Los actores externos que blindan el proceso

Aunque unos tienen una reconocida visibilidad que cuestiona las bases mismas del diálogo en La Habana, su abierta oposición ayuda al proceso. Proceso se reactiva, pero se prevé puja por cese del fuego.

30 de noviembre de 2014

Si las partes hubieran tenido que enfrentar solas la crisis generada por el caso del general Alzate, otra sería la suerte del proceso. Sin lugar a dudas, hay factores externos que hoy mantienen el diálogo de La Habana fortalecido y casi en un punto de no retorno.

Para solo citar dos casos distintos: las víctimas cumplen un papel político de respaldo al proceso. No solo tienen una representación simbólica. En el otro caso, representado por el Uribismo, la oposición ejercida por este sector ayuda a aclarar los escenarios y a sellar uniones en torno a la salida negociada del conflicto. Veamos:

1. Las víctimas: cuando se abrió su participación en los diálogos de La Habana, muchos sectores fueron escépticos sobre su incidencia en los mismos. Al pasar de los días se ha visto que su figura no fue simplemente decorativa, como se llegó a pensar, y, en cambio, su vocería ha ganado relevancia en el escenario político. A pesar de su gran diversidad y sus distintas posiciones han sido enfáticos en que no quieren que lo que a ellos les sucedió, les pase a otros colombianos por lo que piden el fin del conflicto. Es un paso hacia considerar a las víctimas como sujetos políticos que pueden contribuir a transformar la realidad colombiana. 

2. Comunidad Internacional: Aquí son varias las vocerías. Por una parte, está la Organización de las Naciones Unidas, representada en Colombia por Fabrizio Hochschild, organismo multilateral que han respaldado la salida negociada del conflicto armado. También están los países garantes del proceso, Cuba y Noruega. Estos mostraron que tienen una comunicación fluida con las partes en esta crisis. Así mismo, aquí se incluye al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), y con las liberaciones de Arauca (25 de noviembre) y Chocó (30 de noviembre) se demuestra su necesario papel humanitarios en una situación como la colombiana. Y, por último, es evidente que ayuda que las negociaciones se realicen en Cuba. Las Farc han dicho que estos actores internacionales "han tenido un rol preponderante y fundamental. Ellos han sido verdaderos garantes para el proceso", le dijo Iván Márquez, a Telesur, tras la liberación.

3. Los contradictores: Sin duda, el papel visible del expresidente Álvaro Uribe y del Centro Democrático permiten medir el pulso a las negociaciones de paz. De hecho, varias de las informaciones relevantes en torno al proceso se han conocido primero por la cuenta de Twitter del expresidente y hoy senador de la República, a las que el presidente Santos ha tenido que salirles al paso para confirmar como ciertas. Por la contundencia de las informaciones, es evidente que existe un cordón umbilical entre el Uribismo y sectores de las Fuerzas Militares. Muchas veces han coincidido más las posiciones del Ministro de Defensa con las del expresidente Uribe que con las del actual gobierno. En unas recientes declaraciones a la prensa, a propósito de su libro 'Así empezó todo', el reconocido periodista Enrique Santos Calderón dijo que el desafío del Gobierno será liderar una estrategia tan cohesionada y efectiva como la de la minoría Uribista, pues la que apoya al proceso es heterogénea y no tiene la mejor estrategia de comunicación.

4. La Iglesia y el Centro de Pensamiento y Seguimiento al Proceso de la Universidad Nacional. El primero de estos dos actores ha acompañado todos los esfuerzos de paz iniciados por las distintas administraciones gubernamentales con la guerrilla de las Farc. Su papel se lo ha dado la misma historia, pues la Iglesia se ha hecho presente en los sitios de colonización campesina y de minorías étnicas del país, muy anterior a la presencia del Estado. Y, por tanto, entiende las dinámicas sociales del conflicto armado. Mientras que la Universidad Nacional, con su centro de pensamiento, le da un matiz diferente a las miradas que hay sobre el proceso de paz, y permite de una forma mucho más práctica y realista incorporar visiones de las Farc, que, de lejos, tienen un problema de comunicación mayor que el propio Gobierno para conectarse con la sociedad colombiana en sus intereses y pretensiones.

Así se reanudan las negociaciones con una exigencia de las Farc de discutir un cese del fuego bilateral, ya que resulta contradictorio que, por una parte, el Gobierno haya dicho que no quiere discutir el cese del fuego bilateral, sino la terminación definitiva del conflicto, y, a su vez, suspenda las negociaciones por un hecho generado en el marco del esquema de negociar en medio del conflicto.