Paz es algo más que un simple acuerdo: Mamo Menjabin

En el marco de la exposición ‘Colombia Soy Yo’, del fotógrafo colombiano Fernando Cano, se desarrolló un conversatorio con el Mamo Menjabin, líder espiritual de la comunidad Arhuaca de la Sierra Nevada de Santa Marta.

26 de septiembre de 2014
Foto: Fernando Cano, de la exposición 'Colombia soy yo'.


Según María Elvira Ardila, curadora del Museo de Arte Moderno de Bogotá –MAMBO-, las fotografías que hacen parte de la exposición logran hallar lo perdido de una nación, el deseo de esperanza, un anhelo que se expresa en lo individual y colectivo de aquel país que ha perdido la inocencia, el respeto a la vida, pero que tiene seres llenos de dignidad que manifiestan lo que la guerra no pudo matar.

“Fernando Cano, es uno de los colombianos que da cuenta de una generación víctima de las masacres. Él ha vivido la crueldad del terrorismo y, a pesar de esto, es un combatiente de una guerra absurda. Ha desarrollado su ofensiva a través de sus escritos, al ponerse con su hermano frente a la dirección de El Espectador, en el momento del asesinato de su padre Don Guillermo Cano, en 1986, y hoy con sus fotos de una Colombia diversa y consoladora”, manifestó Ardila.

La exposición recoge imágenes del trabajo de Cano en el Carnaval de Barranquilla, los pueblos recónditos de Antioquia y Boyacá, la Sierra Nevada de Santa Marta y un proyecto de seguimiento gráfico a un habitante de calle de Bogotá.

Un proceso de observación de pueblos indígenas de la Sierra Nevada que han venido siendo víctimas sistemáticas de los grupos armados irregulares, los que han sido responsables de buena parte del desplazamiento de sus tierras ancestrales.

Así, para acercar esas visiones, el Mamo Menjabin realizó un recorrido guiado a través de la cultura de los pueblos indígenas al cual pertenece. Su mensaje a quienes observan este reportaje gráfico es muy puntual: “la violencia trae violencia y nuestros pueblos han intentado históricamente evitar la guerra y los conflictos. La paz es algo más que un simple acuerdo, es un estado de vida que se tiene que practicar día a día”, manifestó.

Para él, es paradójico que las comunidades pacíficas se vean afectadas por los grupos armados y que después no baste solo con perdonarlos y reincorporarlos a la vida civil, sino que, además, haya que pagarles para que sean ciudadanos que se porten bien. 

“Nuestros pueblos tienen principios, dignidad, cultura y honor. Esas son cosas que se tienen que respetar y tener en cuenta para los procesos de paz y reconciliación”, comentó.

Las fotos en blanco y negro acercan a quienes admiran este trabajo visual con realidades distantes de poblaciones y culturas que hacen parte del país, pero que son vistas como ajenas. Por eso, son una invitación a reconocerse en el prójimo, en las expresiones de alegría o en el día a día de los pueblos.
 
La exposición hace parte de las obras con las que el Museo de Arte Moderno de Bogotá busca rescatar la memoria de las distintas culturas colombianas.