, ni que a nosotros nos traten con irrespeto”, dijo. 

Lo mismo opina Yanette: “Nosotros hemos tenido que escarbar la tierra con nuestras manos para encontrar a nuestros seres queridos. Pero este es nuestro momento y las puertas se tienen que seguir abriendo. Este protocolo es  resultado de 27 años de lucha”.


El protocolo 

Una de las características principales del protocolo es que obliga a las autoridades a concertar con los familiares el modo en el cual desean recibir los restos de sus seres queridos. De esta manera, son ellos quienes deciden si aceptan una entrega simbólica –cuando se hace imposible encontrar el cadáver– o una entrega colectiva. 

Según el defensor Otálora, “así se va a respetar la voluntad, las creencias y las tradiciones de las víctimas”. Y aunque Yanette Bautista está de acuerdo, dice que la mayoría de organizaciones siguen oponiéndose a las entregas colectivas junto con las simbólicas: “uno no puede aceptar una entrega simbólica cuando no se ha hecho lo suficiente por investigar y buscar”.  

Por otro lado, y según Carlos Eduardo Valdés, director del Instituto Nacional de Medicina Legal, el protocolo sigue los principios de dignidad humana, integralidad de las instituciones, no discriminación, acción sin daño, enfoque diferencial y gratuidad en el proceso. 

La idea es respetar la diversidad cultural de las víctimas y sus ritos específicos si se trata de población afrocolombiana o indígena. 

El protocolo identifica 4 fases en el proceso: la revisión y documentación del caso, la atención interinstitucional a los familiares, la diligencia de entrega del cadáver y la documentación del proceso de entrega. 

El cumplimiento del protocolo, que se debe empezar a implementar a partir de ahora, va a ser monitoreado por la Comisión Nacional de Búsqueda de Personas Desaparecidas y la Defensoría del Pueblo. 

La idea general es que la institucionalidad mejore la atención y la interacción con los familiares que buscan el cuerpo de sus seres queridos. Y aunque el tema pueda parecer de poca monta frente a la realidad de un delito que muchas veces es invisibilizado, al final termina siendo de suma importancia para las víctimas y para el Estado. 

Porque como dice Carlos Eduardo Valdés, director de Medicina Legal, al comprometerse a identificar todos los cuerpos que lleguen al instituto, “no hacerlo, significaría claudicar y que el Estado no cumpliera con su deber”.

Si quiere conocer más del caso de Nydia Erika Bautista ir a http://www.nydia-erika-bautista.org/


Comisión Nacional de Búsqueda de Personas Desaparecidas: http://www.comisiondebusqueda.com