'Ojalá los acuerdos reflejen la dimensión de los daños colectivos'

Los daños a las comunidades como colectivos, la violencia sexual y los derechos de las personas que son aprehendidas por las autoridades son explicados por el portavoz de CODHES.

Noviembre 1o. de 2014

Marco Romero, presidente de la organización no gubernamental dedicada al estudio del desplazamiento forzado y los derechos humanos, CODHES, y representante del Centro de Pensamiento y Seguimiento al Proceso de Paz de la Universidad Nacional, explica a Reconciliación Colombia los criterios de selección de esta cuarta delegación que viaja a La Habana.

¿Qué particularidad ve Usted en esta cuarta delegación?

Esta delegación tiene algunos componentes nuevos. Primero, van personas que han reclamado tierras porque han sido objeto de despojo y de desplazamiento forzado en regiones de la costa Caribe. Van representantes de la Comunidad de San José de Apartadó que ha sido tan golpeada por la violencia. Van representantes indígenas de dolorosas masacres como la del Naya. Van representantes de Consejos Comunitarios que fueron objeto de desplazamiento forzado, como el Consejo Comunitario Rescate, de las Varas, ubicado en la zona rural de Tumaco, en Nariño, que han tenido que refugiarse prácticamente con todos sus familiares en Bogotá. Van personas de la Organización Femenina Popular. Es decir, se están cubriendo muchas más regiones en la lógica de completar los 60 nombres que pidió la mesa, con criterios de representar todo el territorio, de representar las distintas étnias, de representar las distintas tipologías de victimización.

Se están incluyendo líderes de organizaciones de restitución de tierras pero, a la vez, hay un reclamo fuerte de estas y otras organizaciones de que este tema ni está funcionado. ¿Cómo ve eso?

Las delegaciones no están hechas con base en un sentido de proporcionalidad, en el sentido del número de las víctimas por hecho, pues, de lo contrario, tendríamos casi que dejar que los 60 delegados fueran víctimas de desplazamiento forzado. Estamos incluyendo todas las tipologías de daño y todos los tipos de víctimas. Las personas que hacen parte de estas delegaciones son una voz importante, que la Mesa debe atender, en aras de garantizar, por ejemplo, la restitución de tierras. Y crear condiciones para que los límites que hay hoy en restitución de tierras se puedan superar.

En cuanto a la Comunidad de San José de Apartadó, llama la atención que esta comunidad fue estigmatizada desde el propio Estado...

Sí. Es muy importante ese caso porque ellos han demandado una zona humanitaria y han sido golpeados por distintos actores precisamente por esa exigencia de tener una zona independiente, autónoma, respecto del Estado y respecto de grupos armados. Es muy significativo porque representa un caso colectivo. Es decir, no solo hay víctimas individuales, sino colectivas, que representan precisamente daños colectivos con ocasión del conflicto. Ojalá que los acuerdos reconozcan esta dimensión de  la necesidad de ahondar en las reparaciones colectivas.

¿Y qué de la presencia simbólica del guerrillero preso?

Nosotros nos acogemos a la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Por ejemplo, el caso Castro-Castro contra el Estado de Perú. Declaraciones de 2005 de las Naciones Unidas, donde se dice que un miembro de la Fuerza Pública puede ser víctima si fue tratado con indignidad, si sus derechos fueron vulnerados, si fue objeto de infracciones al derecho internacional humanitario. Lo propio ocurre con el combatiente de una guerrilla. No por ser miembro de una guerrilla es víctima, sino por el hecho de que durante su captura o detención se produjeron violaciones a sus derechos humanos.

¿El caso de la inclusión de Jineth Bedoya?

El caso de Jineth Bedoya es muy importante porque ella representa un tema muy invisibilizado en Colombia, que es la violencia contra las mujeres. Además, ella representa también a los periodistas que han sufrido los daños del conflicto. Tanto que hoy ya hay un proceso complejo de reparación colectiva a los periodistas. Y, además, es una líder que ha reclamado no solo sus derechos, sino los derechos de todas las víctimas en Colombia.