¿Quién mató a Rafael Uribe Uribe?

Al cumplirse un centenario del asesinato del líder liberal, el escritor Philip Potdevin  publica un libro que promete levantar polvareda, pues se aventurar a decir quién fue el verdadero autor intelectual del primer magnicidio del siglo XX.

15 de octubre de 2014

Cerca de las 2 p.m. del 14 de octubre de 1914, en las escaleras laterales que llevan al Capitolio Nacional, ubicado en el centro de Bogotá, el reconocido general Rafael Uribe Uribe, héroe liberal de la Guerra de los Mil Días, fue atacado por dos artesanos a punta de hachuela.

Colombia por esa época vivía un período de relativa paz. La guerra civil había terminado 12 años antes -1902- y ya para la época los debates partidistas, aunque duros, habían ganado un espacio en el Congreso, precisamente donde Uribe Uribe era uno de los oradores más reconocidos.

Atrás habían quedado sus años de guerrero. Ya en la legalidad, el General era uno de los principales abanderados de la paz y había trasladado al escenario político sus ideas de un socialismo de carácter corporativo. “Yo he podido renunciar de una vez por todas y para siempre a ser un revolucionario con las armas, pero no he renunciado a ser un revolucionario y un agitador en el campo de las ideas”, escribió alguna vez.

En esas estaba cuando Leovigildo Galarza y Jesús Carvajal lo atacaron en plena tarde capitalina. “Usted es el que nos tiene fregados”, le dijo uno de ellos cuando lo dejaron ensangrentado y moribundo a la entrada lateral del Capitolio. Al día siguiente, el General murió en su casa ante el estupor de todo un país que nunca terminó de comprender qué fue lo que realmente pasó.

Los dos asesinos siempre sostuvieron que actuaron por motivación propia, y esa es la versión oficial que quedó del crimen. Pero hay sospechas que apuntan a que hubo una razón más de fondo para el asesinato.

Por eso han corrido todo tipo de hipótesis que culpan a los republicanos, a los conservadores y hasta a los mismos liberales –descontentos por la cercanía de Uribe Uribe con algunos dirigentes conservadores–. Nunca se pudo comprobar nada.

Pero ahora, cuando se cumple un centenario del asesinato del líder liberal, y en medio de las conmemoraciones que realiza el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación en la ‘Semana de la Memoria’, el escritor Philip Potdevin lanza el libro ‘En esta borrasca formidable’, que, según las palabras del propio autor, “cuenta realmente quiénes estuvieron detrás del asesinato del General Uribe Uribe".

El escritor trabajó por nueve años en la novela, consultando fuentes históricas y documentos de la época, y aunque no hay un texto que pruebe su teoría, dice que la perspectiva histórica le permitió llegar a esa conclusión. 

Reconciliación Colombia habló con Potdevin acerca del magnicidio que cambió la historia de Colombia.

¿Su libro es una historia de ficción basada en hechos reales o una investigación histórica construida con datos reales?

Es ambas cosas. La investigación sobre el complot para el asesinato de Rafael Uribe Uribe es absolutamente basada en hechos reales y documentación de la época y posterior. Pero hay hilos narrativos que entrecruzan la ficción con la realidad.  Por eso en la novela hay personajes históricos y otros que son narrativos. La novela quiere rectificar la historia a través de una verdad literaria.

¿Qué lo llevó a embarcarse en una novela histórica sobre el asesinato del General Uribe Uribe?

La novela tiene dos hilos narrativos. Uno es revelar quién estuvo detrás del complot contra el General y el otro es un debate real que se dio en 1920, seis años después del asesinato, en la intelectualidad científica colombiana, cuando unos médicos dijeron que la raza colombiana estaba degenerada y propusieron que la solución era el blanqueamiento de la raza con la migración masiva de europeos.

Todo nació cuando yo hice una maestría en historia en la Universidad Javeriana hace nueve años y comencé una tesis inconclusa sobre el tema del debate de la raza. Eso evolucionó a novela, y en medio de la escritura apareció el tema de General Uribe Uribe,  lo cual fue un hallazgo maravilloso.

¿Y cómo entrecruza ambos hechos en la novela?

En medio de ese debate científico ingresa Isidoro Amorocho, un personaje de ficción que pone en ridículo a la intelectualidad colombiana con su tesis de blanqueamiento de raza y en conversaciones que tiene con un amigo anarquista descubre quién es el verdadero autor de los hilos del complot contra Uribe Uribe.

¿Qué fuentes utilizó para realizar una investigación de esta envergadura?

Muchísimas. Los medios de comunicación de la época, como El Tiempo,  El Espectador, la Revista Gráfico; los archivos del Banco de la República, y mucha información que se encuentra en internet. Una de las fuentes principales es un libro que se escribió tres años después del asesinato, cuyo autor es Marco Tulio Anzola Samper, y que se llama ‘Quiénes fueron los verdaderos asesinos de Uribe Uribe’.

Es un trabajo de investigación tremendamente minucioso. Pero las mejores fuentes son las primarias: revistas y periódicos de la época que narraban las cosas tal como sucedían. Lo que pasa es que ahora, leyéndolas con distancia y perspectiva se puede encontrar qué es lo que realmente se estaba moviendo detrás.

¿Cuánto tiempo le tomo investigar, escribir y publicar el libro?

Nueve años. Fue un trabajo titánico que arrancó cuando comencé a hacer mi tesis. Mi última novela había sido en el 2005, y desde entonces no he sacado nada más.

¿Usted, de verdad, logró descubrir quién ordenó asesinar al General? Ese sería uno de los secretos más buscados en la historia de Colombia…

Ya había indicios de que hubo un complot y no fue una obra aislada de dos carpinteros, como se ha sostenido hasta ahora. Esta bastante explicito en los documentos y medios de la época, por ejemplo, que estaban involucrado el General de la Policía y varios sacerdotes jesuitas, identificados con nombre propio en el libro.

Sin embargo, uno como historiador no se puede quedar a mitad de camino. Había que seguir subiendo para encontrar en dónde estaba el interés real, y eso me llevó a la conclusión que aparece en la novela.

¿Y quién fue?

Había un gran temor por parte del oficialismo conservador católico de que el General Uribe Uribe pudiera llegar al poder porque era el único liberal de la época que tenía la capacidad de ser elegido presidente. Ellos temían que así acabara la hegemonía conservadora y se pusiera en peligro el patrimonio de la Iglesia y la permanencia de las comunidades religiosas del país.

Leyendo sobre la época con perspectiva histórica, es claro que había una persona que en realidad gobernaba al país por encima de los presidentes y gobiernos de turno. Era un jerarca de la iglesia Católica, que quitaba y ponía a los presidentes. Pero no cuento más porque daño la novela.           

¿Hay pruebas?

Obviamente no hay un documento que lo demuestre porque nunca se dio una orden escrita.  Pero distintas personas hemos llegado a esa misma conclusión. De hecho, a raíz de este centenario, hay otros autores que han escrito libros sobre el tema y entre varios estamos llegando a la misma verdad. Por ejemplo, Adelina Cobo también publica en estos días el libro ‘Asunto tenebroso’, en el que llega a la misma persona, sin  que los dos hayamos hablado nunca del tema.

Además, si uno habla con historiadores, ellos lo aceptan, pero pocos estarán dispuestos a ponerlo por escrito porque no existe una fuente escrita.

Y hablando de eso, ¿su libro lo han leído historiadores y académicos? ¿Qué le han dicho?

Sí, ha sido positivo. De hecho, en estos días sale una columna de Enrique Santos Molano en El Tiempo, donde opina sobre el libro. El leyó la novela desde el comienzo y me apoyó para seguir el hilo investigativo que llevaba. Aunque seguramente otros van a contradecir la tesis de la novela y van a decir que no fue así. Pero esto va a servir para dar el debate.

El asesinato de Uribe Uribe fue el primero de una serie de magnicidios que horrorizaron a Colombia durante todo el siglo XX, ¿cree que los efectos de ese asesinato se siguen sintiendo hoy?

Es que su pregunta es muy diciente. El asesinato de él fue el primer magnicidio del siglo XX y como quedó impune, más allá de la condena a los sicarios, quedó viva la mala costumbre de que en Colombia se podían hacer magnicidios sin consecuencias para los autores intelectuales.

Eso se repitió con Gaitán, Jaime Pardo, e incluso con líderes de derecha como Álvaro Gomez Hurtado. Lo que hizo carrera es que quien detenta el poder en algún momento, independientemente de su ideología, no tolera pensamiento diferente, ni oposición. Hay miedo de que en el poder pueda estar alguien que piensa diferente.

¿Qué significó Rafael Uribe Uribe para el país?

El fue un adelantado para su época. Lo que luego, en décadas posteriores, defendieron los sindicatos o los socialistas, ya estaba el pensamiento de Rafael Uribe Uribe a principios del siglo XX, una época en la que había una hegemonía conservadora que estaba en el poder desde 1985.