‘Dividendos’ del paso de las mujeres Wayuu por Bogotá

Durante tres días y con la participación de más de 500 personas se realizó en Bogotá la II Feria de Tejido Wayuu​. Reconciliación Colombia hace un balance de lo que dejó esta experiencia de comercio justo, en el que se da prioridad a las personas que participan del intercambio transaccional, más allá de ganancias monetarias.

22 de diciembre de 2014

Bogotá las recibió con una fuerte lluvia que se mantuvo durante los días de la feria, pero ellas, que en su tierra no ven sino esporádicamente llover, no se amilanaron. Al contrario, como buenas representantes de su raza, le hicieron buena cara al mal tiempo y se dieron a la tarea de ensayarse en lo que Talento Colectivo, organización que las apoya, llama el comercio justo.

Así, se trata de promover espacios en los que haya un intercambio cultural entre colectivos, comunidades y público en general que propicie un cambio de mentalidad del consumidor al apreciar el “valor humano” de las artesanías. Este valor involucra valores ancestrales, artísticos y también patrimoniales. Al pagar lo justo, quien compra contribuye, a la vez, con un país más justo e incluyente.

Este es el marco en el que cientos de mujeres de la etnia Wayuu son hoy protagonistas de un proceso que busca generar condiciones favorables para el desarrollo de las actividades artesanales.

Para los asistentes al hotel Holyday Inn de Bogotá más que venta y exhibición de productos hubo una aproximación a la riqueza cultural de esta étnia a través de tejidos que preservan la memoria ancestral de las comunidades asentadas en La Guajira. (Ver nota Primera Vitrina de Moda Ética)

Al menos 50 artesanas pertenecientes a las rancherías Kaguamana, Ataput, Kepischon, Oorokot, Jotomana, Atuchon, Media Luna, Jesimana, del casco urbano de Uribia y de Riohacha expusieron sus piezas en la Feria y vendieron, sin intermediarios, 70 mochilas a personas que no pidieron rebajas en su compra.
 
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo –PNUD-, organismo internacional que brindó apoyo a esta iniciativa, informó que estas artesanas provenían de alrededor de 20 grupos familiares diferentes y cada una, sin embargo, representaba a un núcleo familiar compuesto por sus hijos y esposos, con un promedio de 5 personas a cargo por cabeza, lo que da un universo de impacto de unas 250 personas. El PNUD trabaja la llamada ‘Estrategia para la Gestión Equitativa y Sostenible para el Sector de Hidrocarburos en Colombia’ como un camino para el desarrollo local y la preservación del patrimonio cultural, además como mecanismo de apoyar otras fuentes de empleo diferentes a la de la industria en las regiones.

“Es muy común que el trabajo a mano no sea valorado, no se le pague a esa mujer que ha trabajo y puesto su conocimiento y vida en una mochila por 20 días. Por eso el PNUD, junto con la ANH, está apoyando el proceso de comercio justo en el departamento de La Guajira, buscando que la artesana gane lo que debe ser y que además el consumidor pague lo que es”, dice esta agencia de las Naciones Unidas dedicada al tema del desarrollo.
 
Por su parte, la fundación Talentos Colectivos ambienta con ‘Tejidos Vilates’ una serie de capacitaciones, diálogos interculturales e intercambio de conocimiento sobre generación de estándares de alta calidad para la producción de artesanías. Así se entiende cómo en este espacio, que tuvo lugar entre el 14 y 16 de diciembre pasados, los organizadores aprovecharon para dictar un taller sobre comercio justo, práctica muy poco entendida en una sociedad con mentalidad capitalista.

Talentos Colectivos informó que durante esta segunda feria el público tuvo la oportunidad de apreciar una exposición fotográfica, formarse en comercio justo, leer los contenidos de la muestra en escritos, así como los de las piezas de comunicación del evento, y de manera especial apreciar la belleza de las piezas del tejido Wayuu, y conversar con los representantes de esta etnia, presentes en la muestra.

Los organizadores destacaron que en la II Feria de Tejido Wayuu tuvieron tres grandes logros. Primero, consumidores y productores conocieron qué es un consumo responsable, un comercio justo, con espacios de transferencia de conocimiento en Uribia, Riohacha y Bogotá. Segundo, preservaron y difundieron “la magia de la cultura Wayuu”, al entender que una pieza artesanal tiene un amplio mundo cultural que incluye bailes, tradiciones, costumbres y relaciones interpersonales. Tercero, se dio a conocer el trabajo de más de 50 artesanas y de 200 mochilas expuestas se lograron vender 70, en tan sólo tres días. Es decir, 20 grupos familiares diferentes, unas 250 personas que se vieron beneficiadas por el proceso.

Hay muchos artesanos en Colombia y la etnia Wayuu es la población más grande del país. Gran parte de su economía y patrimonio cultural y social se ve reflejado en las artesanías que ellos realizan. La Estrategia Territorial del PNUD y la ANH hace presencia en La Guajira y es inevitable no trabajar con esta población que ha presentado una crisis humanitaria.

Por su parte Talentos Colectivos, dirigida por Paula Restrepo, trabaja hombro a hombro con estas mujeres con el fin de reivindicar y dignificar su trabajo. (Ver historia completa)