Es el momento de crear hechos extraordinarios

Lo que está en juego es nada menos que el mecanismo del diálogo como resolución de los conflictos. Este es un llamado a las Farc para que no agoten, otra vez, la salida negociada del conflicto.

18 de noviembre de 2014

Roberto Cañas, actual candidato a la alcaldía de San Salvador, fue guerrillero del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional FMLN. Como uno de los líderes de esa agrupación participó activamente en transformar al movimiento guerrillero en el partido político que hoy ostenta la Presidencia, con Salvador Sánchez Cerén a la cabeza.

Cañas ya no está en el FMLN, pero recurre a su experiencia para comentar que, en el caso de este país centroamericano tanto la guerrilla como el Presidente de ese entonces (Alfredo Cristiani –1989-1994) hicieron cosas extraordinarias para ganarse la confianza de la población y, de esta forma, ganarse también el respaldo al proceso de paz.

Aquí la conversación de Reconciliación Colombia con este hombre que, por su militancia y experiencia, puede dar luces sobre la crisis de confianza en que es posible la salida negociada del conflicto:

Señor Cañas, la sociedad colombiana está absolutamente escéptica hacia la salida negociada, ¿cómo convencieron Ustedes de que esto es posible?

Mediante varias maneras, pero lo primero es llegar al convencimiento de que apostarle a la paz, da más dividendo que continuar la guerra. Hay que llegar al convencimiento de que un país no puede salir adelante, si no se pone el interés superior de la Nación por encima de los intereses particulares. Esto implica que todos los sectores tienen que pagar el precio de alcanzar la paz. La paz hay que conquistarla.

También hay que tener coherencia entre el discurso y la práctica…

Por supuesto que las predicas convencen, pero lo que arrastra son las acciones. Se necesitan crear hechos políticos que posibiliten la paz. Es decir, crear hechos dramáticos. Hechos emblemáticos. Como las acciones de Mandela en Sudáfrica. El Presidente Cristiani, por ejemplo, llegó a Nueva York, donde se negociaba la paz salvadoreña con el FMLN en la última etapa de la negociación, a pesar de que la derecha lo acuso de traidor y a pesar de que se pensó que iba a haber un golpe de Estado. Pero fíjese que para que Cristiani llegara a Nueva York (diciembre de 1991), este tuvo que llegar en el avión del Presidente de México para salvaguardar su propia vida. Él hizo un gesto dramático. A eso me refiero.

En este sentido, ¿hubo algún gesto dramático de la guerrilla?

Sí. El cese del enfrentamiento armado unilateral. 

¿No bilateral?

No. Unilateral. 

Para usted, estos son los gestos que se necesitan…

Sí. Son los gestos que mueven el tablero. Son los que le pegan una patada al tablero para que se muevan las piezas. Hay que entender que existe una relación directa entre la prolongación de la mesa y el desgaste de esta. El mecanismo mismo es el que está en juego. Si da resultado, el diálogo resolverá todos los conflictos de ahí en adelante, pues se envía el mensaje de que si se puede lo más, se puede lo menos. La idea de la negociación es crear una cultura de paz. El mensaje es claro los conflictos se pueden resolver a través del diálogo y no la imposición del más fuerte, sobre el más débil.

Es decir, a su juicio, si la guerrilla no hace un gesto, el mecanismo de la mesa queda desgastado…

Yo me acerco con gran humildad a su proceso ya que la solución la tienen que construir los colombianos. Hablo desde mi experiencia y sin querer tener una actitud arrogante ya que en San Vicente del Caguán cabe El Salvador y Bogotá tiene más habitantes que todo El Salvador junto. Con el corazón en la mano, lo que les digo es que en mi país los hechos dramáticos fueron una buena práctica y ayudaron a construir una paz estable y duradera. 

¿Es la forma de ganar adeptos para la solución política?

Sí. Hay que crear un consenso alrededor de que la paz es mejor que la guerra. No sé si a los jóvenes colombianos les suceda que conocen el conflicto por clases aburridas de estudios sociales. Así ocurre en muchos países y cuando uno se acerca a la realidad así, le resulta más difícil aproximarse a esta. La juventud está llamada a asumir este tema por varias razones. Entre otras, porque si no conocemos el pasado, no tenemos identidad y comprensión del presente. Combinación crear consciencia a favor de la necesidad de la paz y la reconciliación y hacer gestos dramáticos que muevan el tablero. Lo que puedo decir es que si se deja pasar este momento, las cosas van a estar peor, no igual. Peor porque se desgastó el mecanismo del diálogo y de la negociación, que es el mecanismo de la resolución del conflicto. Si uno quiere resultados diferentes hay que hacer cosas diferentes y si uno quiere resultados extraordinarios, hay que hacer cosas extraordinarias. Lo ordinario no sirve aquí. El resultado extraordinario es ganar la paz y sacar adelante a Colombia. Si ese dineral que se gasta en la guerra, se invierte en desarrollo humano este será el dividendo de la paz. A los señores que viven de la guerra, hay que ganarles la partida.