‘Esta guerra ha sido de pobres contra pobres’: víctimas del conflicto

Víctimas que fueron parte de la segunda delegación que viajó a La Habana les piden a todos los actores asumir sus responsabilidades frente a las distintas formas de violencia del conflicto.
 
19 de septiembre de 2014
 
En el conversatorio que se llevó a cabo el jueves 18 de septiembre y organizado por el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación de Bogotá participaron portavoces de grupos sociales, académicos y defensores de derechos humanos. Cobró especial interés la historia de vida de las víctimas y cómo fue el proceso de acercamiento a los equipos negociadores.
 
El panel fue conformado por Jessica Hoyos, fundadora de la Organización Hijos e Hijas; Marleny Orjuela Manjarrés, fundadora de la organización Asociación Colombiana de Familiares de Miembros de la Fuerza Pública retenidos y liberados por grupos guerrilleros, Asfamipaz; Gloria Luz Gómez, coordinadora general de la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, Asfaddes, y Esperanza Uribe, familiar de una de las víctimas mortales de la masacre de la Rochela.
 
En esta segunda Comisión fue muy importante que se mantuviera la representación de víctimas no solo de las Farc, sino de otros actores armados del conflicto. “Es claro que el Gobierno quiere reconocer a las víctimas, independientemente de sus victimarios, y es fundamental entender que a las víctimas nos une el dolor y no la política”, dijo Esperanza Uribe.
 
Para Gloria Gómez hay que sensibilizar a los actores armados sobre el dolor que han venido infligiendo a la sociedad. “La desaparición forzada es una modalidad de violencia que deja víctimas mortales y grandes cicatrices en las familias de los desaparecidos que no saben a ciencia cierta qué pasó con su ser querido. Como práctica ha sido invisibilizada y los medios de comunicación han tenido un gran parte de responsabilidad en esto”, señaló.
 
También señalaron el hecho de que los asesinatos selectivos y las masacres han sido prácticas de las que han echado mano indistintamente todos los actores armados.  Y esto, a la postre, se instauró en la cotidianidad de las víctimas, principalmente, de los sectores populares y de izquierda. Los casos que están relacionados con sindicalistas registran el 90% de crímenes de estas características, los que hoy se encuentran en total impunidad. Lo peor, es que no se sabe quiénes son los beneficiarios de esta violencia y cuáles serían los mecanismos de reparación para las víctimas, manifestó Jessica Hoyos.
 
El mensaje que se quiere transmitir es que las víctimas han sido ‘producidas’ por todos los actores armados, por lo que hay que resaltar que lo importante es que se comparta dolor. En este sentido, el trabajo de organización de las víctimas es vital para exigir el restablecimiento de sus derechos. Esto se tiene que reforzar y apoyar.
 
Hoyos cerró el conversatorio comentando que “lamentablemente su temor no era ir a La Habana, sino tener que regresar a una sociedad que estigmatiza, pues en Colombia hablar de paz se volvió algo peligroso”. Reconciliación Colombia invita a trabajar por romper este círculo vicioso.