Cinco personajes se pusieron en los zapatos de otro

Como parte de la campaña ‘Soy Capaz’, Farid Mondragón, Goyo de Chocquibtown, el cardenal Rubén Salazar y los empresarios Carlos Raúl Yepes y Sylvia Escovar se calzaron las botas, los tenis y los zapatos de desmovilizados y víctimas del conflicto para simbolizar la importancia de entender al otro para lograr la paz.

Septiembre 8 de 2014
Fotos: Daniel Reina

 
Cada zapato estaba acompañado de un mensaje o una historia sobre su dueño, una víctima del conflicto armado o una persona en proceso de reintegración.

Un militar que perdió su pierna izquierda por una mina, un desmovilizado que perdió a su madre en combate, un joven asesinado cuando iba a encontrarse con su hermano, una mujer dos veces desplazada y un ex paramilitar que ya culminó su proceso de reintegración fueron las personas, relacionadas de una u otra manera con la violencia, a quienes pertenecieron esos zapatos. Así fue el lanzamiento de la campaña Soy Capaz.

 

Carlos Raúl Yepes, Presidente del Grupo Bancolombia y Presidente de la Fundación ANDI, se puso los zapatos de Jhon Jairo, un militar de 33 años, que pisó una mina antipersona en diciembre de 2005, cuando patrullaba en San Francisco, municipio del Oriente antioqueño. John Jairo, que perdió su pierna izquierda, dice que está dispuesto a perdonar a los que le causaron ese dolor.

“Estamos más por lo que nos une que por lo que nos separa", dijo Yepes antes de calzarse la bota.
El Cardenal Rubén Salazar se puso las botas de Martín, un joven de 22 años, que se desmovilizó después de pasar cerca de 12 años en un grupo alzado en armas. Su madre murió en combate, pero su padre y sus hermanos son miembros activos de la organización.

"Cada uno debe pensar en qué ha contribuido, con sus acciones o con su indiferencia a que el conflicto continúe", dijo el cardenal Salázar.
Goyo, cantante de ChocQuibTown, se puso los tenis de Alejandro Ujueta, un joven de 20 años que fue asesinado cuando iba a encontrarse con su hermano. “¿Será que todos tenemos que perder un hijo para entender y ser capaces?”, escribió la madre de Alejandro en un mensaje que leyó la artista.

"Debemos sentir desde adentro lo que han sentido las víctimas de nuestro país", agregó ella.
Faryd Mondragón, ex portero de la selección Colombia, se puso los zapatos de un desmovilizado de las Autodefensas, que terminó ya su proceso de reintegración y actualmente trabaja como asesor comercial de una empresa comercial.

"Como país tenemos que ser capaces de lograr la paz que tanto necesitamos", dijo Mondragón.
Sylvia Escovar, presidenta de Terpel, se puso los zapatos de Gisela Castro, una mujer que fue dos veces desplazada. Cuando vivía en Puerto Alvira (Meta) ella y su familia tuvieron que huir de la población en medio de un bombardeo; cuatro años después, en San José del Guaviare, los paramilitares les dieron a ella y a su esposo 24 horas para salir de la población. 

"Los únicos capaces de cambiar lo que hemos vivido somos nosotros", dijo Sylvia Escobar.