Los acuerdos desde la perspectiva de género

Hoy en La Habana se reúne a primera delegación de organizaciones de mujeres. ¿Qué significa esto en un país donde cerca de seis mujeres son agredidas por sus familiares cada hora? 
 
14 de diciembre de 2014
 
A partir de este lunes 15 de diciembre se prevé que la incorporación de la perspectiva de género en el proceso de paz de La Habana se profundice. Esto porque tras la reanudación de las conversaciones el 10 de diciembre pasado, se reactivó el cronograma de las visitas pendientes, entre las que esta la de una serie de organizaciones que expondrán su punto de vista sobre este tema.
 
El anuncio de una subdelegación de género por parte del Gobierno y de las Farc fue realizado por la mesa en julio pasado y en septiembre fue instalada esta instancia.
 
Reconciliación Colombia le preguntó a Belén Sanz, representante en Colombia de ONU Mujeres, la agencia de las Naciones Unidas especializada en el tema de género, qué significa incorporar este asunto en los diálogos. Básicamente, lo resumió en tres puntos:
 

  1. Que se garantice una participación equitativa de las mujeres en las negociaciones de paz, lo que quiere decir que no sea unas conversaciones de hombres y entre hombres, sino que las mujeres puedan también incidir qué es lo que se necesita transformar en Colombia para alcanzar la paz.
 
  1. Que se evalúe en concreto la afectación del conflicto en la vida de las mujeres y de las niñas, pues evidentemente hay un impacto diferenciado en hombres, mujeres, niños y niñas.
 
  1. Que los acuerdos incluyan medidas específicas para garantizar que las mujeres participen efectivamente en la construcción de la paz.
 
“Confiamos en que este no sea un tema solo de las mujeres, sino un tema de la sociedad”, le dijo Sanz a nuestro portal, tal como sucedió en Filipinas donde se ha avanzado en la incorporación de esta visión.

Este asunto no es para nada menor si se tiene en cuenta que las estadísticas confirman el impacto de la violencia doméstica y la que produce el conflicto armado contra las mujeres.

Sobre esto Alejandra Ariza, coordinadora de proyectos de impacto a comunidades y familia de Corpovisionarios, escribió para el portal Reconciliación Colombia una columna en la que dice que "cerca de seis mujeres son agredidas por sus familiares cada hora -violencia doméstica reportada por el Instituto Nacional de Medicina Legal-. Entre 2004 y 2008 un total de 294 mujeres fueron asesinadas como consecuencia de la violencia generada por el conflicto. Es diciente el dato de que en el mismo lapso 437 lo fueron por sus familiares"
 
Para esta columnista hay que dar dos pasos si de verdad se quiere asumir este tema en La Habana:
Rechazar la violencia contra las mujeres, que esta “no es justificable bajo ningún concepto” y dejar de admirar a los ‘manda más’ (que resuelven todo a las patadas) y empezar a valorar la capacidad de diálogo, concertación y “relacionamiento cariñoso y respetuoso como las cualidades masculinas por excelencia”.     
 
Alejandra Ariza dice que estos dos pasos son indispensables para lograr cualquier acuerdo, afrontar el posconflicto y apostarle seriamente a la reconciliación.

Esta perspectiva comienza a ser discutida en La Habana cuando la joven paquistaní de 17 años de edad Malala Yusafzai recibió el Nobel de Paz en Oslo, casualmente el mismo día en el que se reactivó el proceso. La historia de Malala está íntimamente relacionada con la oportunidad que las sociedades deben dar a las niñas y mujeres.

En Colombia, las mujeres han mostrado con suficiencia su capacidad de construcción de paz. Para no ir muy lejos y dar un solo ejemplo, agencias nacionales e internacionales escogieron a la Ruta Pacífica de las Mujeres como Premio Nacional de Paz 2014.  Desde hace 18 años estas mujeres han recurrido a las movilizaciones para arrebatarles sus hijos a las máquinas de la muerte que cíclicamente produce la guerra en Colombia.

Si el lector que ha llegado hasta estas líneas desea repasar experiencias colombianas en clave de lecciones aprendidas, riesgos y oportunidades de cara a los eventuales acuerdos de paz y las implicaciones regionales de la implementación de acuerdos desde las voces de las mujeres, le invitamos a consultar la publicación ‘Gestando la paz, haciendo memoria’.