La verdad como elemento transformador de la sociedad

La importancia del derecho a la verdad, la necesidad social de reconstruir la memoria de las víctimas y del conflicto y la pertinencia de una Comisión de la Verdad son elementos fundamentales en un escenario de posconflicto. 
 
20 de noviembre de 2014
 
La verdad no solo tiene relevancia jurídica. En el caso colombiano, la dimensión política de la verdad es todavía mayor. Y lo es no solo al hablar del tema de construcción de memoria, sino, incluso, al hablar de justicia transicional.
 
Este eje de la reconciliación fue abordado por los investigadores del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) y del Centro Internacional para la Justicia Transicional (ICTJ) en la sesión 13 de la Cátedra ¡Basta ya!
 
La reflexión partió de considerar como básico el derecho de las víctimas a la verdad. Concepto que viene trabajando las Naciones Unidas desde la década pasada y que en diciembre de 2013 se concretó en la resolución “Derecho a la Verdad”.
 
María Camila Moreno, directora de la oficina en Colombia del ICTJ (por sus siglas en inglés), señaló que la verdad es un compromiso social y político con las víctimas, compromiso que en ningún momento debe reñir con el ordenamiento jurídico transicional. Reforzó así la necesidad que tiene la sociedad de reconstruir la memoria del conflicto y de sus víctimas.
 
“Una Comisión de la Verdad es fundamental para entender el conflicto y transformar la sociedad. Pero hay que entender que lamentablemente es imposible pretender que haya esclarecimiento total de todas las prácticas de violencia y, más allá de generar un informe de consenso, se puede generar más polémica”, resaltó Moreno.
 
A su juicio, es claro que tiene que encontrarse un modelo de rendición de cuentas por parte de los victimarios que permita a las víctimas acceder a la verdad, pero sin que se terminen legitimando procesos que lleven a la impunidad.
 
En la misma línea María José Pizarro, activista social de derechos humanos y funcionaria del CNMH, manifestó que los ejercicios de memoria son fundamentales para hacer visibles a las víctimas y generar espacios de reconciliación.
 
“No pueden haber prácticas de perdón y olvido, pues estas van en contravía de los derechos de las comunidades de saber qué fue lo que en verdad pasó con las víctimas de este conflicto”, dijo.
 
Por consiguiente, el tema de verdad debería articularse con una Comisión para el esclarecimiento del conflicto y sus víctimas. Con lo que se recalca la necesidad de construir y consolidar una política pública de memoria que sirva de vehículo para la reconciliación.
 
“Es importante tener claro que los acuerdos de La Habana no van a construir la paz. Son tan solo el punto de partida. Son los ejercicios de construcción de memoria los que reconcilian y construyen paz y estos procesos son responsabilidad de todos. La sociedad debe dejar de ser autista frente al dolor de las víctimas”, agregó Pizarro.  
 
Las panelistas coincidieron en que hay que hacer un rediseño institucional para abordar la construcción de Memoria, Verdad y Reparación y que esta construcción debe abrir la posibilidad a ejercicios efectivos e incluyentes.
 
En el desarrollo del ciclo de la Cátedra ¡Basta ya! la próxima sesión abordará las reflexiones finales sobre este ciclo de conferencias y presentará los trabajos artísticos y académicos de los estudiantes que participaron en esta.
 
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