Memorias de una infamia: el holocausto en Polonia

El Museo de la Historia de los Judíos Polacos inaugura esta semana su exposición permanente sobre la historia de la comunidad judía en ese país y su sufrimiento durante la Segunda Guerra Mundial.

28 de octubre de 2014
Foto: Warzawtour.pl


Hoy martes, cuando el Museo de la Historia de los Judíos Polacos abra su exposición permanente sobre los 1.000 años de historia de la comunidad judía en ese país, muchos en Polonia recordarán de viva mano una de las peores tragedias ocurridas en suelo europeo a lo largo de los años: el holocausto judío. 

El tema está al rojo vivo en la agenda mediática de ese país, pues las heridas que dejó ese episodio son profundas. Sólo para dimensionar el tema, se calcula que el 90 por ciento de los judíos que vivían en Polonia –tres millones de personas– fueron asesinados por los ocupantes alemanes. Actualmente, la comunidad judía  en ese país sólo llega a 8.000 personas.

Por eso, muchos se preguntan qué se encontrarán en el museo, que abrió sus puertas hace un año, pero que hasta ahora presenta la exposición con la que espera convertirse en uno de los hitos turísticos, históricos y culturales de Europa.

Y es que la misma construcción está ubicada en un lugar simbólico. Está en un solar del centro de Varsovia que hizo parte del gueto judío, en el cual los nazis confinaron a cerca de 400.000 ciudadanos judíos durante varios años de la década de 1940.

Un lugar en el que ya existe un monumento, construido en 1948, que conmemora a los mártires polacos judíos que murieron durante la Segunda Guerra Mundial. Por eso, los creadores del museo han repetido en los medios de comunicación que la exposición complementará al monumento, pues más que conmemorar a los caídos, se encargará de recordar cómo ha vivido esa comunidad en Polonia a lo largo de su historia. 

Algunos pormenores de la exposición ya se han filtrado a la prensa. El diario El País de España, por ejemplo, publicó una reseña en la que cuenta en detalle qué características tendrá este espacio.

Por un lado, el holocausto ocupará un lugar central, con “un espacio de memoria hecho, más que de fotos de pilas de cadáveres, de palabras”. Por eso habrá diarios de los judíos que vivieron la ocupación, un listado con los nombres de los guetos y las sentencias de muerte, fotos, objetos, y lugares que asemejan calles de Varsovia que pasaban sobre el gueto, en donde los visitantes podrán ver desde la perspectiva del ciudadano común y del judío confinado.

En ese mismo espacio, según el diario español, “sin alzar la voz, sin aspavientos, con la fuerza de los testimonios, se recuerda la tibieza general de los polacos gentiles con respecto a la (mala) suerte de sus compatriotas judíos en ese periodo”.

Además de tocar esas fibras, que sin duda molestarán a algunos polacos, la exposición mostrará la historia de la comunidad judía en ese país. La leyenda que cuenta la llegada de los judíos a Polonia, el papel económico que jugaron en ese país, el desarrollo de su cultura y de su vida personal, y cómo evolucionaron con el paso del tiempo.

Habrá espacios que recrearán la vida judía en Polonia, algunas calles representativas, y objetos que recordarán la cultura judía polaca.

También se hablará de lo que pasó después del holocausto, cuando el régimen comunista que se tomó al país también persiguió a los judíos  y los acusó de ser agentes del imperialismo.

Al final, el museo aspira a convertirse en una pieza fundamental de la memoria histórica que ha quedado en Europa luego de la Segunda Guerra Mundial y que sirve para que las nuevas generaciones conozcan de primera mano qué fue lo que paso, por qué ocurrió y por qué una matanza de esas características nunca debe repetirse.