“Los empresarios le están dando una nueva oportunidad al campo"

La corporación Vallenpaz, que lleva 14 años trabajando por la calidad de vida de los campesinos del Valle del Cauca y Cauca, fue galardonada anoche con el ‘Tributo Semana - Royal Salute’ por el impacto de su obra. Hablamos con ellos.

19 de noviembre de 2014

Luego de que en mayo de 1999 el Eln secuestrara a 285 personas en la iglesia La María, ubicada al sur de Cali, un grupo de ciudadanos caleños, liderados por el ahora alcalde Rodrigo Guerrero, se idearon una forma de contribuir a la disminución de la violencia en el departamento.

Guerrero era médico epidemiólogo y había desarrollado su tesis sobre la violencia como un fenómeno contagioso que se podía atacar supliendo las carencias básicas de la población. Lo que en Colombia se traducía en atender las necesidades de los campesinos y las zonas rurales, el lugar en dónde había nacido y se fortalecía el conflicto armado.

Así nació Vallenpaz, una corporación sin ánimo de lucro que desde el año 2000 trabaja de la mano con los empresarios para mejorar la calidad de vida de los campesinos del departamento.

La idea es capacitar a los campesinos para que se conviertan en empresarios de sus tierras, transformarlos en líderes comunitarios y sujetos políticos, e  implementar herramientas que permitan tecnificar la labor campesina.  

La parte más importante del proceso es el trabajo los empresarios más grandes del Valle del Cauca. Vallenpaz ha logrado que 45 empresas –como Colombina, Riopaila o Manuelita– inviertan en el proceso y ayuden a los pequeños empresarios del campo. 

Para que los empresarios vean el fruto de su inversión, la corporación realiza cada año una cena anual en la que estos se encuentran con los campesinos, quienes les comparten sus experiencias y los convencen de que vale la pena seguir ayudando.

En los últimos años, además, Vallenpaz creó una marca propia para vender los productos de los campesinos locales y actualmente adelanta una estrategia de marketing para que la gente de la ciudad compre esos productos en vez de los extranjeros.

Por esa labor constante, Vallenpaz será galardonada esta noche en el Tributo Semana – Royal Salute, que exalta a personas y fundaciones con una trayectoria destacada en el trabajo por el país.

Rodrigo Guerrero, quien ahora es alcalde de Cali, dice que nunca se imaginó que un proyecto de su puño y letra hubiera podido llegar tan lejos. "Es muy importante el esfuerzo de buscar con lupa los proyectos que se están haciendo fuera de Bogotá. Eso es importante para la coherencia social del país y para su desarrollo, porque hay cosas importantes que no se pueden implementar a nivel nacional porque no se conocen".

Reconciliación Colombia habló con Luis Alberto Villegas, director de la corporación, acerca del modelo Vallenpaz  y de las estrategias que han seguido para que los empresarios más grandes inviertan en las comunidades rurales. Esto fue lo que nos dijo:

Hoy van a recibir el reconocimiento de Semana y Royal Salute por su trabajo con las comunidades rurales del Valle del Cauca y el Cauca, ¿qué significan para ustedes estos premios?

Es un reconocimiento a 14 años de trabajo en pro del desarrollo rural en el departamento. Un reconocimiento que le envía un mensaje importante al país: la paz se construye desde los territorios, con esfuerzos de largo aliento y con el concurso de las comunidades de base, los gobiernos locales y regionales, la empresa privada y las organizaciones como nosotros, que se han dedicado a soñar un futuro de Colombia en paz.

¿Qué es lo mejor del modelo Vallenpaz?

Que tiene la capacidad de impulsar de forma rápida la generación de ingresos de los pequeños productores. Y que eso está acompañado de un soporte psicosocial a las familias campesinas, del fortalecimiento de su oferta productiva y de un apoyo para que vean a su finca como un negocio de largo plazo.

¿Ese modelo podría ser replicado en otras partes del país?

Sin duda. Vallenpaz ha trabajado con comunidades de diferentes etnias, con familias que están en distintas situaciones sociales, y en lugares ubicados en distintas condiciones geográficas. De hecho, hemos recogido todas esas experiencias y las plasmamos en una metodología dinámica, que es aplicable en cualquier lugar del país.

¿Y por qué no se ha replicado aún?

Porque el gran socio de una apuesta de paz en el país es el sector público. Y el sector público toma decisiones desde Bogotá, lo que hace difícil que mire a las regiones para tener ejemplos. Eso ha hecho que nuestro modelo se quede en el ambito territorial. Por eso la apuesta de la Oficina del Alto Comisionado para la Paz de hablar de paz territorial tiene un significado muy importante. Solo hasta ahora se está pensando que las regiones pueden aportar a la construcción de paz en Colombia.

¿Y ustedes estarían dispuestos a transferir ese conocimiento?

Sí. Vallenpaz no está interesado en ser quien aplique ese modelo a nivel internacional. Nos parece más interesante transferir ese conocimiento a otras entidades para que lo hagan en sus territorios. Esto es importante porque el modelo parte del conocimiento del territorio y de la participación de los pobladores del ese territorio.

¿Cuál ha sido la clave para mantener la corporación vigente por 14 años, en medio del conflicto?

Apostarle a la innovación social y trabajar directamente con las comunidades de base, teniéndolos en cuenta para tomar decisiones y proyectar el futuro.  

¿Cómo lograron involucrar a los grandes empresarios del Valle del Cauca en el proceso?

Ha sido con persistencia. Desde un inicio les hemos recalcado la importancia de darle una nueva oportunidad al campo. Ellos han entendido que difícilmente vamos a tener paz en una ciudad como Cali si sus alrededores tienen problemas de seguridad y los campesinos tienen pocos ingresos.

Además, hemos mostrado nuestros resultados con transparencia. Eso les genera la confianza de que nosotros invertimos sus recursos en cosas que valen la pena y se ven.  

¿Qué lecciones les quedan luego de acercar a los empresarios más grandes del Valle con los campesinos y comunidades rurales del departamento?

Que a pesar de que en Colombia hay una fractura entre lo urbano y lo rural, los habitantes de la ciudad todavía tienen un nexo cercano con los del campo. Cuando uno demuestra que el campo es viable y que invertir ahí tiene un impacto en la paz del país, las personas (y especialmente los empresarios) recuperan esa vinculación.

¿Cuál sería su consejo para las entidades públicas o fundaciones que quieren atraer a los empresarios de otras partes del país para construir paz?

El primero es que no busquen inventarse la rueda, sino que reconozcan lo que ya han trabajo otras organizaciones como nosotros. El segundo es que vean al campo como una opción desde su política pública o sus principales estrategias. Si le damos un impulso al desarrollo rural en Colombia el impacto en la economía lo van a sentir los empresarios y las ciudades.

¿Cuáles son los mayores retos del país de cara a un eventual posconflicto en zonas como en las que ustedes trabajan?
 

El principal es resolver el tema de la economía campesina de manera integral, un desafío que el país aún no ha sido capaz de asumir. Acá lo encasillan en políticas de cadenas productivas y programas diferenciales, pero hay que entender que cuando un campesino recibe un apoyo para un proyecto productivo, no sale de pobre. Eso es porque le falta la educación, la salud, la vivienda, una buena red de comunicaciones, las vías y una protección social adecuada a su modo de ser.