Las historias de los ganadores de Emprender Paz

Una pyme que emplea a soldados en situación de discapacidad, el proyecto de una empresa privada en la serranía de la Macarena y dos asociaciones de campesinos se llevaron los honores como las mejores iniciativas de paz del 2014.

25 de octubre de 2014

Como cada año, desde el 2008, Emprender Paz premió este jueves -23 de octubre- a cuatro iniciativas empresariales que le dan oportunidades a población afectada por el conflicto armado y construyen paz en sus regiones.

La selección se hizo entre 64 proyectos que se postularon durante seis meses para recibir este reconocimiento que ya es tradicional, y que apoyan la Fundación Konrad Adenaeur, la  organización de cooperación alemana GIZ, la Fundación Social y la Embajada de Suecia (ver nota sobre la convocatoria).

De ese grupo se escogieron diez finalistas. Luego un panel de cinco jurados conformado por personalidades como Ricardo Ávila, director de Portafolio,  y Eduardo Villar, presidente de la Fundación Social, escogió a las cuatro iniciativas ganadoras del año, que se llevaron un premio de 12 millones de pesos para invertir en sus proyectos.

Los ganadores vienen de distintas regiones del país: campesinos de Mesetas (Meta), una iniciativa de Alquería en la serranía de la Macarena (Meta),  una empresa que emplea a militares en situación de discapacidad en Funza (Cundinamarca), y una asociación de cacaoteros en los Montes de María (Bolívar y Sucre).  

Las cuatro iniciativas que ganaron este año son una muestra más de que en el país se construye paz y reconciliación todos los días, la mayoría de veces de manera anónima.


Una segunda oportunidad

Manufacturas Mi Querido Soldado emplea a militares en situación de discapacidad y a familiares de los caídos en combate.

Cuando el Sargento Cesar Medina Flores cayó de un helicóptero mientras el Ejército hacía un desembarco en el río Ariari –por terrenos del departamento del Meta–, su vida cambió por completo. El lado derecho del cuerpo le quedó paralizado, perdió el oído y se quedó sin el 80 por ciento de la visión.

Los médicos le diagnosticaron estrés postraumático y muchas personas le dijeron que ya no iba a servir para nada. Pero el tiempo les quitó la razón. Luego de un arduo proceso, el Sargento entró a la Corporación Matamoros, que ayuda a policías y militares heridos en combate, y desde allí llegó a una pequeña empresa de Funza, en donde encontró a varios soldados en su misma situación.

Se trata de Manufacturas Querido Soldado, una pequeña empresa que emplea a  militares en situación de discapacidad, a sus familias y a las esposas de soldados caídos en combate. Diana Marcela Carrillo, la gerente administrativa, cuenta que el proyecto nació en 2006 para generar empleo estable a los cientos de miembros de la fuerza pública que quedaban heridos en combate y a sus familias.

“Este es un puente para que los que quedan en una situación de discapacidad encuentre empleo a través de la confección de todo tipo de dotaciones”, cuenta Carrillo. La empresa hace dotaciones industriales, lencería y productos de hogar. Durante ocho años han beneficiado a 138 familias y actualmente tienen 30 empleados.

De esa forma, personas que defendieron al país y cayeron en desgracia, ahora tienen una segunda oportunidad para su vida. El Sargento Flores dice que nuevamente se siente vivo. Algo parecido a lo que cuenta el soldado profesional José Ramirez, quien perdió parte de su pierna derecha y ahora es el jefe de personal de la empresa: “Nosotros muchas veces necesitamos una voz de aliento que nos diga que podemos salir adelante sin importar lo que haya pasado. Eso nos da fuerzas para salir adelante. La empresa nos ayuda a decir ‘yo puedo ir más allá’”.


Litros de paz

Alquería capacita y acompaña a campesinos del Meta para fortalecer su producción lechera y alejarlos de los cultivos ilícitos.

En la Serranía de la Macarena, ubicada en el departamento del Meta, al este de la cordillera de los Andes, los habitantes del piedemonte llanero, que por años sufrieron por culpa del conflicto armado, se han empoderado gracias a una iniciativa de la empresa Alquería.

La idea es que los pequeños y medianos ganaderos reciban un impulso de la empresa para fortalecer su producción de leche. En conjunto, los técnicos de la empresa y los campesinos construyen un plan para mejorar el ganado, que incluye asistencia técnica, financiación, programas de educación y un plan de proveeduría.

Gracias al proyecto, 1400 campesinos de 14 municipios que en algún momento llegaron a considerar los cultivos ilícitos, hoy producen 65.000 litros diarios de leche para la empresa, que se las paga a un mejor precio que el del mercado.


Dulce como el chocolate

La Asociación de productores de cacao de los Montes de Maria reúne a campesinos que decidieron retornar a su tierra y quieren hacerla productiva.

En Enero de 2006, un grupo de 60 familias que habían salido desplazadas de la parte alta de los Montes de María, decidió retornar a su hogar, a pesar de que la zona aún era asediada por grupos armados que se peleaban por controlarla.

Manuel Ochoa Rodriguez, uno de los campesinos que hizo parte del proceso, cuenta que gestionaron una alianza productiva de cacao y comenzaron a sembrarlo en sus tierras, en medio de la violencia. Los grupos paramilitares que aún rondaban por la zona les ordenaron salir nuevamente, pero ellos, decididos a quedarse, lograron convencerlos de que los dejaran trabajar.

Desde ahí comenzaron a crecer. Hoy son 180 campesinos, que además de cacao, siembran los productos tradicionales de los Montes de Bolívar, como aguacate, yuca, ñame y frutales. Además, tienen un convenio con la Compañía Nacional de Chocolates, en donde les venden el producido de cacao, y las ganancias las reparten a los asociados, junto con un subsidio.

La asociación, además, apoya a las familias que retornaron a la zona. “Nosotros les generamos empleo y apoyo a los vecinos, y los incitamos a que se capaciten y eduquen a sus hijos”, cuenta Manuel. El plan a futuro, aprovechando las ganancias que les da el premio, es optimizar los cultivos de cacao y sembrar otras 300 hectáreas para incluir nuevas familias.

De esa manera, campesinos que decidieron arriesgar sus vidas para volver a sus tierras, hoy han logrado salir adelante. Y la zona de los Montes de María, que alguna vez fue escenario del conflicto armado, hoy es una zona de paz. Como dice Manuel, “allá se respira paz y volvimos a los tiempos de antes: todos trabajamos, las puertas están abiertas y vamos avanzando poco a poco”.


Trabajo colectivo

La Asociación de pequeños y medianos productores agropecuarios del sector del rio duda en Meta se inventó un fondo rotatorio para beneficiar a los campesinos con ganado.

98 campesinos de 14 veredas del municipio de Mesetas (Meta), trabajan desde hace 15 años con un sistema innovador que les ha permitido a todos alejarse de los cultivos ilícitos, gracias al uso de ganado.

“Cuando esta asociación nació, la zona estaba llena de coca. Y los campesinos decidimos  dejar atrás los cultivos ilícitos y probar nuevos productos, porque las fumigaciones, erosiones y bombardeos nos afectaban mucho”, cuenta Jose Alfredo Cifuentes, quien desde hace dos años es el representante legal de la asociación que crearon en 1998.

Comenzaron a sembrar varios cultivos, y aunque al principio fue difícil y tuvieron que batallar con el estado de las vías y la falta de oportunidades, lograron salir adelante con productos como el platano.

Pero el mayor éxito llegó con el fondo rotatorio de ganado.

Se trata de un sistema que les entrega 12 vacas y un padrote (toro) a algunos de los campesinos, para que puedan crecer su ganado durante cuatro años. Al final del ciclo, cada beneficiado tiene que devolver las 12 vacas en ejemplares jóvenes, para entregárselos a un nuevo campesino, y entregar el 40 por ciento de lo que produjo con el ganado a la asociación.

De esa manera han logrado aumentar sus ingresos, erradicar la cocaína del municipio y mejorar su calidad de vida.  Sin embargo, aún tienen varias necesidades, como mejorar el estado de las vías: “Usted mira esas carreteras y ve lagunas tras lagunas. Pero allá estamos y ese sector hay que sacarlo adelante”.