Las empresas y el posconflicto: un papel cada vez más relevante

Este miércoles, varios de los portavoces de las empresas e iniciativas empresariales más importantes del país acudieron a la cita en la Cámara de Comercio de Bogotá para debatir abiertamente cómo estos emporios pueden convertirse en agentes activos de la paz, ahora que el país les necesita más que nunca. Esto por el contexto actual, pues el Gobierno Nacional estima que el proceso con las Farc ha llegado a un punto de maduración que le permite abrir públicamente los acuerdos hasta ahora alcanzados.

24 de septiembre de 2014

La iniciativa Reconciliación Colombia fue allí para plantearles a quienes trabajan estos temas que la reconciliación, va mucho más allá de la firma de unos acuerdos, y, en cambio, significa que desde las ciudades, donde operan las grandes empresas, haya un verdadero interés por conocer lo que pasa en las regiones y por afectar positivamente estos entornos, pues “va a ser muy difícil plantear políticas públicas y/o empresariales que respondan a las necesidades de esos territorios si hay desconocimiento”.
 
“Es importante no quedarse en un tema eminentemente de pos-acuerdos. Los procesos de reconciliación tienen que ver con la reconstrucción del tejido social y de la confianza, con la reinvención de las dinámicas en diferentes espacios”, dijo Ximena Botero, coordinadora general de este proyecto.
 
Fue un intenso debate donde se dijeron cosas importantes, como que el conflicto ha tenido un impacto enorme en el capital humano del país, y esto ha sido poco estimado porque cuando se habla de estos temas el enfoque se centra más en el impacto económico. Esto sucede quizá porque los empresarios son quienes tienen capacidad de aportar económicamente a esta causa, quizá porque se está entendiendo más su papel, quizá porque la demanda hacia ellos está yendo más allá de proveer unos cuantos empleos.
 
La jornada de este miércoles ‘Empresa y Paz’ fue organizada por la asociación APD, el deber conecta, y Telefónica/Movistar, con el apoyo de la Cámara de Comercio  de Bogotá, Marking Sense –inversión social con resultados-, Aliarse consultores, Vivamos Humanos y BHR –Business Human Rights.

Para iniciar el debate, propusieron la siguiente reflexión:

“Existe una tentación extremadamente sutil y peligrosa de confundir la paz con la simple ausencia de la guerra, como estar tentados de confundir la salud, con la ausencia de enfermedad, o la libertad con el no estar preso. La terminología es a veces engañosa. Por ejemplo, la expresión ‘coexistencia pacífica’ significa ausencia de guerra y no verdadera paz”, Dominique Pire (1910 – 1969), sacerdote y sociólogo belga.

A partir de ahí, los conferencistas entre los que se contaban Alfonso Gómez, presidente de Telefónica; Ana María Ibáñez, decana de la facultad de economía de la Universidad de Los Andes; Graciana del Castillo, investigadora senior de la Universidad de la Ciudad de Nueva York; Diana Chávez, del Centro Regional para América Latina y El Caribe; Leonardo Correa, presidente de Adam Milo Latinoamerica; Bruce Mc Máster, presidente de la Andi; y Mónica de Greiff, presidente de la Cámara de Comercio de Bogotá, además de Ximena Botero, de Reconciliación Colombia.

La jornada Empresa y Paz Propuestas para la Economía del Posconflicto arrojó varias de las siguientes conclusiones:

· El conflicto ha causado un deterioro del capital humano y social incrementando los costos de transacción.  Los costos directos son más fáciles de reparar y reconstruir.

· Por lo general, los procesos de posconflicto no abordan los costos indirectos y estos son fundamentales para avanzar a la hora de hablar de reconciliación.

· La Paz no es un concepto que debe venir de afuera. Cada uno debe asumir la paz en su entorno.

· Sin conflicto armado el PIB departamental crecería un 4.4% adicional.

· Si sumamos todas las tierras que se han perdido, son más de 2 millones de hectáreas. Es 3.4 veces más de lo que el Gobierno ha podido entregar con reformas agrarias.

· Hay que caer en cuenta que 5.3 millones de población en condición de desplazamiento en Colombia equivale al 11% del total de la población colombiana.  Y aquí, la debilidad de los derechos de propiedad facilitan la usurpación de tierras de la población desplazada.

· Las generaciones futuras de personas en condición de pobreza o de desplazamiento pueden verse inmersas en estos mismos ciclos si no se hace algo: los niños se retiran del colegio para completar los ingresos del hogar.

· El conflicto reduce medio año en promedio la escolaridad. Y los niños se tienen que vincular muy temprano a mercados laborales.

· En la actualidad, los campesinos no están produciendo la tierra, por lo que el riesgo es muy alto. Prefieren migrar al ganado, que tiene mucha menos rentabilidad y es a corto plazo.

· Si se eliminarán las minas antipersona se salvarían 360 vidas de niños en Colombia cada año.

· La vaguedad versus especificidad de los acuerdos de paz van a determinar la facilidad con que se cumplan o no se cumplan. No hay que crear expectativas, frente a lo que no se puede cumplir.

· Se crean muchas expectativas en estos procesos de paz y si no se atacan las causas y se dan respuestas efectivas, es fácil volver al conflicto. Las expectativas poco reales ha sido uno de los principales factores de que aproximadamente 50 por ciento de los países vuelvan al conflicto.

· El sector privado debe migrar de su concepto de la responsabilidad social empresarial (RSE) a inversión de impacto.

· Las empresas deben apuntarle a la construcción de capacidades en lo local: dejar capacidades locales instaladas. Generar capacidades debe también ser al interior de las empresas: desde los empleados y los públicos internos.

· Contribuir financieramente no es suficiente. Se necesita la creación de empleo, el entrenamiento, la capacitación empresarial, los pasantes, los vínculos tecnológicos, el fomento a pequeñas empresas, entre otras cosas. Es decir, mirar cómo se puede realmente incentivar la inversión de impacto. La responsabilidad corporativa debe así pasar a inversión de impacto, donde se invierte para retorno/impacto socio económico gana – gana.

· La situación de Colombia es diferente a la de otros países porque esas naciones salen de una economía destruida. Colombia es uno de los países con instituciones más fuertes. Democracia de tiempo atrás. Economía pujante. Grandes industriales. Hay posibilidad de participar de manera importante en el proceso de paz y en la implementación de los acuerdos, posibilidades de inversión si llega la paz.

· Pero esto, tiene sus retos: hay que salir cuanto antes de la economía de guerra: de la economía ilícita (droga, extorsión, minería) a la legal. A la par, hay que crear alternativas rentables. Compensar a los perdedores para evitar ‘spoilers’ (gente que dañe los procesos).

· Para que la paz sea exitosa las políticas se deben enfocar a beneficiar a los más afectados por conflicto. Así como se debe priorizar la reconstrucción económica de los territorios afectados. Así, las políticas deben estar orientadas a favorecer la paz. Las consecuencias financieras/fiscales de la paz son altas y deben estar reflejadas en el presupuesto.

· Las políticas deben estar integradas, pues no sólo coordinadas. Hay que asegurarse que negociación de políticas en forma separada no lleva a desfases, que luego generen conflicto con respecto a recursos.

· La reconstrucción económica del posconflicto no puede esperar a que haya seguridad. Se deben tratar los dos temas al mismo tiempo. La seguridad y la reconstrucción.

· Siendo Colombia un país de renta media, se necesita la ayuda externa. Los países que han recibido más donaciones per capital son los países más fracasados. Liberia, Afganistán y Kuwait, por ejemplo. Por esto, se deben crear alternativas rentables, como en Kosovo. En parte, sabemos que hay que endeudarse.

· No va a haber paz, si no estamos dispuestos a hacer sacrificios: mirar qué se va a ahorrar; qué se puede reactivar y cómo se va a financiar. Las empresas deben ponerse de acuerdo en cuál es el riesgo que están dispuestas a asumir para trabajar con los reintegrados. El acceso al sistema financiero de los excombatientes es nulo. La reconciliación sin justicia económica no funciona.

· Las empresas deben gestionar los riesgos, pero también las oportunidades.

· Hay que llegar a la base de la pirámide con soluciones pertinentes.