‘Para alcanzar la paz, élites deben dejar de recurrir a la violencia’

No se ha consolidado un gobierno que tenga el monopolio de la seguridad pública en toda la historia de Colombia. Por esa vía, los grupos armados ilegales encuentran condiciones para surgir y las élites políticas y económicas recurren a estas expresiones para mantenerse en el poder.
 
19 de septiembre de 2014
 
Expertos académicos realizaron un ejercicio de reconstrucción histórica de los principales grupos armados ilegales que han surgido en Colombia en el marco de la cuarta jornada de la Cátedra ¡Basta ya!
 
Para la catedrática y senadora Claudia López la discusión sobre el surgimiento y permanencia en el tiempo de los grupos armados ilegales en Colombia ha tendido a buscar causas estructurales en factores económicos y sociales, pero se ha invisibilizado la importancia del factor político y de sus élites. “Históricamente, las élites han utilizado formas democráticas, pero también de violencia para mantenerse en el poder. Para tener paz se tiene que superar el uso de la violencia por parte de las élites”, señaló López.
 
Según su explicación, en el escenario colombiano siempre ha perdido la justicia frente a la seguridad, lo cual ha sido el caldo de cultivo ideal para la reproducción de grupos armados ilegales. “Casualmente, tanto guerrillas como paramilitares cuentan con orígenes comunes. Han surgido como movimiento de autodefensa, que buscan garantizar su seguridad y la de sus comunidades y, después, degeneran en los grupos que históricamente conocemos”, declaró la hoy senadora de la república.
 
Frente a la conformación de los grupos paramilitares, la congresista señaló que estos han contado con un gran asidero por la tradición ´para’ desde los grupos narcotraficantes. Esta relación entre fuentes de financiación y la necesidad de esquemas de seguridad y auto-justicia impulsaron la consolidación de estos grupos. Pero también han tenido eco al interior del Ejército, por cuanto se ve el paramilitarismo como una forma efectiva para derrotar a la guerrilla y a otros ‘supuestos’ adversarios.
 
“El reto en un posible escenario de posconflicto es fortalecer el sistema judicial y que este no colapse como lo hizo en el marco de la desmovilización de los grupos paramilitares en 2005, donde de 35 mil combatientes desmovilizados solo se tenían registros judiciales de 360 y al solicitar antecedentes de todos los otros el sistema simplemente colapsó”, dijo López.
 
Por su parte, Álvaro Villarraga, investigador del Centro Nacional de Memoria Histórica, en su análisis sobre el Ejército Popular de Liberación (Epl), resaltó cómo históricamente los grupos guerrilleros han intentado adelantar el combate en dos frentes: el político y el militar.
 
La historia del Epl deja ver las disputas internas por la priorización de sus formas de lucha y, de cierta forma, la imposición del ala política, lo que llevó a los procesos de negociación y reinserción que se adelantaron a inicios de la década de los noventa.
 
“Lo que se debe rescatar es que en los procesos y pactos de paz se le da cumplimiento global a los acuerdos alcanzados con los victimarios, pero nunca con las víctimas. Esa es una situación que se tiene que analizar para no recaer en el actual proceso de diálogos de paz”, estimó Villarraga.
 
Esta cuarta sesión terminó con las siguientes palabras de la senadora López: “Hacer la paz no es desmovilizar a las Farc y las Bacrim. La paz es construir Estado, justicia y seguridad para 20 millones de colombianos que viven lejos de los centros urbanos. La paz en Colombia depende de lo que cada uno de nosotros hagamos”.
 
En el desarrollo del ciclo de la Cátedra ¡Basta ya! La próxima sesión abordará los temas de los factores explicativos del conflicto armado en Colombia.
 
Para los interesados en seguir la Cátedra y sus contenidos, desde aquí se puede acceder al Modulo 2 del curso y acá se puede descargar el capítulo 2 del Informe ¡Basta ya! Colombia: memorias de guerra y dignidad.