La vacante de Alejandro Éder, hasta hoy director de la ACR

Se va Alejandro Éder de la Agencia Colombiana para la Reintegración (ACR) luego de casi ocho años en esta agencia, cuatro como su director general y cuatro como asesor. Fue en gran parte responsable de que los colombianos cambiaran el chip frente a las personas que deciden abandonar las armas y rehacer sus vidas.

23 de octubre de 2014
Foto: Archivo Jet Set.


Con la proximidad de las elecciones regionales y locales, que definirán a los nuevos alcaldes y gobernadores del país, varios funcionarios públicos están renunciando a sus cargos para no quedar inhabilitados y así poner sus nombres a consideración del electorado en esas votaciones, que se realizarán en octubre de 2015.

Uno de ellos es Alejandro Éder, quien por ocho años se dedicó al tema de la desmovilización de excombatientes y su reintegración a la vida civil, como asesor y luego director de la Agencia Colombia para la Reintegración (ACR), cuando esta entidad adquirió mayor peso, siendo adscrita al Departamento Administrativo de la Presidencia.

Éder, quien renunció a su puesto porque quiere presentar su candidatura para la Alcaldía de Cali, deja el cargo justo cuando la entidad se prepara para una eventual desmovilización masiva de miembros de las Farc, si el anhelado fin del conflicto se firma con esta guerrilla. 

Sus logros al frente de la entidad hablan por sí solos. Para agosto de este año, 47.595 desmovilizados habían ingresado al proceso de reintegración definido por la ACR, y según un estudio de la Fundación Ideas para la Paz (FIP), el 76 por ciento de ellos permanece en la legalidad.

Pero más allá de los números, la gestión principal de Éder es haber consolidado una entidad que arrancó en 2003 siendo un programa del Ministerio del Interior, y que migró en 2006, luego de la Ley de Justicia y Paz, a ser una alta consejería adscrita a la Presidencia. 

Fue en el año 2010 que, bajo su dirección, la entidad paso a ser la Agencia Colombiana para la Reintegración y la ruta creada por este departamento para que los desmovilizados no solo dejaran sus armas, sino se integraran de forma exitosa a sus entornos comenzó a cosechar reconocimiento internacional. 

Por su cercanía con el sector empresarial, pues viene de la familia del Ingenio Azucarero Manuelita, la ACR logró meter a los empresarios en los procesos de reintegración de excombatientes y hoy varias de las empresas más grandes de Colombia, como Coca-Cola Femsa o el Grupo Éxito, tienen convenios con la entidad, contratan a los desmovilizados y logran que sus empleados donen tiempo para capacitarlos. Varios reintegrados, incluso, están comenzando sus propios emprendimientos. 

Además, estos, que antes eran vistos con muchísimas prevenciones, no siempre infundadas pues el uso de las armas es condenada por buena parte de la sociedad colombiana, comenzaron a recuperar su condición como ciudadanos que merecen una segunda oportunidad.

La entidad logró crear programas de educación, vivienda y salud. Y uno de los aciertos más visibles fue el productivo, pues el 77 por ciento de los desmovilizados que estaban en la entidad tenían empleo garantizado en agosto de 2014. Esto porque Éder le dio un manejo técnico y empresarial a la agencia, alejándola de presiones políticas y burocráticas. 

Con todo, hay retos pendientes. Varios desmovilizados le dijeron a Reconciliación Colombia que el acompañamiento psicosocial que la entidad realiza luego de que los participantes terminan la ruta de la reintegración podría ser mejor, pues muchas veces no es profundo y ellos se sienten abandonados.

Y en algunas regiones creen que el proceso no está lo suficientemente descentralizado. Un tema clave ahora que se habla de paz regional y territorial. 

Lo cierto es que hay una ruta trazada que ha ganado reconocimiento y es deseable que la persona que el Presidente designe siga este camino y lo fortalezca. Es imperativo que se mantenga un perfil empresarial y técnico, que este alejado de cuotas políticas y burocráticas, pues la desmovilización de las Farc no será un trabajo de poca monta y se prevé que la presencia regional de la ACR se incrementará con la eventual dejación de armas de esta guerrilla.

Y no es un secreto que las buenas prácticas en las desmovilizaciones son clave para que un eventual posconflicto tenga éxito.