La cartilla de perdón escrita por Mancuso

Reconciliación Colombia tuvo acceso a un documento en el que 12 paramilitares desmovilizados piden perdón. Entre los firmantes están Mancuso, El Iguano y Juancho Dique. Hay escepticismo entre las víctimas.

23 de octubre de 2014
Por José Vicente Guzmán Mendoza, periodista de Reconciliación Colombia

Aunque Salvatore Mancuso, excomandante del bloque norte de las Autodefensas Unidas de Colombia, está pagando una condena por narcotráfico en una cárcel de Estados Unidos, todo parece indicar que no ha podido olvidarse de las miles de víctimas que dejó en Colombia.

En una audiencia de Justicia y Paz que se llevó a cabo en Cartagena en mayo pasado, incluso, dejo entrever que estas se le aparecen cuando intenta conciliar el sueño: “Las noches son interminables, no puedo dormir, tengo pesadillas en donde me veo cometiendo esas masacres. (…) Si pudiera devolver el tiempo lo haría y evitaría tantas masacres que cometí, estoy arrepentido de corazón” (ver video de la declaración).  

Algo parecido han dicho varios de los desmovilizados que hoy están en las cárceles, pero que hace unos años fueron comandantes paramilitares y cometieron asesinatos, masacres y todo tipo de crímenes atroces.

Muchas de las víctimas que han escuchado a los paramilitares pedir perdón no les creen y dicen que poco les importan si no están acompañados de la verdad para cada uno de sus casos. Pero el empeño de Mancuso y otros desmovilizados en mandarle un mensaje a la sociedad no cesa.

Reconciliación Colombia tuvo acceso a una cartilla en la que él y otros 11 exjefes paramilitares cuentan sus historias de vida y les piden perdón a sus víctimas y a la sociedad en general.

El documento lo firman también, entre otros, Jorge Iván Laverde Zapata, alias ‘El Iguano’, quien estuvo al frente del bloque Catatumbo y llenó de terror al Norte de Santander; Édgar Ignacio Fierro, alias ‘Don Antonio’, quien cometió crímenes y asesinatos en la Costa Atlántica y era el dueño del computador que destapó la parapolítica; y Uber Enrique Banquez Martínez, alias ‘Juancho Dique’, quien comandó la masacre de El Salado (Bolívar), una de las más sangrientas de la historia reciente de Colombia (ver historia de El Salado). 

En la cartilla, los 12 exparamilitares se muestran arrepentidos de haber estado en un grupo armado al margen de la ley: “Después de darnos cuenta del sufrimiento y dolor que causamos, decidimos parar a través de un proceso de paz, desmovilizarnos, pedir perdón, intentar enmendar nuestras equivocaciones, reconciliarnos con el otro, no seguir delinquiendo y acogernos a la Ley de Justicia y Paz”.

Además, cada uno de ellos se toma un espacio para contar quién es y pedir perdón de forma personal. “Esta es nuestra voz de arrepentimiento, este es nuestro compromiso de no repetición, estos son fragmentos del perdón que pedimos día a día”, dice una parte del documento.

Un empeño viejo

En la cartilla aparece un logo que lleva el nombre de ‘Forjadores de paz y reconciliación’. Reconciliación Colombia conoció que bajo ese mismo nombre, varios de los paramilitares que firman el documento invitaron a las víctimas de Norte de Santander a un evento de perdón en la Cárcel Modelo de Cúcuta en julio del 2013.

Allí, en una ceremonia privada a la que no tuvieron acceso los medios de comunicación, los desmovilizados se reunieron con cerca de 30 víctimas, les pidieron perdón, declamaron poemas, cantaron y hasta repartieron abrazos.

Algunos asistentes a ese encuentro se mostraron complacidos. El escritor y periodista cordobés Antonio Sánchez, por ejemplo, describió el encuentro en el Meridiano de Córdoba (ver nota) y dijo que “había que estar allí para vivir y sentir lo que es un verdadero acto de arrepentimiento, perdón y reconciliación”.

Pero no todos salieron tan contentos. En algunas víctimas hubo escepticismo, pues creían que los exparamilitares hacían ese tipo de eventos sólo para cumplir un compromiso de la Ley de Justicia y Paz.

¿Creerles o no creerles?

Detrás de la cartilla y el evento en Cúcuta está el Padre Leonel Narváez, director de la Fundación para la Reconciliación, quien lleva 15 años recorriendo el mundo con las Escuelas del Perdón y la Reconciliación (‘Espere’), y estuvo acompañando a los exparamilitares con talleres durante todo el 2013.

El padre Leonel trabajó con ellos en las cárceles de Cúcuta, Barranquilla, Sincelejo y Montería, y cuenta que lo hizo  porque ellos mismos buscaron a la Fundación.

Él acepta que los exparamilitares sí tienen que cumplir el requisito de pedir perdón públicamente para obtener los beneficios de justicia y paz, pero está convencido de que más allá de lo que obliga la ley, el perdón que piden es sincero.

Cuenta que el trabajo que la Fundación realizó en cada cárcel duró tres días. Primero trabajaron por separado con las víctimas y los desmovilizados, y al final hicieron el evento conjunto, al que también asistieron miembros de la sociedad civil, magistrados, personas de la Fiscalía y líderes de la zona.

“Al final, el perdón dejaba de ser un requisito legal y se convertía en una necesidad humana. Eran eventos magníficos”, cuenta el padre Leonel.

Hablan las víctimas

Lo cierto es que el escepticismo de muchas víctimas se debe a que los mismos exparamilitares aún no han contado toda la verdad y hay gente que sigue sin saber qué fue lo que realmente pasó y quién más estuvo involucrado en los hechos victimizantes que los afectaron a ellos y sus familias.

“Valoro la actitud, pero la mejor muestra de arrepentimiento que ellos pueden tener con nosotras es contar la verdad de lo que sucedió, por qué lo hicieron y quién dio la orden, en mi caso concreto, de desaparecer a mi familia”, dijo por ejemplo una de las víctimas que asistió al evento en julio de 2013 al diario La Opinión de Cúcuta.

De hecho Porfirio Vélez, hermano de Tirso Vélez, candidato a la gobernación de Norte de Santander asesinado por los paramilitares en Cúcuta, cuenta que al principio le creyó a alias ‘El Iguano’ cuando pidió perdón, pero que hace unas semanas vio una entrevista del mismo personaje en Los Informantes de Caracol Televisión en la que nuevamente justificaba su accionar.

“Eso me lleva a pensar que el perdón que pidió fue coyuntural, para hacer show en la audiencia de justicia y paz. Pero ahora, que está ad portas de su libertad, eso se quedó en letra muerta. Eso me deja un sinsabor. El Estado no debería prestarse a eso. Están jugando con los sentimientos de las víctimas”, le dijo a Reconciliación Colombia.

Por su parte, el Padre Leonel Narváez dice que según su experiencia, es normal que muchas víctimas sean escépticas. Señala que todas necesitan preparación y apoyo para perdonar.

“Se necesita un mínimo de cultura ciudadana para entender qué es y qué no es el perdón. Porque aún hay muchos mitos. El primero es que no se puede perdonar sin que la otra persona pida perdón”, dice. “Además, la gente necesita un empujón para perdonar” (ver columna del Padre Leonel sobre el tema). 

Lo cierto, es que el perdón es una decisión personal y le corresponde a cada persona decidir si lo da o no. Los exparamilitares han tratado de mostrar por todos los medios que están arrepentidos y han pedido insistentemente perdón. Pero a las víctimas, muchas veces eso no les basta.


Ellas quieren conocer la verdad en cada uno de sus casos y sobre todo que se haga justicia.