Asesinatos selectivos han puesto la mayoría de víctimas en Colombia

La segunda clase de la Cátedra ¡Basta Ya! dejó claro que el 80 por ciento de las víctimas han sido el resultado de esta aterradora práctica, la que se ha registrado en las regiones más apartadas del país y contra las poblaciones más vulnerables, por lo que su sufrimiento ha sido invisible para muchos colombianos.
 
2 de septiembre de 2014
 
Andrés Suarez, investigador del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), fue el encargado de la segunda sesión de la Cátedra ¡Basta ya!, que se basó en el primer capítulo de este Informe para decir que todos los actores armados, sin excepción, han recurrido a la violencia contra los civiles con toda su intencionalidad y para causar terror.
  
Y para constatar su afirmación dio las siguientes cifras: el conflicto entre 1958 y el 2012 ha dejado cerca de 220 mil víctimas, de las cuales 180 mil han sido civiles y de esas cerca del 80 por ciento han sido producto de asesinatos selectivos.
 
“La guerra no ha sido de confrontaciones bélicas. Acá se ha desarrollado como una guerra de asesinatos selectivos, secuestros, desapariciones y pequeñas masacres que son tipos de violencia instalada en la cotidianidad de las víctimas”, comentó Suarez.
 
Esta frecuencia de las acciones contra las poblaciones, y, a su vez, el bajo perfil con las que fueron ejecutadas (menos de 6 personas por masacre), hizo que se invisibilice  la dimensión real de la violencia en el país, lo cual, por consiguiente, hace que las víctimas queden en el anonimato, que sean las zonas rurales los sectores más afectados y que se hayan implantado estas lógicas del terror en las comunidades por parte de todos los actores armados (guerrillas, paramilitares y agentes del Estado).
 
“Ejercicios de recuperación de memoria histórica de las víctimas han servido para que el tema se haya impuesto en la mesa de conversaciones como punto 5 de la agenda, a pesar de que es algo incómodo y espinoso para los actores armados que buscan legitimar sus formas de lucha, desconociendo sus responsabilidades frente a las víctimas”, dijo el catedrático.
 
También el régimen del terror que se impuso hace que no sea fácil denunciar o hacer seguimiento judicial a los casos, a pesar de los avances estructurales en términos institucionales que se han venido adelantando desde la Ley de Justicia y Paz y de la Ley de Víctimas, entre otras, que se configuran como las herramientas para buscar el esclarecimiento de los crímenes con procesos de justicia y reparación para las víctimas.
 
Suárez, relator para el caso de El Salado y co-relator de los casos de Remedios y Segovia, fue enfático en precisar que el Informe ¡Basta ya! Colombia: memorias de guerra y dignidad no es una versión oficial del conflicto y tampoco es un documento final que dé cierre a la discusión, sino que, por el contrario, es el insumo para que se adelante el debate público de la memoria historia de las víctimas desde una interpretación crítica. Así, abordó la sesión desde tres ángulos: las características del conflicto, las dimensiones y características de la violencia y el recorrido por las etapas del conflicto.
 
En el desarrollo del ciclo de la Cátedra ¡Basta ya! se tendrán sesiones dedicadas a abordar en detalle los factores explicativos del conflicto, los actores armados y las víctimas desde sus iniciativas de memoria y resistencia.
 
Para los interesados en seguir la Cátedra y sus contenidos, en estos enlaces puede acceder al Modulo 1 del curso y al capítulo 1 del Informe ¡Basta ya! Colombia: memorias de guerra y dignidad.
 
Vea aquí la nota sobre la sesión inaugural de la Cátedra