¿Qué significa el viaje de Mendieta y Jara a La Habana?

Dos de las víctimas más emblemáticas de las FARC se encontrarán cara a cara con sus victimarios. Por los sectores que representan, su personalidad y su carácter fuerte, ambos podrán hablarle duro a la guerrilla en la mesa.

2 de octubre de 2014
Foto: Archivo Semana.

La tercera delegación de víctimas que se reunirá este jueves en La Habana con los representantes del Gobierno y las FARC no pasará desapercibida.

La presencia de pesos pesados como el General Luis Mendieta o el gobernador del Meta, Alán Jara, garantiza que las víctimas sentarán una posición más fuerte frente a la guerrilla que la que mostraron las primeras delegaciones que estuvieron en la isla.

El nombre más representativo es el del Mayor General Luis Mendieta, quien ha tenido que sufrir un largo periplo para viajar a Cuba a encontrarse cara a cara con los responsables de su cautiverio de 13 años en la selva.

Hasta hace unos meses, los delegados de las FARC en la mesa de negociaciones no lo aceptaban como víctima del conflicto y se referían a él como un prisionero de guerra. Incluso, en la página web de esa guerrilla aparecieron varias notas  usando frases denigrantes contra él, como en la que lo acusaban de “llorar como mujer lo que no fue capaz de hacer como hombre”.

Por eso, la noticia de que está incluido en el grupo sorprendió a la opinión pública, ya que su presencia, teniendo en cuenta que los miembros de la mesa son los que tienen la última palabra para definir quiénes van a la isla, significa que las FARC finalmente aceptaron que a Mendieta le violaron sus derechos.

Aunque seguramente la guerrilla exijirá en contraprestación que en las próximas delegaciones incluyan a un guerrillero preso que también haya sido víctima de infracciones al Derecho Internacional Humanitario, el significado de incluir un uniformado en el grupo es enorme, porque implícitamente lo reconocen como víctima, algo que habían negado con insistencia.

Además, Mendieta es el representante más visible de un sector de las víctimas de las FARC que desde el principio del proceso se han quejado por falta de representación en el proceso de paz (ver  nota), tanto en los foros organizados por Naciones Unidas y la Universidad Nacional, como en las delegaciones que han viajado a la isla.

Por ese motivo, llegará a la mesa con una posición más fuerte que las que han tenido las víctimas de la guerrilla que hicieron parte de las dos primeras comisiones que se reunieron con las FARC en Cuba (ver nota).

Es probable que por su personalidad y el sector que representa, Mendieta les hable duro a los guerrilleros y les exija que pidan perdón a todas sus víctimas, incluyendo los uniformados, y que den información de los secuestrados que no han aparecido.

De hecho, en una entrevista con Semana.com, el Mayor General había dicho que esa sería su principal exigencia frente a la guerrilla: “Ellos deben tener muchas tumbas en la selva y es el momento, si es que en realidad quieren aportar con la verdad y la memoria, que nos digan dónde están todos aquellos secuestrados para ir por ellos y poder entregárselos a sus familias para que puedan hacer sus duelos”.

A Mendieta lo acompañará Alán Jara, gobernador del Meta,  quien también estuvo secuestrado en la selva durante ocho años y fue liberado en 2009 por un gesto humanitario de la guerrilla.

Jara, a pesar de ser un poco más reconciliador en sus posiciones, es un personaje reconocido por decir las cosas de frente y en varios escenarios ha dicho que el fin del proceso de paz debe ser la reivindicación de las víctimas,  la memoria histórica y la justicia transicional con verdad.

“Las víctimas queremos la verdad de lo que pasó y el por qué pasó, eso es lo clave en este tema. Yo estaría dispuesto a ir (a La Habana) si con ello estoy contribuyendo a aclarar hechos que muchas víctimas quieren que se aclaren, y si con ello estoy contribuyendo al proceso de paz”, había dicho el gobernador en una entrevista con Colprensa a mediados de agosto.

Por eso, y aprovechando su posición de gobernador,  Jara irá a la isla con propuestas concretas y con un mensaje firme para que las FARC cuentan la verdad y reconozcan que su papel en el conflicto también es el de victimarios.  

Al final, la presencia de estos dos pesos pesados en la isla podría ser beneficiosa para el proceso de paz; entre más sectores con posiciones opuestas o insatisfechas frente a la mesa de La Habana participen en la negociación, más fortalecida quedará esta ante a la opinión pública.