Cony Camelo y el poder reconciliador de la música

La artista colombiana, que por estos días presenta ‘Leona’, su nuevo trabajo musical, acompañó a dos jóvenes de 19 años, intérpretes de música tradicional colombiana, a presentarse en un Festival de Duetos en uno de los episodios de Misión Impacto. El resultado fue una lección para ella y para el público.
 
Octubre 17 de 2014
Foto: Misión Impacto

Aunque la mayoría de las personas la conocen por su trabajo en televisión, la vida de Cony Camelo ha estado muy ligada a la música.

No solo ha sido presentadora de los programas musicales Factor Xs y Mucha Música, sino que tuvo su propia banda, Naif, y por estos días estrena su nueva producción discográfica. (Vea ‘Leona’, su más reciente video)

Pero su música es más cercana a los sintetizadores y las guitarras eléctricas que a los tiples.

En el más reciente episodio de Misión Impacto, viajó hasta Chicoral, una vereda del municipio de La Cumbre (Valle del Cauca) a conocer la labor de la Escuela de Música de Chicoral, que permite a unos 80 niños aprender música de manera gratuita. (Vea la historia presentada en Misión Impacto).

Allí, entre guitarras de madera y tiples, se preserva la cultura musical de la región y se les da a los jóvenes una oportunidad diferente al conflicto.

“Desde que vi que en el bus se montaban niños con instrumentos me di cuenta que (la historia) tenía que ver con música y me encantó”, dice.

Asegura que toda la música ayuda a ser más tolerante, porque enseña que se pueden decir las cosas en diferentes lenguajes.

Esta fue su conversación con Reconciliación Colombia:

¿Qué fue lo primero que le llamó la atención cuando supo para dónde iba?

Cuando vi que al bus en el que iba se empezaron a montar niños con instrumentos, me di cuenta de que tenía que ver con música y me encantó.

Usted ha estado más ligada a la música urbana. ¿Cómo le pareció trabajar con personas que interpretan la música tradicional?

Lo más importante es aprender la música. No importa si ellos después se dedican a otro género, lo que importa es que tengan la oportunidad de abrirse a la música. Y qué bello que haya un lugar en donde se perpetúe esa tradición colombiana. Es maravilloso que habiendo pocos espacios en donde se pueda conocer la música colombiana, ellos aprendan a tocar el tiple.

El programa muestra el poder que tiene la música…

Yo veo la música como un lenguaje. Es como aprender otro idioma. Y la posibilidad de tener otro idioma te ayuda a ver que existen otras formas de decir las cosas. La música te ayuda a ser más tolerante. Y la música también te enseña a apreciar el arte, la literatura y la historia. La música de Colombia está cargada de historias de la violencia. Y la música te da también más referencias. Es abrirle a los niños oportunidades distintas a la violencia.

¿Cómo contribuyen este tipo de programas a la reconciliación?

Somos un país que critica mucho. Nuestro estado es la indignación, pero no nos consideramos agentes de cambio. El programa vuelca a la sociedad a enfocarse en lo bueno, a valorar lo que somos. Los budistas dicen: ‘La paz es un estado mental’. El programa les da voz a las personas que hacen cosas buenas. Al emprendedor es al que hay que poner en los titulares de los periódicos.