Jóvenes proponen actuar "ya" por la paz

Estudiantes de siete colegios de Bogotá entregaron a Reconciliación Colombia una carta en la que exponen su visión de la paz y se proponen como agentes de cambio. “Somos el presente del país y queremos actuar hoy”.

29 de octubre de 2014

Los jóvenes no se conforman con ser el futuro. Ellos quieren ser el presente y comenzar a actuar ya para cambiar la realidad de nuestro país.

Al menos eso se desprende de un ejercicio de 29 estudiantes de siete colegios públicos y privados de Bogotá. Aunque sus colegios están ubicados en sectores muy diferentes de la ciudad y viven en barrios con entornos que son disimiles, ellos se pusieron de acuerdo para escribir una comunicación conjunta en la que explican su visión de la paz.

La carta, que está dirigida a Reconciliación Colombia y la Alta Consejería para los Derechos las Víctimas de la Alcaldía de Bogotá, surgió luego de un seminario realizado por la carrera de Ciencias Políticas de la Universidad Javeriana, llamado ‘De la Javeriana a La Habana’, en la que los estudiantes y sus profesores hablaron durante cerca de dos meses acerca del conflicto armado, la reconciliación y las vivencias de las víctimas (ver lo qué entregaron lo jóvenes después del seminario).

“La paz en Colombia no depende de las negociaciones en La Habana, de la firma de unos acuerdos o del cese al fuego. La paz es un compromiso para todos los días, que implica constancia y esfuerzo, participación y movilización. No sólo de nosotros los jóvenes, sino de toda la sociedad colombiana”, dice una parte de la comunicación, en la que ellos se proponen como agentes de cambio.

“Nosotros como jóvenes tomamos la decisión de ser parte del cambio, porque no somos únicamente el futuro del país, sino el presente y por eso queremos actuar en el hoy”.

En ese sentido, los jóvenes le dan mucha relevancia a la construcción cotidiana de la paz y dicen que empezando a generar pequeñas acciones –que rescaten el buen trato, la solidaridad, el apoyo mutuo, el respeto y la dignidad– podrán conseguir grandes cambios en la sociedad.

También dicen que “la guerra no se puede entender como algo oculto y lejano, sino como una realidad que nos afecta a todos, y que debemos enfrentar día a día”, y que por eso “el cambio está en nosotros, no tenemos que esperar que alguien nos dirija en eso”.

Por último, piden que el Estado y la empresa privada asuman su responsabilidad con acciones concretas para materializar una cultura de paz.

Reconciliación Colombia publica a continuación la carta completa:
 

Bogotá D.C. 21 de octubre de 2014

Señores,

Alta consejería para los Derechos de las Víctimas, la Paz y la Reconciliación
Reconciliación Colombia
Pontificia Universidad Javeriana

En el marco del III seminario ‘De la Javeriana a La Habana’, nos encontramos colegios de diferentes sectores de Bogotá, tanto privados como públicos, pensando en torno a la temática de “jóvenes, víctimas y reconciliación”, lo que nos permitió a los y las jóvenes, y a la escuela, desde una perspectiva democrática y su propio contexto, reflexionar sobre las realidades en las cuales se han desarrollado los diferentes conflictos sociales en nuestro país. Por ello, los y las jóvenes visibilizamos que no sólo existe el conflicto armado, sino diferentes tipos de violencia que afectan nuestra sociedad y también iniciativas de reconciliación en todos los lugares del país que pueden surgir desde la cotidianidad.

Cuando hablamos de agentes de cambio, hablamos de jóvenes con empoderamiento de la realidad que vivimos y transformamos constantemente, hablamos de generar cambios por medio de la acción, de incidir sobre la conciencia de los demás y de asumir una posición crítica que genere transformaciones reales. El reconocimiento de las capacidades sin la necesidad del irrespeto, la aceptación de las diferencias, la comprensión de nuestra calidad como seres humanos son, para nosotros, los acuerdos mínimos para generar espacios de cambio.

Sabemos que estamos inmersos en un sistema que aboga por la competencia entre nosotros, el individualismo e inclusive la violencia. Sin embargo, ser el ejemplo de lo que queremos que la sociedad sea es el instrumento facilitador en la generación de la paz. Finalmente, como agentes de cambio podemos tomar decisiones independientemente de nuestros prejuicios y comenzar a actuar juntos, a VERDADERAMENTE HACER ALGO.

¿Si no soy yo, entonces quién?

Ser sujetos de paz implica contribuir activamente con la construcción de la paz misma. Esto requiere dejar atrás la indiferencia, el individualismo y el egoísmo, rescatando la solidaridad, el apoyo mutuo, la empatía, el respeto y la dignidad. Habrá entonces que desprenderse de los valores meramente individuales y fomentar los colectivos. Una sociedad en paz depende de construirnos como sujetos de paz, y del respeto que tengamos por los demás seres humanos. Ser sujeto de paz es una opción de vida, y es tu decisión. Elige.

La paz en Colombia no depende de las negociaciones en La Habana, de la firma de unos acuerdos o del cese al fuego. La paz es un compromiso para todos los días, que implica constancia y esfuerzo, participación y movilización. No sólo de nosotros los jóvenes, sino de toda la sociedad colombiana. Lo anterior sólo lo vamos a lograr a través de muchas acciones que en su conjunto generen impacto en quienes las vean y las escuchen en sociedad, construyéndonos e invitando a otros a que se conviertan en agentes de cambio y multiplicadores de un mensaje de respeto, reconocimiento y reconciliación, entendido como el motor de un trabajo conjunto por la paz.

En una Colombia inmersa en el conflicto, nosotros jugamos un papel fundamental en la construcción de la paz, donde la educación es el instrumento fundamental para una mayor incidencia en la sociedad, usando como herramientas el arte y la tecnología, las cuales establecen un lazo que nos permite conocer distintas realidades y así mismo construirnos desde la diferencia. Permitiendo así resignificar el conflicto, entendiendo que pequeñas acciones como una sonrisa o un buen trato,  pueden generar grandes cambios en pro de prepararnos para una sociedad del postconflicto, teniendo en cuenta que este cambio debe estar ligado a un proceso actual que desemboque en mejoras futuras, potencializadas por un diálogo que inicia hoy.

La guerra no se debe entender como algo oculto y lejano, sino como una realidad que nos afecta a todos y que debemos enfrentar día a día sin recurrir a la violencia. La paz es un trabajo de cada uno de nosotros, que debemos formar y construir para nosotros mismos y para nuestra sociedad. Esto forma una cadena que se replica en nuestro entorno (familia, amigos). El cambio está en nosotros, no tenemos que esperar que alguien nos dirija.

La paz es saber manejar las diferencias de manera inteligente y auténtica, es defender los ideales sin recurrir a la violencia. Resignificar implica cambiar el hacer por el ser.

Teniendo en cuenta que los jóvenes tenemos creatividad para generar expresiones artísticas como pintura, danza y demás, las podemos usar como forma de expresarnos, transmitir mensajes y generar una reflexión. No sólo se necesitan las leyes ni mecanismos formales para hacernos escuchar y plantear una solución. Somos creativos para plantear respuestas distintas al conflicto que hemos tenido que vivir, queremos que nos escuchen para construir en conjunto una mejor Colombia.

En ella podemos plasmar la violencia que vivimos, presentar nuestra realidad y, a partir de eso, cambiarla. Uno de los mejores aprendizajes se encuentra a partir del ejemplo, como es la transformación de los artefactos de guerra en instrumentos armónicos y artísticos, uno de ellos es la escopetarra.

Nosotros como jóvenes tomamos la decisión de ser parte del cambio, porque no somos únicamente el futuro del país, sino el presente, y por ello queremos actuar en el ‘hoy’, utilizando el arte como mecanismo transformador que nos aleja de la violencia y nos acerca a la paz, llevando enseñanzas que generan pequeños cambios que sumados marcan la diferencia.

Finalmente, el seminario nos permitió a los jóvenes pensar nuestra responsabilidad en la construcción de paz con base en una mirada de la reconciliación sin olvido, conllevando así a una resignificación positiva del conflicto colombiano y permitiéndo empoderarnos como gestores del proyecto de paz desde lo cotidiano, visibilizando las múltiples caras de la violencia, la desigualdad y la injusticia.

Estas reflexiones no sólo deben suscitar la responsabilidad que le compete a los diferentes sectores de la población civil, sino la responsabilidad del Estado y la empresa privada, traducida en acciones concretas y la materialización de una cultura de paz.
 
Cordialmente,

Colegio Gimnasio Los Andes, Colegio Mayor de San Bartolomé, San Bartolomé La Merced, Colegio Santa Luisa, Colegio Alfredo Iriarte, Colegio Fé y Alegría San Ignacio, y Colegio La Aurora.