Una revisión a las prácticas del terror social

La desaparición forzada y el desplazamiento forzado fueron dos de sus modalidades. El número de casos de desapariciones en Colombia es casi la misma cantidad de desaparecidos que arrojó la dictadura Argentina. Mientras que de los 1.123 municipios colombianos 1.103 fueron afectados por el desplazamiento.

12 de septiembre de 2014

En la tercera jornada de la Cátedra ¡Basta ya! dos equipos de investigadores del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) abordaron prácticas muy propias del conflicto armado colombiano que ocasionaron el “terror social”, como ellos mismos lo llamaron en esta sesión: el desplazamiento forzado y la desaparición forzada.

Ambas prácticas han sido perpetradas por todos los actores armados, han favorecido la impunidad y revictimización y han demostrado la lentitud institucional para adelantar investigaciones y proferir fallos. 

Liz Arévalo, investigadora del equipo de desaparición forzada del CNMH, resaltó que particularmente la desaparición ha sido una práctica que históricamente ha afectado a líderes de los movimientos sociales y de derechos humanos, y que, por las mismas dinámicas de esta forma de violencia, las víctimas tienden a ser invisibilizadas. 

“Esta es una práctica de guerra que ha sido perpetrada por todos los actores, pero donde el Estado especialmente tiene una responsabilidad muy grande. Se implantó como mecanismo de terror social en la lucha por territorios y poblaciones, donde lo que se busca es el ocultamiento de las víctimas”, comentó la investigadora.

De acuerdo con el Registro Único de Víctimas (RUV), entre 1979 y 2013 se tienen como desaparecidos a cerca de 89 mil personas, de las cuales unas 25 mil se presume que corresponden a desapariciones forzadas. Eso es casi la misma cantidad de desaparecidos que arrojó la dictadura Argentina.

De los 14 mil procesos que tiene la Fiscalía, 8.367 están en etapa de investigación y tan solo se han proferido 35 sentencias.

Por su parte, el equipo de investigadores de desplazamiento forzado resaltó que esta dinámica del conflicto armado ha venido afectando a toda la sociedad en su conjunto y es la responsable del mayor número de víctimas directas.

Según cifras oficiales del RUV, se tiene que de 1980 a 2013 han sido desplazados cerca de cinco millones y medio de personas, lo cual representa un 12% del total de la población del país, aproximadamente.

“Como práctica del conflicto ha sido sistemático, masivo y prolongado en el tiempo. Ha habido desplazamientos en 1.103 municipios, cifra alarmante si se tiene en cuenta que Colombia tiene 1.123 municipios registrados en el Dane. Donde la guerrilla es el actor que históricamente más ha desplazado, con un 37%, pero no ha sido el único”, declaró Mónica Rueda, investigadora del equipo de desplazamiento forzado.

El 85% de las víctimas del desplazamiento provienen principalmente de las zonas rurales y es una práctica donde los afectados corresponden así al siguiente porcentaje: el 43% son menores de edad, el 10% afrocolombianos y el 9% indígenas. También se estima que hay cerca de 255 mil casos en los que las víctimas han sido desplazadas más de una vez.

“La respuesta institucional frente a esta problemática ha sido precaria. Tan solo desde el año 2004 se reconoce el crimen y a sus víctimas, lo cual había ayudado a la invisibilización de la práctica. Las víctimas tienden a ser revictimizadas para acceder a ayuda estatal, pero hay impactos sicosociales y económicos muy difíciles de superar”, dijo esta otra investigadora.

En el desarrollo del ciclo de la Cátedra ¡Basta ya!  la próxima sesión abordará los temas de actores armados, orígenes, características y transformaciones y los ponentes serán Claudia López, Álvaro Villarraga y Mario Aguilera. 

Para los interesados en seguir la Cátedra y sus contenidos, desde aquí se puede acceder al Modulo 1 del curso.

Y acá se puede descargar el capítulo 1 del Informe ¡Basta ya! Colombia: memorias de guerra y dignidad.