¿Cómo cambiarán las cosas en la mesa de negociación?

Con la crisis provocada en el proceso de paz por el secuestro de cuatro militares y una civil y su liberación, las circunstancias cambiaron en la negociación de paz entre el Gobierno y las Farc.

Noviembre 25 de 2014
Foto: Archivo Semana

Algunos de estos cambios podrían ser positivos e incluso acelerar el logro de eventuales acuerdos. Otros, por el contrario, podrían generar mayores tensiones en el proceso o en el peor de los casos generar el riesgo de una posible ruptura.

Estos son, según el análisis de Reconciliación Colombia, los cambios que podrían darse en la mesa:
 

1. Las Farc podrían buscar algo a cambio de las liberaciones de secuestrados.
 

El comandante de las Farc, ‘Timochenko’, ya lo anticipó en un comunicado publicado este lunes:

“El Presidente, con su suspensión, tumbó el tablero donde jugábamos la partida, destruyó la confianza. Las cosas no podrán reanudarse así no más, habrá que hacer diversas consideraciones”.

Aunque no anticipó cuáles serán esas consideraciones, desde la perspectiva de las Farc el Gobierno, al suspender las negociaciones por el secuestro del General Alzate, desconoció el acuerdo hecho por las partes de negociar en medio de la confrontación, y pese a ello las Farc tuvieron el “gesto de buena voluntad” de liberarlos.

Partiendo de esta manera de ver las cosas, las Farc esperarán que ese gesto sea ‘reconocido’ en la mesa de negociación. Posiblemente, insistirán en el cese bilateral al fuego, que ya ha sido descartado por el Gobierno, o un acuerdo para el desescalamiento del conflicto, que podría estar cerca de lograrse, pero también podrían buscar sacar otras ventajas cuando encuentren la oportunidad para hacerlo.
 

2. La crisis podría precipitar un acuerdo para el desescalamiento del conflicto.
 

Este podría ser uno de los efectos positivos de la crisis. En sus declaraciones de los últimos días, los negociadores de las Farc han insistido en que no existe justificación para continuar negociando en medio de la confrontación.

“Un paso de conveniencia nacional para transitar hacia La Paz es el de firmar un armisticio, entonces ¿por qué no concretarlo?, ¿cuántas muertes y penas nos estaríamos evitando? ¿O por qué no convenir al menos algunas medidas de regulación y de humanización del conflicto, que permitan soluciones rápidas a casos de prisioneros, o atención adecuada a varios de los nuestros que están en cárceles del régimen en lamentables condiciones de salud y de hacinamiento?”, escribió Jesus Santrich en la página de las Farc.

Aunque el Gobierno no acepta un cese bilateral al fuego, como lo propone la guerrilla, no se opone a un acuerdo para el desescalamiento del conflicto. Incluso, se afirma que el acuerdo estaba cerca de alcanzarse antes de que se produjera la crisis por el secuestro de los militares.

Una reciente declaración de Humberto de la Calle podría dejar entrever que el acuerdo no está muy lejos.

“Es el momento de tomar decisiones, ya es hora de dar pasos concretos, no basta la retórica, tenemos que recibir los colombianos pruebas concretas y reales de paz, gestos de desescalamiento; tenemos que movernos en esa dirección”, dijo.
 

3. Un eventual endurecimiento de los militares.
 

Hasta el momento, institucionalmente ha habido un respaldo de las Fuerzas Militares al proceso de paz, pese a que se habla de la oposición interna de algunos oficiales.

Sin embargo, con lo ocurrido en las últimas semanas (además del secuestro de cuatro militares la muerte de un Teniente de la Policía en un ataque de las Farc en Gorgona), ese apoyo empieza a tener dificultades.

Así lo reconoció el periodista Enrique Santos, hermano del Presidente y quien ha estado muy cerca del proceso de paz, en entrevista con Rodrigo Pardo, Director de Noticias RCN, en el programa Dos Puntos.

"La prevención con el proceso viene de larga data. En todos los procesos de paz siempre las Fuerzas Militares han tenido resistencias duras, y en este caso es el problema judicial, el futuro de los miles de oficiales, suboficiales y soldados que hoy en día tienen procesos, están judicializados o investigados por cosas de derechos humanos. La inquietud de los militares tiene que ver con: ¿y qué va a ser de nosotros? Si la guerrilla no va a pagar cárcel, si van a hacer política, ¿qué va a pasar con nuestra gente que está pudriéndose en las cárceles por condenas? Ahí debe haber un tratamiento igualitario para ambos", dijo.

Y agregó: "Esa prevención no se puede agudizar a raíz de estos hechos que fueron producto de fallas de los militares, debe producir es una autocrítica profunda. ¿Qué pasó? ¿Qué hacia el general Alzate allá? ¿Cómo es posible que estos tipos viajen horas enteras en lanchas por mar abierto, ataquen Gorgona y regresen sin que les pase nada? Dentro del sector militar debe producirse una autocrítica y no solamente que estén cuestionando el proceso", aseguró.

La tensión que ha rodeado la liberación del General Alzate, en medio de versiones encontradas sobre la existencia de operaciones militares en el Chocó, es una muestra de lo que puede venir frente al proceso. Las Fuerzas Militares, según lo ha dejado en claro el Ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, no están dispuestas a permitir que el proceso de paz sea visto como un debilitamiento frente a la guerrilla.
 

4. Los hechos de violencia que ocurran en Colombia afectarán más la negociación
 

Tras la suspensión del proceso de paz por el secuestro del General Alzate el riesgo de que los hechos de violencia afecten la negociación será mucho mayor.

Con este antecedente las partes tendrán argumentos para levantarse de la mesa cuando ocurran hechos como la muerte de militares en combate o la captura o muerte de comandantes guerrilleros que, por duros que fueran, en el pasado no eran un motivo válido para provocar la suspensión de diálogo.

La presión de la opinión pública, así como la que reciben los negociadores de las Farc de parte de sus miembros, también será mucho mayor cuando se produzcan este tipo de hechos.

Frente a este panorama, el tiempo empezará a jugar en contra del proceso y será necesario que se den pronto resultados concretos para que la presión sobre las partes se reduzca.