Las víctimas que no han ido a La Habana

El próximo 16 de diciembre viajará la última comisión de 12 víctimas a Cuba. Reconciliación Colombia hace un análisis de los sectores que no han estado representados en las delegaciones.

3 de diciembre de 2014

Con la reactivación de los diálogos de paz entre el Gobierno y las Farc en La Habana (Cuba), todos los procesos que se vieron interrumpidos por el secuestro del general Alzate retomarán su rumbo.   

Es el caso de las visitas de las víctimas a la mesa. Un mecanismo creado por las partes para escuchar de viva voz los testimonios y las propuestas de personas que han sido directamente afectadas por el conflicto armado.

Hasta ahora han asistido 48 víctimas repartidas en cuatro delegaciones escogidas por la Iglesia Católica, el Centro de Pensamiento y Seguimiento al Proceso de Paz de la Universidad Nacional y las Naciones Unidas.

Según el comunicado divulgado por los negociadores después de superar la crisis por el secuestro del general, el 16 de diciembre viajará a la isla la quinta y última delegación de 12 víctimas.

Aunque las 48 personas escogidas muestran un panorama general del gran universo de violaciones a los derechos humanos que se han cometido en el país, muchas víctimas -sobre todo de las Farc- no se han sentido representadas por quienes han asistido, aunque tengan su mismo hecho victimizante o sean del mismo grupo poblacional. 

Y tal vez no lo sientan nunca, porque como dijo en una entrevista a Ola Política la senadora Sofía Gaviria, hermana del asesinado gobernador de Antioquia Guillermo Gaviria: "las víctimas de las Farc han ido a título personal. Por eso yo no me siento representada".

Por eso este último grupo será importante, pues hay algunos sectores que podrían ser tenidos en cuenta.


Revisando el listado de las 48 víctimas que asistieron a La Habana y mirando los hechos por los que fueron víctimas, los grupos poblacionales a los que pertenecen y algunos sectores específicos que han sido afectados por el conflicto, Reconciliación Colombia analiza los grupos que han sido representados y los que hacen falta.

Los que han ido

Si se hace una evaluación por hecho victimizante, en las delegaciones han estado incluidas víctimas de secuestro, desaparición forzada, tortura, desplazamiento forzado, reclutamiento infantil,  homicidio, falsos positivos, violencia sexual, extorsiones, minas antipersona, atentados a la población civil y algunas de las masacres más recordadas del conflicto.

Además, algunos sectores especiales han sido incluidos en la lista. El Mayor General Luis Mendieta, secuestrado por las Farc luego de la toma de Mitú en noviembre de 1998, estuvo en la tercera delegación aunque las Farc habían publicado un texto en su página web en la que se burlaban de su condición de víctima y llamaban ‘prisioneros de guerra’ a los miembros de la Fuerza Pública que habían sido secuestrados.

También han estado indígenas, miembros de la comunidad afrodescendiente, sindicalistas, una periodista, una ganadera, un representante de los LGBTI y uno de los colombianos exiliados por el conflicto armado.

Por otro lado, en el cuarto grupo participó vía teleconferencia Tulio Murillo Ávila, un guerrillero preso que dice haber sido torturado y maltratado en  prisión, y quien se quejó por el trato que el Estado da a los miembros de las Farc presos en las cárceles.

Los que faltan

En ese sentido, es difícil determinar qué sectores se han quedado por fuera de la selección, pues muchas víctimas no se sienten representadas por ninguna de las 48 que hasta ahora han viajado a la isla aunque su hecho victimizante sea el mismo. Sobre todo porque algunas de ellas han hablado a título personal y no han recogido las inquietudes colectivas de las victimas.

Sin embargo, en términos generales, sí se puede hacer un paneo de algunos grupos que harían falta.

Uno de esos es el de los familiares de las personas que fueron secuestradas por la guerrilla y de las que nunca se volvió a saber nada. Esas familias quieren que las Farc les aclaren si sus seres queridos están vivos y que se los devuelvan, o que les digan si murieron y les entreguen sus cuerpos. La organización ‘Los que faltan’ hace cuentas de más de 3.000 desparecidos en manos de la guerrilla.

También  falta un representante de los extranjeros que han sido víctimas en el conflicto colombiano. Sólo por poner un ejemplo, según cifras de País Libre, entre 2006 y 2012 hubo 35 extranjeros plagiados en el país. El caso más sonado es el de los tres norteamericanos que estuvieron en manos de la guerrilla y fueron rescatados por el Ejército Nacional.

Otro grupo específico que no ha sido incluido son los religiosos víctimas del conflicto. El país aún recuerda el asesinato de monseñor Isaías Duarte Cansino , así como en algunas regiones aún está viva en la memoria de las comunidades la suerte que corrieron religiosos de diversos credos por enfrentarse a los grupos armados.

En Chibolo (Magdalena), por ejemplo, aún hablan del asesinato del pastor Antonio Rodriguez por orden del jefe paramilitar Jorge 40,  y en Lloró (Chocó) recuerdan  la muerte de Miguel Quiroga, un sacerdote asesinado por ese mismo grupo armado en 1998.

Por último, hay varias víctimas emblemáticas de las Farc que no han asistido a La Habana y podrían integrar el último grupo. Ingrid Betancourt, Clara Rojas, Emperatriz de Guevara –madre del Coronel Julian Ernesto Guevara, muerto en manos de la guerrilla– o Johann Stiven Martínez Tulcán, el niño que se quedó esperando a su papá, el Sargento José Libio Martinez, quien fue asesinado por la guerrilla luego de pasar 14 años secuestrado. Entre muchas otras.

Lo mismo pasa con algunas víctimas del paramilitarismo y de agentes estatales, que también quieren sentar su voz en el proceso de paz porque consideran que el conflicto que se pretende terminar los ha afectado a todos.


Lo cierto es que la idea de llevar a las víctimas a Cuba no era tener una representación exacta de todo el universo de víctimas en Colombia, una tarea que ya de por sí parece imposible, sino que los negociadores escucharan algunos testimonios y propuestas que mostraran la variedad de victimización que ha vivido el país y que les sirviera de insumo para llegar a varios acuerdos en el punto de reparación a las víctimas, que negocian actualmente.

Pero sí es importante que la mayoría de las personas afectadas por el conflicto estén satisfechas con los mecanismos que brinda la mesa de La Habana, sobre todo porque como lo ha afirmado el Presidente en varias ocasiones, ellas son el centro del proceso de paz.