Hoy se reinician los diálogos de paz

Este miércoles, el Gobierno Nacional y las Farc se vuelven a sentar a la mesa luego de la suspensión transitoria del proceso de paz. Desescalamiento del conflicto y un acuerdo en  el tema de víctimas, lo más urgente.  

10 de diciembre de 2014

Desde este miércoles comenzará en La Habana un nuevo ciclo de negociaciones. El último ciclo del año y el primero después de la suspensión del proceso de paz por culpa del secuestro del general Rubén Darío Alzate.

La crisis creada por el plagio del general en un caserío de Quibdó (Chocó), puso los diálogos en vilo y, por un momento, hizo pensar a los colombianos que la ilusión de la paz quedaba nuevamente en nada.

Pero al mismo tiempo, puso a hablar a las partes en la mesa y a la opinión pública colombiana de un término que meses atrás no estaba en el vocabulario conjunto de La Habana: el desescalamiento del conflicto, que no es otra cosa que crear reglas claras que permitan bajar la intensidad de la confrontación y, sobre todo, dejar a un lado a la población civil.

Por eso, la expectativa en Colombia es que este nuevo ciclo de negociaciones termine en acuerdos parciales para desescalar el conflicto que comiencen a recuperar la confianza que los colombianos han perdido en el proceso de paz por culpa del desgaste de la negociación y de los actos de conflicto que se siguen generando en el país.

Por otro lado, y ante el desgaste normal que las conversaciones generan en los colombianos, los expertos y analistas hacen un llamado para que vuelvan a darse acuerdos concretos pronto.

Desde agosto, por ejemplo, las partes negocian el punto de reparación a las víctimas. En ese tiempo, han escuchado de viva voz los testimonios y propuestas de 48 de ellas, y el próximo 16 de diciembre irán las últimas 12. También, un grupo de expertos académicos han estado elaborando un gran informe histórico que permitirá determinar las causas del conflicto armado y que servirá de insumo para los negociadores.

Pero para la opinión pública esos no son avances concretos. Por eso, es urgente que las partes lleguen a un acuerdo en el punto de víctimas y comiencen con los últimos temas de la agenda, que también son los más complicados: dejación de armas, desmovilización, refrendación de los acuerdos y cómo se va a aplicar la justicia transicional.

Mientras tanto, los acuerdos parciales de desescalamiento del conflicto deben traer a Colombia poco a poco la paz que se negocia en La Habana y llenar de optimismo a la sociedad civil. Es difícil que un campesino de Arauca o de Tumaco crea que el proceso va a llegar a buen puerto, si día a día ponen una bomba o hay hostigamientos en su comunidad.

Sin embargo, como dijo Fabrizio Hochschild, coordinador residente de las Naciones Unidas en Colombia, “si se sigue negociando en medio del conflicto, es inevitable que lleguen más crisis”.

Por eso, es tan importante el mecanismo creado por las partes para superar cualquier inconveniente que se presente de aquí en adelante, y del que harán parte representantes de Cuba y Noruega, los países garantes del proceso de paz.

Lo cierto es que si bien la crisis del general puso a tambalear el proceso, su rápida solución demostró que las partes en la mesa están dispuestas a llegar hasta el final y esa es una oportunidad que no se puede desaprovechar.
Y este ciclo es el momento perfecto para retomar el impulso que permita que el 2015 sea, por fin, el año de la paz.