La valía de las mujeres en La Habana

Belén Sanz, representante de ONU Mujeres en Colombia, destaca el hecho de que se haya instalado una subcomisión de género para garantizar que esta visión sea incorporada en los diálogos de La Habana.

Por Bibiana Mercado
Editora de Reconciliación Colombia
18 de septiembre de 2014

 
En los últimos días, los negociadores del Gobierno y de las Farc instalaron en La Habana la subcomisión de género, anunciada por las mujeres que participan directamente del proceso. Tanto negociadoras del Gobierno, como portavoces de las Farc. Su mandato es que los acuerdos con esta guerrilla tengan implícito y, por qué no, explícito el tema de la equidad de género.

En esta entrevista, Belén Sanz, quien se ha incorporado de lleno a los esfuerzos de las Naciones Unidas por garantizar que los derechos de las víctimas -en este caso los derechos de las mujeres- sean tenidos en cuenta, responde de qué hablamos cuando se dice que hay que incorporar la visión de género en los diálogos de La Habana y qué significa que las mujeres sean tenidas en cuenta, de verdad. Es decir, de manera real y efectiva.

Sanz es representante en Colombia de ONU Mujeres, la agencia de las Naciones Unidas especializada en el tema de género. Y ha viajado desde el principio a La Habana, junto con el coordinador representante del Sistema, Fabrizio Hochschild. Reconciliación Colombia la abordó antes de que tomara uno de los aviones que la conduciría a la Isla.

¿Qué consideración le merece el hecho de que en La Habana se haya instalado una subcomisión de género?

Esta subcomisión se anunció en julio pasado, por parte de la mesa de conversaciones, y estábamos muy atentas a saber cuándo se iba a instalar y en qué condiciones se iba a instalar. El hecho de que hayan anunciado esa instalación tanto la delegación del Gobierno, como la delegación de las Farc, junto con sus mujeres, correspondientemente por cada parte, es de enorme importancia para el proceso de paz. Desde ONU Mujeres –Naciones Unidas-, lo vemos como un gran paso para garantizar que los temas de género y de derecho de las mujeres se incorporen de una forma efectiva en los acuerdos. Y, de hecho, se puede convertir en una práctica que otros países tomen como referente.
 
Con su experiencia, ¿esta subcomisión es innovadora?

Es muy innovadora. En otras partes del mundo no ha habido mecanismos tan formales. Ha habido experiencias similares en Filipinas, donde se está avanzando mucho en la incorporación de una perspectiva de género. Existen mujeres dentro de las delegaciones y el tema de género es una de las prioridades. Pero el hecho de que exista instalada una subcomisión de género permite determinar el compromiso de incorporar esta perspectiva.
 
Concretamente, ¿qué significa incorporar esta perspectiva en lo que se acuerde?

Para hacerlo simple, varias cosas, a la vez. Una, que se garantice una participación equitativa de las mujeres en las negociaciones de paz. Esto quiere decir, que no sea una negociación de hombres y entre hombres, sino que las mujeres puedan también incidir y pactar qué es lo que se necesita transformar en este país para alcanzar la paz.  Dos, una consideración de todo lo que tiene que ver con la afectación del conflicto en la vida de las mujeres y de las niñas. El entender que un conflicto como el colombiano no se puede entender si no se tiene en cuenta el impacto del conflicto en hombres, mujeres, niños y niñas de una forma diferenciada. Y tres, si los acuerdos no ponen en marcha medidas específicas diferenciadas para  atender este impacto y para garantizar que las mujeres participen efectivamente en la construcción de la paz.
 
¿Qué significa que las mujeres participen en la construcción de la paz?

Implica que las mujeres tengan una voz en las negociaciones y que tengan una voz en las propuestas que se hagan de negociación. Es decir, implica que sí haya una participación formal. Implica, además, que los temas, necesidades e intereses de las mujeres estén dentro de la negociación.
 
Y eso, ¿sólo lo puede garantizar una participación directa de las mujeres?, o ¿los hombres también pueden garantizar esta visión?

Creo que ambos sexos pueden generar y pueden garantizar la incorporación de esta perspectiva y confiamos que este no sea un tema solo de las mujeres, sino un tema de la sociedad. Y, por lo tanto, los hombres deben ser parte del proceso.

Se dice que dentro de las filas de las Farc las mujeres son muy maltratadas. ¿No es una contradicción, por lo menos, que hablen del reconocimiento de los derechos de las mujeres, pero no de los derechos de sus mujeres?

Lo que creemos es que es muy positivo que las mujeres de la guerrilla estén adquiriendo un papel muy activo en la construcción de la paz, que estén moviendo la subcomisión de género y que estén haciendo propuestas. Que ellas mismas sean quienes que estén analizando el impacto de la guerra en sus propias vidas y que estén reflexionando como guerrilleras con respecto a la inclusión del tema de género y a la igualdad de género.
Desde ONU Mujeres, nuestro mensaje para ambas delegaciones, tanto la del Gobierno como la de las Farc, es que no pueden ser más que positivo que pongan en el centro de la agenda cuáles son los derechos de las mujeres y cómo se ven estas representadas en un proceso de paz.
 
Es decir, ¿Usted cree que hay una incomprensión, desde este lado, del papel de las mujeres guerrilleras?

En general, en el mundo ha habido poca comprensión respecto del papel de las mujeres guerrilleras en los grupos armados. Esto no solo ha sucedido en Colombia. Es un papel muy invisible. Se ve el rol tradicional de mujeres mamás, hermanas. Es decir, el papel de cuidadoras, pero las mujeres somos actoras políticas y muchas mujeres en Colombia han asumido el rol de la guerrilla como una forma de expresión de su política y de sus intereses ideológicos. No podemos dejar de visibilizar esto. Hay por lo menos un 40 por ciento de mujeres en la guerrilla, según el propio cálculo de mujeres guerrilleras. Esto es un porcentaje muy significativo de mujeres en un grupo armado. La sociedad debería estar abierta y preparada para escuchar cuáles son también las propuestas de las mujeres guerrilleras.
 
Por último, ¿qué consideración le merece el caso de la descalificación de Clara Rojas como víctimas por parte de una mujer guerrillera?

No nos pronunciamos sobre esto. Es la situación de la expresión de una guerrillera que tendrá que ver con lo que ellas han experimentado o vivido. Lo que sí creemos desde ONU Mujeres es que este es un momento donde las  descalificaciones, donde el manejo de la información debe ser muy cuidadoso porque distintos sectores de la sociedad están intentando construir la paz. Entrar en la lógica de estas descalificaciones personales y dar respuestas a estas descalificaciones no ayuda a este proceso que la sociedad está buscando.

Al margen, ¿no reproduce la visión machista de una mujer, hacia otra mujer?

En general, las mujeres y los hombres deben tener libertad de expresarse sobre las distintas circunstancias. El hecho de que haya sido una mujer no tiene para mí un valor mayor o menor. Simplemente no opinamos sobre esto.