Los héroes que Medellín necesita

Un grupo de jóvenes paisas se dedica a resaltar a los líderes positivos de las comunas más violentas de Medellín para convertirlos en los héroes de las nuevas generaciones. Otra historia de Misión Impacto. 
 
9 de noviembre de 2014
Foto: Misión Impacto.

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A la fuerza de los años y los acontecimientos, algunas comunas de Medellín se han convertido en sinónimo de pandillas, drogadicción y violencia. 
 
La ciudad boyante e innovadora que descansa sobre el valle del Aburra, es vigilada día y noche por los barrios que, desde las montañas, son la cuna de jóvenes sin oportunidades, que muchas veces terminan engrosando la lista de grupos ilegales y el número de delincuentes.
 
Pero en medio de ese ambiente –que se ha extendido en el imaginario popular– hay personas que por medio del arte, la fuerza de voluntad y un liderazgo comunitario invaluable, hoy son ejemplo de que no todo allí es violencia.
 
Aunque algunas de estas historias han trascendido y sus protagonistas son personajes reconocidos dentro de sus barrios, desde hace algunos meses, carteles con las fotos de estas personas cuelgan de las calles y muros de estas comunas, junto con una leyenda que dice ‘Héroes’.
 
Todo gracias a un grupo de jóvenes paisas que se han dedicado a buscarlos y resaltar sus historias para que se conviertan en el modelo a seguir para los cientos de niños que crecen en estos lugares y piensan que no tienen más opción de vida que la violencia.
 
La idea es de Felipe Mesa y Eliana Uribe, los dos directores de la Fundación Pazamanos, que busca formas creativas para visibilizar las realidades problemáticas de la ciudad de Medellín.
 
Gracias a ellos, se han conocido historias como la de Yoiner Machado, un jóven que enseña a bailar a 128 jóvenes de la Comuna 3, más conocida como Manrique. O la de Marta Inés, ‘La Nena’, nieta de uno de los fundadores de la comuna, y quien creó un teatro para niños, jóvenes y adultos mayores debajo de un puente, en donde quedaba un basurero.
 
“Todos ellos son héroes. Persona comprometidas que se la juegan por sacar adelante su barrio”, cuenta Felipe, quien antes de estar en Pazamanos, era un fotógrafo que recorría el país mostrando sus realidades.
 
Lo que quieren Felipe y Eliana es que estos líderes reemplacen en el imaginario popular de los niños de las comunas, a los capos del narcotráfico y jefes de las pandillas, que hoy son su modelo de vida.
 
“La idea es cambiar el capo, por gente como ellos, que vienen del arte y la cultura, y usan estas expresiones para mostrar otra cara”, dice Eliana, una sicóloga que a los 10 años perdió a su hermano, de sólo 15, por un asesinato.
 
Es así como han logrado que poco a poco los nuevos heroes de las comunas sean personas como ‘Yula’ o ‘El Perro’, una sicóloga que le ayuda a los muchachos de la zona a solucionar sus problemas, o un graffitero que creó el ‘graffitour’, para mostrar la buena cara de la Comuna 13.
 
La historia de la campaña de Pazamanos  buscando héroes positivos apareció en el capítulo de Misión Impacto, el programa de RCN TV que se dedica a mostrar las historias de personas que con ingenio y pocos recursos, se dedican a solucionar los problemas de las comunidades.
 
En este caso, el actor Juan Pablo Espinosa acompañó a Eliana y Felipe en su periplo por una de las comunas, buscando a los protagonistas de historias positivas. 
 
Una vida de emprendimientos creativos
 
Este no es el primer proyecto de Pazamanos. Felipe cuenta que su primer trabajo fue en 2012 y consistió en una campaña en la Comuna 13 de Medellín, en la que resaltaron la palabra ‘vivir’ con unos carteles llamativos, que ubicaron a las entradas de los barrios más peligrosos.
 
En otra ocasión, en conjunto con el Museo Casa de la Memoria –el lugar creado por la Alcaldía de Medellín para conmemorar a las víctimas del conflicto armado– realizaron la campaña ‘No pasa nada’, que consistía en colgar carteles con pequeñas historias de personas afectadas por la guerra, para mostrar que la violencia había afectado a muchas más personas de las que la gente del común creía.
 
Además, han realizado campañas con las autoridades municipales, para mejorar la cultura ciudadana de Medellín e incentivar la no violencia. Así, han creado eslogans como “Ladrón que roba ladrón no tiene 100 años de perdón”.
 
La fundación, que actualmente se sostiene por pequeños periodos y dependiendo de los proyectos de turno, quiere llegar a ser autosostenible y busca padrinos que financien su operación. En este momento, recibiendo apoyo por medio de la plataforma de Misión Impacto.