Tejiendo oportunidades

Cruz Elena Palacios, una mujer que estuvo injustamente presa en una cárcel, hoy les enseña a bordar a mano a las mujeres privadas de su libertad, para que puedan encontrar un sustento para su vida y una segunda oportunidad. La historia estuvo en Misión Impácto. 

3 de noviembre de 2014

Hace nueve años, cuando Cruz Elena Palacios trabajaba como empleada pública en el Fondo de Empleados del municipio de Medellín, vivió una experiencia que le cambió la vida a ella y a cientos de mujeres que permanecen privadas de la libertad en el Centro Penitenciario y Carcelario El Pedregal.

Vea el capítulo de Misión Impacto con la historia de Bordado a mano.

Fue cuando firmó un documento sin tener el cuidado necesario, y al cabo de unos meses terminó presa, síndicada por el delito de lavado de activos. 

Aunque nunca pudieron comprobar que era culpable y tiempo después le certificaron que era inocente, estuvo en la carcel durante 45 meses, viviendo una de las peores experiencias de su vida. 

Una experiencia que le cambió la vida. Porque estando allá, encerrada entre cuatro paredes por un delito que no había cometido, se dio cuenta  de que las mujeres presas tenían mucho potencial y pocas oportunidades. 

“La sociedad tiene la imagen de que a la carcel no vienen sino delincuentes”, cuenta Cruz Elena. “Pero no es así: más allá de todo, son personas inteligentes, capaces y talentosas”

Por eso, desde ese momento comenzó a planear la forma de hacer algo para que todas esas mujeres pudieran encontrar una forma de pasar su tiempo libre, que además les permitiera recibir un sustento y capacitarse para que cuando pudieran salir en libertad, estuvieran en la capacidad de encontrar un trabajo que las alejara del riesgo de volver a delinquir. 

Esa idea se materializó en 2009, cuando Cruz Elena salió de la cárcel. 

En contra de su familia, que le pedía que se fuera para Estados Unidos y que no montará un proyecto sin tener la plata suficiente, ella creó ‘Bordado a Mano’, una fundación que hoy les enseña a bordar a las mujeres privadas de su libertad y a las que acaban de salir de la carcel.

Pero el trabajo no se queda ahí. La fundación toma los productos hechos por las internas y los comercializa con ayuda de Bostón Vive, una entidad que apoya el proyecto. 

La plata que entra por esos bordados, se reparte entre las mujeres, y siempre se deja un exedente para poder comprar la tela que sirve para volver a empezar el trabajo. 

La meta de Cruz Elena es que esas mujeres tengan la posibilidad de trabajar en algo legal y de tener un ingreso fijo. Al final, todo se reduce a darles las herramientas para tener una segunda oportunidad en su vida. 

Un trabajo con las uñas

Durante cinco años, el trabajo de ‘Bordado a Mano’ en la carcel de El Pedregal se ha mantenido a pesar de las dificultades financieras con las que cuenta Cruz Elena. Un sustento importante han sido las alianzas con otras organizaciones.

Por ejemplo, Acción Social decidió ayudarle con el espacio para crear un taller en donde se reune los viernes con las muejres que ya salieron de la cárcel, pero quieren seguir capacitandose en bordado a mano.  
 
Desde allí les ayuda a lo que Cruz Elena llama “readaptación social”, para que las mujeres no cometan un nuevo error y delincan nuevamente. 

El trabajo ya ha dado resultado. Mónica Castaño, por ejemplo, es una mujer que estuvo presa junto con Cruz Elena, y que luego se capacitó gracias a ‘Bordado a Mano’. 

Cuando salió en libertad, ella tuvo miedo de ser discrimiada. “Pero la fundación te muestra que hay un camino, que hay luz más alla, y que aún somo útiles para la sociedad”, cuenta. Mónica siguió trabajando con la fundación fuera de la cárcel y hoy tiene un trabajo fijo que le da sustento en una empresa del sector.

Y no es la única. De hecho, muchas mujeres que recuperaron su libertad y se capacitaron con ‘Bordado a Mano’, hoy tienen trabajo en empresas del sector textil como Industrias Gales.

Según Ximena Botero, Coordinadora de Reconciliación Colombia, es muy importante entender que cuando le damos una segunda oportunidad a las personas, ellas no sólo hacen el bien, sino que nos sorprenden con el tipo de proyectos que comienzan a trabajar. 

“En la medida en que nosotros conocemos el contexto del por qué esas personas llegaron a cometer errores, inmediatamente podemo entenderlos en su condición de seres humanos. Y en ese momento, es que se abren las puertas para las segundas oportunidades”, dice. 


La fundación de Cruz Elena fue protagonista del último capítulo de Misión Impacto, el programa de RCN TV que muestra las historias de personas que con ingenio y pocos recursos trabajan por solucionar los problemas de la comunidad. 

En el programa ella tuvo la oportunidad de mostrarle su trabajo a Viena Ruiz, la reconocida presentadora y modelo. 

Viena salió impresionada con la historia de ‘Bordado a Mano’ y con el impacto que el proyecto tiene en la población carcelaria. Sin embargo, quedó preocupada por el riesgo de que el proyecto desaparezca si la fundación no fortalece su estructura financiera y administrativa. 

Y es que actualmente, Cruz Elena deja de llevarse el pan a la boca para que las mujeres presas puedan aprender a bordar. Algo que no tendría porque ser así.