Las preocupaciones de ‘Pacho’ de Roux sobre la paz

"Si en tres años y medio no se firma la paz, este país se convierte en un infierno”, afirmó el Provincial de los Jesuitas en Colombia, quien estuvo en La Habana acompañando a las comisiones de víctimas, expresó en Arauca una serie de preocupaciones que le rondan acerca del proceso de paz.

5 de noviembre de 2014
Foto: Archivo Semana.


El padre Francisco de Roux lleva quince años trabajando por la paz del país. Y lo ha hecho desde donde más cómodo se siente: el interior de las comunidades. 

En el Magdalena Medio logró crear el Programa de Desarrollo y Paz, en donde la sociedad civil se empoderó y comenzó a hablar de tú a tú con las empresas, las instituciones del Estado e incluso los grupos armados.  

Algo que los llevó a ser protagonistas en la construcción de la agenda regional, por lo que el proceso fue replicado en muchas otras partes del país. 

De Roux es un convencido de que la paz negociada es el camino hacia la reconciliación, y por eso ha estado muy pendiente del proceso de paz que se adelanta entre el Gobierno Nacional y las Farc. 

De hecho, ha estado en los viajes del algunos de los grupos de víctimas que han llegado a La Habana para contar sus testimonios a las partes que dialogan en la mesa, y fue testigo de los testimonios, según él “llenos de coraje”, de algunos colombianos frente a sus victimarios. 

Pero este miércoles en un foro de reconciliación realizado en Saravena, Arauca, el padre expresó una serie de preguntas que rondan su cabeza y le preocupan sobre el futuro del proceso de paz. 

El primero es el tiempo. Para De Roux, al país le quedan sólo tres años y medio para firmar la terminación del conflicto con las Farc y el Eln, que es el tiempo restante del Gobierno del Presidente Santos.

“El acuerdo no se va a firmar en un año, como dice el Presidente, porque lo que queda es muy complejo. Pero si no se logra firmar la paz en tres años, se viene un periodo de guerra terrible en el que Colombia no va a aguantar más”, explicó frente a cientos de personas que venían de los siete municipios del departamento.

El Padre cree que es necesario convencer a los que están metidos en el conflicto de que el tiempo es corto, porque cada vez la opinión pública está más a favor de la guerra y la paz está ‘perdiendo el partido’. “Actualmente, Estados Unidos está respetando el proceso en Colombia, pero si la decisión estatal en el país cambia, muchas de las armas que se producen allá para luchar contra el terrorismo van a llegar y este país se podría convertir en un infierno”

Otra preocupación para De Roux es cómo se va a encontrar la manera de que los empresarios y la clase dominante acepten los cambios estructurales que se necesitan para construir una paz duradera.

Eso implica convencer de los beneficios de firmar la paz a quienes el llama la ‘extrema extrema derecha’ del país, que “continuamente piensan ‘dejenlos, dejenlos que firmen y vengan que acá los matamos’”

El padre también dijo que es necesario que la institucionalidad le de tranquilidad a las Fuerzas Militares que actualmente tienen muchas dudas frente a su futuro luego de la eventual firma de un acuerdo. Y de la misma forma, le de garantías a los guerrilleros para salir a vivir una vida de civil. 

Todos esos retos en un entorno polarizado, en el que el proceso de paz se ha venido politizando entre lo que dice el Gobierno y los ataques del Centro Democrático. 

Para De Roux el tiempo es corto, sobre todo teniendo en cuenta que con el Eln aún no se tiene ni siquiera una agenda definida. 

Por eso su mensaje en Arauca fue de urgencia: “Si no lo hacemos ahora, todos nosotros seremos responsables de lo que ocurra con este país”.