Los mensajeros de libros

Esta es la historia de una fundación que se dedica a hacer y llevar libros a las zonas rurales más alejadas de Colombia. Ellos fueron protagonistas en el último capítulo de Misión Impacto.

3 de noviembre de 2014
Foto: Canal RCN.


En Colombia, el campo y la ciudad parecen dos países distintos. Mientras uno vive en el siglo XXI, con edificios inteligentes, carros de marca, tecnología de punta y acceso a la mejor educación, el otro país sigue en el siglo XIX; caminos sin pavimentar que muchas veces pasan por dentro de la selva, escuelas cuasi-abandonadas y pueblos que viven sin las facilidades que ofrecen los centros urbanos. 

Pero el trabajo de la Fundación Secretos para Contar busca que, por lo menos en cuanto a la educación se refiere, esos dos países se encuentren y los niños del campo y las zonas rurales tengan oportunidades para salir adelante, como las tienen los que viven en las ciudades.

Desde hace 10 años, esta fundación trabaja para llevarles a los niños de las zonas más alejadas de Antioquia libros y material educativo construido para ellos y hecho especialmente pensando en el campo. 

Para eso, varias decenas de talleristas –jóvenes que trabajan con la fundación– llevan los libros a las veredas más alejadas del departamento usando el trnsporte que tengan a la mano: ocho horas de camino en mula, chalupas para cruzar los ríos o jeeps para cruzar los caminos más empedrados, entre otros.

Al final, ellos entregan el material a la comunidad y realizan un ejercicio de lectura en el que no sólo los niños participan, pues las madres, los abuelos y toda la comunidad se integran en el taller. 

La historia de Secretos para Contar apareció en el último capítulo de Misión Impacto, el programa de RCN TV que muestra las historias de los colombianos que con ingenio y pocos recursos solucionan los problemas de la comunidad.

En este caso, el piloto profesional de motocross Sebastían ‘Tatán’ Mejía, visitó a la fundación y se fue con ellos a Perú y Guadualito, dos veredas del municipio de La Argelia, para llevar los libros a comunidades que por años vivieron afectadas por el conflicto armado y los ataques de las guerrillas. 

“Misión Impacto me cambió la vida. Yo creí que iba a ir a ayudar y a enseñar, pero al final no fue así: ellos fueron los que me enseñaron a mí”, dijo el deportista acerca de su experiencia. 

A él le toco recorrer caminos rurales en mula durante más de ocho horas, dormir a la interperie y alimentarse con las frutas y alimentos del camino. Además, tuvo seguir a los guias que les decían por donde podían coger y qué sitios podrían pisar o no, por la sospecha de minas antipersonales. 

Ese trabajo, que Tatan realizó durante una semana, a los talleristas de la fundación les toca hacerlo durante los 365 días del año. 

Más que mensajeros

Sin embargo, la labor de Secretos para Contar va mucho más allá que la de llevar los libros a las veredas. 

Tita Maya, directora Pedagógica de la fundación, cuenta que ellos se encargan de editar, producir, tomar las fotos, diagramar, y diseñar los libros especialmente para las familias campesinas. 

“Nosotros no regalamos libros, nostors compartimops conocimiento. Ellos nos dan y nosotros recibimos, y viceversa”, cuenta Tita.

El material busca complementar la calidad de vida de las familias rurales, por eso los textos son acordes con su contexto.

En los 10 años que llevan de labor, ya han entregado 5 trilogías de libros, le han dado la vuelta al departamento de Antioquia dos veces y tienen 16 libros diferentes.

Esos los han llevado por selvas, piedras, caminos desérticos, ríos, llanos, y un gran número de pasajes que los colombianos de las ciudades pocas veces ven con sus propios ojos.

Su labor, poco a poco, ha ido mejorando la calidad de vida de comunidades alejadas en zonas rurales. Una labor que onstruye país y genera oportunidades.