‘La palabra es el camino de la libertad’

El director de la Real Academia Española de la Lengua, José Manuel Blecua, le explica a Reconciliación Colombia la conexión entre la palabra y la reconciliación de los pueblos. Para este académico no hay palabras incorrectas, sino personas que las usan con mala intención.

4 de noviembre de 2014
Foto: Real Academia de la Lengua


José Manuel Blecua vino a Colombia a participar de la presentación que hará la Academia Colombiana de la Lengua de la vigesimotercera edición del Diccionario de la Lengua Española, el texto en su género más consultado y que en Twitter ya alcanza los 680 mil seguidores.

La nueva versión en papel ocupa 2.376 páginas y contiene 195.439 acepciones (cada uno de los significados de una palabra según los contextos en que aparece), sometidos a una profunda revisión durante los trece años transcurridos desde su anterior edición, en 2001, según informaron.

En el caso de la Real Academia de la Lengua, la evolución de las palabras también ha ido de la mano de la evolución de la plataforma digital con la que esta institución ha logrado conectarse con sus usuarios. Tanto, que esta será la última edición impresa. “El Diccionario tiene un éxito cada vez mayor”, dice Blecua, quien, además, comenta  que hoy en días las dudas y las consultas de los millones de usuarios son resueltas vía Twitter.

Reconciliación Colombia aprovechó para preguntarle la relación que este académico ve entre el poder de la palabra y la reconciliación de los pueblos. Aquí lo que nos dijo:

Hay dos formas de pasar la página. Una literal y otra que da el contexto. Llega Usted en un momento donde Colombia quiere pasar la página…

No solo es necesario, sino que es imprescindible para la historia de un pueblo pasar la página. La lengua funciona con elementos metafóricos y pasar la página es uno de estos elementos. No pasamos ninguna página real. En particular, en España nos hemos encontrado con el problema del terrorismo, que ha causado centenares de muertes y también tendremos que terminar de pasar esa página. Por lo tanto, les entiendo muy bien. Y creo que en este momento Ustedes tienen una posibilidad inmensa.

Don José Manuel el poder de la palabra para acercar, para reconciliar, ¿cómo lo ve Usted?

Pues mire Usted decía Pedro Salinas que la palabra es el elemento fundamental para establecer la concordia entre los pueblos. Los parlamentos existen precisamente para eso, para discutir, para hablar, para llegar a puntos de acuerdo sin tener que recurrir a la violencia. La palabra es el camino de la libertad.

¿Pueden las palabras resultar insuficientes?

Nunca la palabra es insuficiente, las que son insuficientes son las personas que las hablan. Las palabras son suficiente para todo.

Lo decimos porque surge la pregunta de qué pasa entonces en los contextos de guerra. ¿Será que no han sido suficientes las palabras?

Lo que pasa es que hay momentos en la historia, que los pueblos recurren al uso de la violencia.

Se habla de una evolución de las palabras…

Las palabras evolucionan todos los días, a todas las horas y en la boca de todos los hablantes. El dinamismo de las lenguas es natural con su propio ser.

En este sentido, ¿el lenguaje es el reflejo de sus sociedades?

Es uno de los reflejos. No todos.

Don José Manuel, ¿cómo actúan ahí los silencios?

Hay un libro clásico que se titula ‘La elocuencia retórica del silencio’. Nada puede ser más elocuente que un silencio.

Y, ¿cómo dialogan el silencio y la palabra?

Pues constantemente.

¿A veces son preferibles los silencios a las palabras?

A veces son preferibles.

¿Se evitarían muchas guerras si se recurriera más a los silencios?

Muchísimas situaciones tensas en la vida cotidiana.

¿Y también si se usaran las palabras correctas?

Bueno, no hay palabras correctas e incorrectas. Lo que hay, son palabras utilizadas con buenas intenciones y palabras no utilizadas con buenas intenciones.

En el contexto colombiano, hay una pugnacidad verbal desde los líderes…

Desconozco esas peculiaridades que Usted comenta, pero lo que sí sé es que las palabras pueden traer interpretaciones muy distintas.

Entonces, ¿no hay palabras incorrectas?

Este es un concepto poco exacto. Usted se refiere a palabras usadas no en el sentido que tienen habitualmente las palabras, sino usadas para mentir, para engañar. Pues es que a veces la lengua también no sirve para comunicarnos, sino para engañar.

En Colombia ha ocurrido que se usan las palabras para referirse peyorativamente a los otros…

Eso es lo mismo de los elementos metafóricos que hablamos antes. Como las palabras tabú, que dependen de los contextos y de las sociedades.

¿Cuál ha sido el efecto mayor de la palabra que Usted haya vivido?

Yo viví un momento muy importante de la historia de España que es lo que llamamos la transición política. Y el efecto de esa transición fue olvidar una guerra civil, olvidar unos enfrentamientos cainitas y entrar dentro de un grupo de trabajo que se puso a redactar una Constitución con la cual, mal o bien, hemos funcionado hasta ahora.