El restaurante donde se cocina la paz de Colombia

Juan Manuel Barrientos es el fundador del restaurante El Cielo y el líder de una iniciativa de perdón entre desmovilizados y soldados heridos en combate. Historia de coraje en la que la cocina se convierte en un escenario de reconciliación.

2 de noviembre de 2014
Foto: Jairo Esteban Montaño. Reconciliación Colombia. 


“Cada colombiano ha pagado el precio de la guerra con heridas, con miedo y con dolor. Ahora a cada colombiano le toca pagar el precio de la paz con el perdón. No hay paz sin perdón. Si queremos paz, tenemos que perdonar, ese es el precio que tenemos que pagar”. Esta es la filosofía que Juan Manuel Barrientos, fundador del restaurante El Cielo, alienta con la iniciativa de reunir a soldados heridos en combate y a desmovilizados para que aprendan a cocinar y a perdonarse entre sí.

Vea el capítulo de Especiales Pirry con tres historias de reconciliación.

Todo empezó en 2008, cuando a la par de la inauguración del restaurante, se creó la Fundación El Cielo con la idea de capacitar en cocina a poblaciones vulnerables de Medellín. Algunas personas sordomudas fueron las primeras beneficiarias. Luego llegaron los indígenas y, posteriormente, se vincularon los soldados heridos en combate. En 2013, se resolvió invitar al proceso a algunos guerrilleros desmovilizados con motivo del inicio de los diálogos de paz entre el gobierno y las Farc. 

Juan Manuel Barrientos explica que esta decisión estuvo motivada por la poca participación de la sociedad civil en los anteriores procesos de paz. “La mayoría está esperando pasivamente que el Gobierno y la guerrilla firmen un acuerdo. Pero como sociedad civil tenemos una responsabilidad mucho más grande en este proceso porque la paz es de los colombianos para los colombianos, no del gobierno de Colombia para los colombianos. Entonces los colombianos la tenemos que hacer y no podemos seguir esperando” dice.

El proceso es el siguiente. En un primer momento los soldados y los desmovilizados reciben por separado capacitaciones en panadería, cocina básica, avanzada y creativa; preparación de bebidas de café y cocteles. Los soldados lo hacen en una cocina ubicada en la IV Brigada del Ejército y los desmovilizados en las instalaciones de la Fundación en la que están alojados como parte de su proceso de reinserción a la sociedad. Luego vienen varias sesiones de perdón y reconciliación en las que se les pregunta a los involucrados si están dispuestos a reunirse con sus anteriores enemigos.

Las personas que responden de manera positiva a este ejercicio son convocados a las instalaciones del restaurante, donde se propicia un espacio de diálogo abierto entre todos los participantes. La intención es que se produzca una toma de conciencia colectiva de la necesidad de perdonar y sanar las heridas que les ha generado la participación directa en el conflicto armado. Lo que se espera es que desde ese momento las personas que fueron combatientes en bandos contrarios empiecen a hacer parte de un equipo de trabajo en la cocina del restaurante.

En la cocina de El Cielo trabajan actualmente un desmovilizado, un soldado y un indígena. Mientras tanto, 45 soldados y 10 desmovilizados se encuentran en proceso de aprendizaje. Este laboratorio de paz es para Barrientos el ejemplo de que la reconciliación es posible. “Yo creo que todos los colombianos tenemos el mismo sueño: la paz. Para lograrla, debemos trabajar para que en lugar de solucionar las cosas de manera violenta haya espacios de diálogo, y para que un día seamos capaces de ponernos en los zapatos del otro antes de juzgarlo o agredirlo” concluye.