Los colores que reconciliaron a un pueblo

En El Paraíso (Huila), una fundación que usa la pintura para cambiar la cara de pueblos que han sufrido los embates de la violencia logró acercar a dos sectores del pueblo que estaban distanciados.

1 de diciembre de 2014

Los habitantes de El Paraíso, un corregimiento del municipio de Algeciras (Huila) que ha sufrido el conflicto armado por varios años por culpa de la presencia en la zona de la columna móvil Teófilo Forero de las Farc, han tenido que aprender a vivir en medio de la violencia.

Desde el inicio del conflicto, en la zona se presentaron combates y hubo presencia insurgente. Pero fue a finales de los años 90 cuando el pueblo alcanzó una triste fama.

En esa época, y gracias a la cercanía con la zona de distención en la cual se desarrollaron las conversaciones de paz entre el Gobierno de Andrés Pastrana y las Farc, el corregimiento  se convirtió en el segundo con mayor desplazamiento forzado en todo el país.

Como si fuera poco, desde mediados de los años 60 el corregimiento está dividido en dos, pues un terremoto en 1968 obligó a que parte de los pobladores trasladaran sus casas a un terreno cercano, mientras que otros decidieron reconstruir sus vidas en el mismo lugar.

Eso llevó a que El Paraíso se dividiera en Paraíso Nuevo y Paraíso Viejo, y a que los pobladores de ambos sectores comenzaran a distanciarse por el manejo de las obras y los recursos que invertía el municipio de Algeciras en la zona.

La violencia causada por la guerrilla y las peleas entre los pobladores terminaron por crear un pueblo triste, dividido y con mala fama.

Nuevos colores para un nuevo pueblo

Eso fue lo que se encontró Edwin Daniel Rodriguez, un opita de Vegalarga (Huila), que desde hace algunos años se dedica a llevar canecas de pintura a los municipios que han sido afectados por la violencia, para que los habitantes pinten las casas y de esa forma le cambien el ambiente a un pueblo.

Por medio de la fundación ‘1000 colores para mi pueblo’ –que creó para ayudar a su pueblo, que había sido afectado por 25 ataques guerrilleros–, busca el apoyo de empresas como Pinturas Tito Pabón, y reúne a los habitantes, para que juntos decidan como pintar el municipio.

Eso mismo hizo en el caso de El Paraíso (Huila), en donde 320 casas fueron pintadas con colores vivos por habitantes de ambos sectores del municipio que lograron dejar atrás los rencores para apoyar el proyecto.

"Para nosotros es importante la parte pedagógica. Enseñarles y que entiendan que no son pobrecitos a los que les regalamos pintura. Sino que ellos pintan y se empoderan", explica Edwin.

Pero además de pintar el corregimiento, y con el apoyo de la Fundación Motto Dots de Juan Pablo Gaviria, los habitantes del pueblo tuvieron un taller en el que pudieron definir sus propósitos personales de vida y un propósito comunitario que compartieran todos los habitantes.   

Ese propósito lo pintaron en uno de los muros del corregimiento: "Si hay respeto y solidaridad en nuestra comunidad, habrá amor y unión en nuestro pueblo".

Hoy El Paraíso tiene un  nuevo ambiente. Casas coloridas, muros con mensajes construidos por muralistas de la fundación, materas construidas con material reciclado y dos sectores enfrentados que poco a poco han comenzado a unirse.

Eso es lo más importante, pues como dijo uno de los habitantes del municipio al ver el resultado del proceso: “la pintura dura un año, dos años, tres años… pero los aprendizajes duran para toda la vida. Queda en nosotros aprovecharlo”.

La historia de Edwin y la transformación de El Paraíso apareció en el último capítulo de Misión Impacto, el programa de RCN TV que visibiliza historias de colombianos que con pocos recursos e ingenio solucionan los problemas de las comunidades. En este caso, el proceso fue acompañado por el actor Luis Eduardo Arango.