Un curso de respiración para víctimas de reclutamiento forzado

Jóvenes que en su niñez fueron reclutados por grupos alzados en armas y hoy están en proceso de volver a la legalidad, aprendieron a respirar y meditar en un curso de la Fundación el Arte de Vivir en Cali. La idea es replicar la experiencia.

10 de noviembre de 2014
Foto: Archivo Particular. Las técnicas de respiración se han empleado con éxito en las cárceles de Argentina.


Por cuatro días Sofía*, una joven de 19 años con siete meses de embarazo y quien pasó casi 15 años en las filas de la guerrilla, tuvo la oportunidad de olvidar las experiencias traumáticas que le dejó la guerra.

Su historia es una de las que demuestran el impacto profundo que el conflicto armado ha tenido en la historia del país, pues todo indica que nació dentro de la guerrilla, y sus primeros recuerdos son en medio de hombres armados, vestidos de camuflado, que andaban por zonas selváticas y rurales del país.

Ella hace parte de los 7.675 menores de edad que, según los registros de la Unidad de Víctimas, fueron reclutados por grupos armados ilegales. Un dato que se limita a los casos denunciados e inscritos en el registro único de víctimas, ya que no se tiene un dato exacto de los niños que actualmente siguen en las filas de estos grupos.

Pero entre el martes 4 y el viernes 7 de noviembre, Sofía, quien se desvinculó del grupo armado en 2011 y hoy sigue la ruta para reintegrarse a la sociedad,  tuvo la oportunidad de respirar, meditar y aprender varias técnicas de relajación.

Todo gracias a un taller piloto realizado por la Agencia Colombiana para la Reintegración (ACR)  y la Fundación El Arte de Vivir, que realiza cursos de respiración alrededor del mundo y tiene un programa llamado ‘Prision Smart’, con el que enseña a meditar a la población carcelaria (ver nota).

Para Julio Delgado, coordinador de la fundación en Cali, la importancia del taller radica en que “si no hay paz en los individuos es muy difícil que haya paz en la sociedad”.  Por eso, la idea de la iniciativa fue ayudar a los muchachos desvinculados de los grupos armados a encontrar su paz interior y dejar atrás el estrés y los impulsos de violencia.

Para eso, les enseñó técnicas de respiración, relajación y meditación para fortalecer su cuerpo y su mente. Algo clave para ayudar a que personas con riesgo de reincidencia –que viven con altos niveles de estrés y ansiedad–, puedan aprender a canalizar sus emociones.

Eso lo ratifica Lina*, otra de las mujeres que hizo parte del curso y quien cuenta que la respiración la hizo sentir tranquila.  “Me relajé. Estaba muy estresada. Tenía muchas cosas acumuladas y salió todo eso”.

Para Rocío Gutiérrez Cely, coordinadora regional de la entidad en el Valle del Cauca, los resultados fueron favorables. “Los rostros de los participantes se transformaron en sólo cuatro días y ellos manifestaron mejora en el manejo de sus emociones y  en la manera en que se desarrollan con el otro”.

Gracias al éxito de esta versión piloto, la ACR buscará darle continuidad al ejercicio y hacerlo con todas las personas que salen de los hogares de paz y deben enfrentar su regreso a la sociedad civil.

(*) Nombres cambiados para proteger a los protagonistas.