Ejemplos concretos de poblaciones a las que la sustitución les devolvió la vida

La vía del desarrollo alternativo

El representante de la Agencia de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) en Colombia, explica en esta columna cómo el desarrollo alternativo es un camino para lograr la paz y cuáles son los retos para consolidar estos programas en Colombia. Aquí están algunas de las historias de campesinos y comunidades indígenas que al optar por cambiar sus cultivos de coca, encontraron el camino para vivir sin los estigmas y las limitaciones que ocasionan ocuparse de una actividad ilícita.
La sustitución en cifras

Los cultivos ilícitos han bajado considerablemente desde que el Estado implementa programas de sustitución y erradicación. Además, ha beneficiado 156.000 familias  y ha fortalecido a más de 600 organizaciones campesinas. Pero los cultivos ilegales se están concentrando en tres departamentos fronterizos. Vea un panorama completo de la sustitución, sus principales programas y los retos en cifras.

12 de septiembre de 2014
Por José Vicente Guzmán Mendoza
Periodista de Reconciliación Colombia

Los indígenas Kogui, que por décadas vivieron replegados en la parte alta de la Sierra Nevada de Santa Marta en buena medida por culpa del conflicto armado, han logrado hoy lo que hace diez años parecía impensable: transformar una zona que llegó a tener 1.000 hectáreas sembradas de coca en un paraíso natural donde, en la actualidad, producen un café especial que llega a los mercados de Alemania y de Estados Unidos.

Como ellos, cerca de 156.000 familias campesinas en el país han tomado la decisión de alejarse de los cultivos ilícitos y, en cambio, acogerse a los programas del Estado colombiano y de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC por sus siglas en inglés) para sustituir sus cultivos.

Las cifras hablan por sí solas. Entre el 2000 y el 2013, las hectáreas sembradas de coca en Colombia bajaron de 160.000 a 48.000, según el monitoreo de cultivos que hace las Naciones Unidas. Y la calidad de vida de las comunidades ha mejorado del cielo a la tierra, casi literalmente. Es la tierra en la que ahora abonan un futuro próspero para sus hijos y para sus nietos.


Los casos concretos

Muchos de ellos, además, han logrado vender sus productos no solo en su localidad, sino en el mercado nacional y, otros cuantos, los están exportando a otros destinos. Eso se ha traducido en tranquilidad para sus comunidades, lo que demuestra que Rodrigo Trujillo, un campesino de Villa Garzón en Putumayo, y quien hoy dirige una empresa de condimentos, tiene razón cuando dice que “la paz se consigue con un campo productivo que genere oportunidades”.

No obstante, aún hay retos importantes por delante. Putumayo, Nariño y Norte de Santander son los únicos departamentos donde la coca ha crecido, lo que demuestra que los cultivos ilícitos se están concentrando en zonas fronterizas donde aún es palpable la violencia y el conflicto armado.

Para Guillermo García, coordinador de Desarrollo Alternativo de la UNODC, el Gobierno colombiano debe comenzar a abarcar esos vacíos territoriales para enfrentar este problema, algo que ya está empezando a hacer con la Unidad de Consolidación Territorial.

“Hay que fortalecer las entidades para llegar a toda la población vulnerable a los cultivos ilícitos y darles alternativas”
, dice García. Pero para eso también es necesario mejorar la infraestructura vial en el campo, resolver el tema de titulación de tierras y buscar nichos de mercado para los productos que se reemplacen.

Reconciliación Colombia hace una recopilación de experiencias y cifras que demuestran que la sustitución de cultivos sí cambia los entornos de las comunidades y les hace más fácil la vida a sus pobladores.

Vea aquí casos concretos de poblaciones a las que la sustitución les devolvió la vida.

 
La resistencia Kogui Una dulce solución La unión hizo la fuerza
La Sierra Nevada de Santa Marta se llenó de cultivos ilícitos luego de que las bonanzas marimbera y cocalera influenciaran a los campesinos y a colonos que ocupaban sus territorios. Pero los indígenas Kogui, decididos a volver a la tierra que les pertenece, han logrado recuperar la mayor parte del terreno y hoy siembran un café silvestre que se adecua a sus tradiciones y a sus costumbres espirituales. Campesinos de Valle del Guamuez, en Putumayo, decidieron dejar atrás los cultivos ilícitos que inundaron su vereda y comenzaron a sembrar caña panelera. A pesar de que su proyecto estuvo cerca de fracasar, a punta de constancia lograron aguantar y hoy están estrenando un trapiche con el que esperan obtener la certificación del Invima para comercializar su producto en el ámbito nacional. En el norte del Chocó, junto a la zona del Urabá antioqueño, hay cuatro municipios que han sufrido los peores impactos de la violencia. Pero allí mismo, varias organizaciones de campesinos y personas en condición de desplazamiento decidieron unirse para vender mejor el cacao con el que reemplazaron los cultivos de coca. Hoy lo venden a la Nacional de Chocolates y lo exportan a Europa.