¡Tuluá habló de reconciliación!

A pesar de que el conflicto se trasladó hacia el suroccidente del país, la alcaldía de este municipio quiere que los tulueños construyan otros imaginarios, aquellos pensados  en el posconflicto.

3 de octubre de 2014

Tuluá, un municipio de unos 205 mil habitantes, la gran mayoría de estos ubicados en zona urbana (más del 80 por ciento), está buscando cómo conectarse con los temas de coyuntura nacional en los que no quiere quedarse marginado, como históricamente lo ha sido de factores de progreso y civilidad de la gran región vallecaucana.

Por eso, quizá, la alcaldía de este municipio se arriesgó a realizar este miércoles primero de octubre un seminario-taller con un sugestivo, y, a la vez, llamativo nombre: ‘Hechos para el bienestar: Tuluá, territorio para la reconciliación. Sembrando futuro, de cara al posconflicto’.

Aunque para varios analistas del conflicto, regiones como la del suroccidente colombiano no puede catalogarse como de posconflicto (ver artículo), los propios tulueños quieren pensar en que los peores tiempos ya pasaron, así todavía estos estén transitando por sus calles.

Solo pensar en cómo construir paz, en lugar de apagar incendios, puede llevarlos, sin duda, a otros estadios donde el empoderamiento se hace vivo.

“Una de las principales conclusiones fue la de plantear que no podemos pensarnos una política pública social para el municipio sin reconocer que la reconciliación y la paz se construyen desde la cotidianidad… se construyen con hechos para el bienestar”, dijo Milena María Barco, directora del proceso de construcción de política pública social para el municipio de Tuluá.

A juicio de la vocera para este tema de la municipalidad, como la reconciliación va desde lo particular, implica también ir “desde los sentires esperanzadores de todas y cada una de las personas que integran los diferentes grupos poblacionales que habitan el territorio de Tuluá”.

Hubo una buena asistencia a este seminario-taller en un tema que parecería exótico, cuando, dos años atrás, la revista Semana reportó “que desde Cartago, Tuluá, Palmira y Jamundí, las poblaciones más violentas después de Cali, las nuevas bandas extorsionan y perpetran crímenes selectivos que si bien no empeoran las estadísticas del departamento, sí recuerdan la oscura época en la que los carteles de la mafia se exterminaban entre sí, dejando una estela de terror, régimen de silencio y creando fronteras invisibles, tal como se vivió hace diez años durante la guerra a muerte entre capos (…)”.

Esta situación podrá no haber cedido, pero el hecho de que haya una ‘Secretaría de Bienestar Social de la Alcaldía de Tuluá preocupada por ‘Sembrando futuro, de cara al posconflicto’, es ya muy diciente.

De hecho, para la Alcaldía, hoy (el miércoles primero de octubre) se dio el primer paso de reconciliación a través del fortalecimiento de lazos de confianza entre la institucionalidad y la comunidad. Evidentemente, la reconciliación es recuperación de confianza. En este caso, es devolver la confianza perdida por parte de la comunidad hacia el Estado.

“Para pensarnos en la reconciliación debemos desaprender para aprender a conciliar la diferencia”, dijo Barco cuando le preguntamos por sus reflexiones a partir del foro.

El seminario-taller contó con la participación de 286 personas, representantes de los diferentes grupos poblacionales: etnias (afros, negros, indígenas), infancia y adolescencia, juventud, adultez mayor, mujer, diversidad sexual, población en condición de discapacidad, representantes de la iglesia Católica y funcionarios y funcionarias de las diferentes dependencias que integran la alcaldía municipal.

Como la actividad se realizó bajo la metodología de seminario-taller se prepararon materiales y guías de trabajo que fueron distribuidos a los asistentes para su estudio y discusión. Los aportes de las mesas de trabajo, que se socializaron en este espacio, se constituirán en insumos para la producción del diagnóstico socio-territorial de la política social.