Dónde está el clic entre las empresas y la reconciliación

Claves que deja el encuentro del país político y económico con el país social y regional para que el sector privado pueda imprimirle a su gestión un sello reconciliador.

12 de noviembre de 2014

Los empresarios colombianos, y quienes realizan sus operaciones en el país, cada vez con más frecuencia se enfrentan a la pregunta de qué hacen sus unidades de negocio por construir país. La formulación de esta pregunta puede sonar general, pero no lo es. Hoy en día la gente del común quiere saber de qué forma concreta el sector privado –uno de los que más tiene posibilidades de ayudar en la coyuntura actual-, contribuye a que Colombia, efectivamente, dé el paso.

Quizá por esta razón, portavoces de los sectores políticos y económicos del país acudieron al llamado que les hizo el Club El Nogal, a través de su fundación, para evaluar el rol del sector privado en la construcción de la paz y de la reconciliación.

El reconocido Club se encargó de traer a varios líderes campesinos, indígenas y afrocolombianos, que vinieron representando a sus comunidades y a sus territorios, para que fueran escuchados por el auditorio en los dos días de conversatorios, lunes 10 y martes 11. Así, la Fundación buscó darle sentido humano a una discusión que, por lo general, la acaparan los datos y las cifras.

Varias de las conclusiones que arrojaron dos días de conversatorio podrían resumirse así:

· La paz va más allá del fin del conflicto armado.
· Construirla involucra conceptos de fondo que tienen que ver con acceso a la riqueza y oportunidades para la gente y para las regiones, temas que por lo general se esquivan a la hora de hablar de reconciliación.
· Construirla le implica al sector privado asuntos mayores a pagar impuestos y darles empleo a víctimas y desmovilizados.
· Tener un enfoque de reconciliación va más allá de contar con un departamento de responsabilidad social empresarial.
· El sector empresarial debe aportar su grano de arena para la construcción de una paz real mediante la reducción gradual de las brechas de desigualdad, que históricamente han sido una de las principales causas de violencia en el país.
· La paz y la reconciliación se construyen en los territorios.
· Avizorar los territorios implica incluirlos en el desarrollo.
· Definitivamente incluir en el desarrollo a los territorios tiene que irse por un camino distinto a lo que hoy entendemos como descentralización.
· La descentralización, de la forma como hasta ahora la hemos hecho, no ha funcionado, pues lo que se descentralizó fueron las clientelas –legales e ilegales- con su poder corruptor.
· Tenemos –debemos- superar la visión colonialista heredada desde la Conquista. Es decir, ver a las regiones como territorios vacíos o como habitados por gente que no sirve.
· Tenemos –debemos- dejar de ver al campesino como una persona sin capacidad de discernimiento y de propuesta.
· La paz es un diálogo entre la Colombia con el poder político y económico y el poder social.
· El país ¡por fin! cayó en cuenta que el 30 por ciento de su población es rural y que más del 82 por ciento es rural.
· No solo debemos preguntarnos por qué seguimos en conflicto, sino también descubrir cuál ha sido el secreto que nos ha permitido sobrevivir pese a esas adversidades”, monseñor Darío Monsalve, arzobispo de Cali.
 
¿Seguimos en la Colonia?

“Los colonizadores asumían que los territorios estaban vacíos o, si había gente, era gente que no valía y que, por consiguiente, debía ser colonizada”, Roberto Vidal, moderador del panel ‘La reconciliación desde los territorios’.

"En Colombia la literatura y el arte siguen expresando una dinámica de centros - periferias que perpetúa ese esquema social de dominación al que estamos acostumbrados desde la época de la colonia", escritora Piedad Bonnet.

"Esta visión que los colombianos tenemos sobre el centro y la periferia no solamente se expresa físicamente, sino también de forma simbólica", cineasta Felipe Aljure.

“En la capital no miramos la realidad de las afectaciones de los territorios”, Débora Barros, líder indígena de la comunidad Wayúu.

Lo que se necesita es que “dejen de hacer políticas públicas desde los escritorios”, Eberto Díaz, de la Federación Nacional Sindical Unitaria Agropecuaria, Fensuagro.

“Dios está en todas partes, pero despacha desde Bogotá”, frase de María Teresa Arizabaleta, retomada en el foro de El Nogal.

“El país tiene un reto muy sencillo en materia de reconciliación: conocerse”, Ximena Botero, coordinadora general de Reconciliación Colombia.

“Debe hablarse de cómo construir “confianza y aceptación” para tratar de avanzar”, Fabrizio Hochschild, coordinador residente del Sistema de Naciones Unidas en Colombia.
 
S.O.S. al empresariado

“Aliento al sector privado a hacer una propuesta global para el desarrollo de las comunidades de lo rural”, exministro de Agricultura, Juan Camilo Restrepo.

“Hay que hacer un acuerdo nacional con los empresarios, campesinos y gremios para se produzcan todo tipo de bienes en el campo”, senador Jorge Enrique Robledo.

“En el país hay muchas personas que han sido vinculadas a la violencia por el descuido del Estado, en zonas apartadas, sin ningún apoyo empresarial y ninguna ayuda a los caficultores”, Javier Murgueitio, presidente de Coffee Company.

“Desde el sector privado se debe empezar a aplicar el concepto de crear valor compartido para poder así crear valor en las regiones”, Diego Molano, presidente de la Fundación Bavaria.

“La apuesta por la paz es una apuesta cultural, una apuesta de comportamiento social. Pero también es una apuesta social, una apuesta por la superación de la pobreza extrema y de la desigualdad, una apuesta institucional y un compromiso empresarial”, Víctor Malagón, socio en asuntos públicos en Kreab & Gavin Anderson.

“En Colombia necesitamos empezar a construir los escenarios que permitan cerrar las brechas, las inequidades, que en gran medida son las que han causado históricamente la violencia”, Esneyder Cortés, director programático de reintegración de la ACR.

“No debemos solamente preguntar por qué seguimos en conflicto, sino también descubrir cuál ha sido el secreto que nos ha permitido sobrevivir pese a esas adversidades”, monseñor Darío Monsalve, arzobispo de Cali.

La valía del campo

“Solo hasta ahora nos estemos dando cuenta que el 30 por ciento de nuestra población es rural y que más del 82 por ciento del país es rural”, Rafael Mejía, de la Sociedad de Agricultores de Colombia, SAC.

“La apuesta por la paz es una apuesta por el desarrollo en los territorios”, Luis Fernando Rico, presidente de Isagen.

“Así como el campo ha sido el lugar donde se ha llevado a cabo el conflicto, en los próximos años también será y deberá ser el lugar de construcción de paz y reconciliación”, Santiago Rincón, moderador del panel ‘El problema de la tierra y el desarrollo agrario’.

“Es difícil que los campesinos puedan entender las lógicas institucionales porque están acostumbrados a que los problemas de tierras no los resuelve un juez, sino una acción violenta”, Ricardo Sabogal, director de la Unidad de Tierras.

“Quiero ver cómo se van a extinguir las más de 800.000 hectáreas que tienen las Farc”, José Felix Lafaurie, de Federación Nacional de Ganaderos, Fedegán.

“No es lo mismo la integración en el Putumayo que en Bogotá”, Alejandro Éder, hasta hace poco director de la Agencia Colombiana para la Reintegración, ACR

“Hay que ver el territorio como parte fundamental de la reconciliación desde la seguridad, economía diversa y garantías de los derechos de las víctimas”, Paula Gaviria, directora de la Unidad de Víctimas.
 
Estas frases recuperan, en parte, la memoria del IV Congreso de Responsabilidad Social “Paz y Reconciliación en los Territorios”, organizado por la Fundación El Nogal.