El Nogal le mete el diente a la reconciliación

Una serie de conversatorios que irán hasta mañana les plantean al país político y al país económico la necesidad de trabajar la reconciliación desde las regiones y con sus gentes.

10 de noviembre de 2014

La Fundación El Nogal, con apoyo del Club El Nogal, entre otros aliados, decidió convocar a sus socios y a portavoces de distintos sectores, entre estos a campesinos, indígenas y organizaciones de base, a debatir qué significa la reconciliación desde las regiones. Se trató, en efecto, de acercar las visiones territoriales a un tema de coyuntura y que, por lo general, se define en Bogotá.

“Así como el campo ha sido el lugar donde se ha llevado a cabo el conflicto, en los próximos años también será y deberá ser el lugar de construcción de paz y reconciliación”, dijo Santiago Rincón, moderador del panel ‘El problema de la tierra y el desarrollo agrario’, al comentar que el campo necesariamente es lugar de referencia en los próximos años.

Precisamente los distintos conversatorios buscaban explorar el papel del sector privado no solo en esta transición, sino concretamente en las regiones, por lo general vistas con la mirada “colonial”, según comentó Roberto Vidal, moderador del panel ‘La reconciliación desde los territorios’. “Los colonizadores asumían que los territorios estaban vacíos o, si había gente, era gente que no valía y que debían ser colonizados”, explicó y agregó: “siglos después pensamos aún desde la óptica colonial viendo a los territorios como lugares vacíos”.

Fue la forma como ambos, en su papel de guías de la discusión, situaron a los participantes a ubicar el debate en el diálogo necesario que debe existir entre el campo y la ciudad; y entre el sector privado, las políticas públicas y la gente.

Así, quienes asistieron a las sesiones hicieron sus aportes en este sentido. El exministro de Agricultura, Juan Camilo Restrepo, alentó al sector privado a hacer una propuesta global para el desarrollo de las comunidades de lo rural. “El papel de la responsabilidad social empresarial es fundamental en la activación del campo”, dijo.

Mientras que el senador Jorge Enrique Robledo comentó que lo que hay que hacer es un acuerdo nacional con los empresarios, campesinos y gremios para que por fin arranque en Colombia el tema del agro, pues solo de esta manera se podrá producir todo tipo de bienes.

Al vocero de la Sociedad de Agricultores de Colombia, SAC, Rafael Mejía, le pareció muy curioso que “solo hasta ahora nos estemos dando cuenta que “el 30 por ciento de nuestra población es rural y que más del 82 por ciento del país es rural”.

Mientras que Ricardo Sabogal, director de la Unidad de Tierras, advirtió sobre la necesidad de acercar las instituciones al campo pues “es difícil que los campesinos puedan entender las lógicas institucionales porque están acostumbrados a que los problemas de tierras no los resuelve un juez, sino una acción violenta”.

Por eso, quizás, el vocero de Fedegán, José Felix Lafaurie, dijo: “yo soy el primer defensor de la ley de restitución”, pues, quiere ver, cómo se van a extinguir las más de 800.000 hectáreas que tienen las Farc.

El portavoz de los sectores campesinos agrupados en Fensuagro, Eberto Díaz, señaló que le parece paradójico que “los que han estado en el poder ahora critican a los que están en el poder” y que, en últimas, lo que les interesa a ellos como campesinos es que se “dejen de hacer políticas públicas desde los escritorios”, sin tenerlos en cuenta porque “se dice que los campesinos no piensan”. Para este vocero de Fensuagro la conclusión a la que hay que llegar es que es vital mirar al campo, pues “siempre que se habla de paz se habla de la tierra”. Por lo que es un tema que no da espera y que hay que resolver ya.

La líder indígena Débora Barrios llamó a incluir en esta construcción temas básicos como la salud, la educación, la infraestructura, la cultura, pues por lo general estos aspectos no se atan a la reconciliación. “En la capital no miramos la realidad de las afectaciones de los territorios”, dijo la indígena de la comunidad Wayúu.

Y Alejandro Éder, hasta hace poco director de la Agencia Colombiana para la Reintegración, ACR, recordó una de las frases dichas por una reconocida líder en uno de los cuatro foros regionales de la iniciativa de país Reconciliación Colombia: “Dios está en todas partes, pero despacha desde Bogotá”. La frase es de autoría de María Teresa Arizabaleta.

Al rememorar la expresión, Éder comentó que el éxito de su programa se debe a que logró la descentralización de la agencia y la incorporación de las autoridades locales y regionales en el proceso. “No es lo mismo la integración en el Putumayo que en Bogotá”, puntualizó, mientras que Paula Gaviria, directora de la Unidad de Víctimas, señaló que es necesario “ver el territorio como parte fundamental de la reconciliación desde la seguridad, economía diversa y garantías de los derechos de las víctimas”.

Antes de abordar el grueso tema de la tierra, otros panelistas habían hablado de la importancia de abordar todos estos temas desde una perspectiva ética, jurídica, cultural, espiritual y religiosa. Así lo dijo el arzobispo de Cali, monseñor Darío Monsalve. Es decir, avanzar en la reconciliación de una forma digna para el país y no de cualquier forma.

Y dio una fórmula que puede funcionar: “No debemos solamente preguntar por qué seguimos en conflicto, sino también descubrir cuál ha sido el secreto que nos ha permitido sobrevivir pese a esas adversidades”, dijo el prelado.

Ximena Botero, coordinadora general de Reconciliación Colombia, recordó que por primera vez en los encuentros de esta iniciativa de país los líderes de diferentes regiones pudieron tener un diálogo tranquilo con lenguaje reconciliador. Se dio un conocimiento y transformación de imaginarios.  El país tiene un reto muy sencillo en materia de reconciliación: conocerse

Por eso, Fabrizio Hochschild, coordinador residente del Sistema de Naciones Unidas en Colombia, dijo que nuestro país debería hablar de cómo construir “confianza y aceptación”, para tratar de avanzar en los temas de fondo, pues estos dos conceptos están quebrados por años y años de conflicto, dado que desde nuestra Independencia ha habido pocos momentos de paz.

El IV Congreso de Responsabilidad Social Paz y Reconciliación en los Territorios de la Fundación El Nogal y que tiene como objetivo fomentar el diálogo entre diversos sectores de la sociedad con miras a contribuir a la construcción de una gobernabilidad de cara al posconflicto continuará este martes.