¿Cuál será la cifra mágica del posconflicto?

Nadie sabe cuánto le costarían al país la implementación de los eventuales acuerdos que se logren en La Habana y los ajustes para un periodo de transición hacia la paz. La discusión se dará durante el año 2015.

6 de enero de 2015

Aunque nadie sabe a ciencia cierta cuánto le podría costar al país implementar los eventuales acuerdos de paz que se logren en La Habana y financiar todos los ajustes que requeriría el Estado en un periodo de posconflicto, en 2014 ese tema fue el centro de un debate que se tomó foros académicos, medios de comunicación y hasta el Congreso de la República.

La pregunta del millón, y la que han intentado responder varios expertos en distintos escenarios, es saber si el país está en condiciones de afrontar esos costos.

Una cuestión que cobra relevancia, ya que en el acuerdo sobre el tema de tierras que se logró en La Habana dice textualmente que “el Gobierno se compromete a asegurar la financiación de todos los compromisos derivados del presente acuerdo”.

Pero, ¿cuánto puede costarle al país implementar todos los acuerdos y, además, hacer otros ajustes para afrontar el posconflicto? No hay acuerdo sobre la cifra.

El exministro de Agricultura Juan Camilo Restrepo, por ejemplo, habla de entre 8 y 10 billones de pesos anuales por diez años, sólo para financiar los acuerdos sobre tierras y reforma agraria integral.

El Bank of América, por su parte, dice que el costo del posconflicto en Colombia sería de 187 billones de pesos en diez años, y dice que los mayores rubros se irían en los acuerdos rurales y en reparación a las víctimas.

La Comisión de Paz del Senado ya está pendiente del tema y ha pedido insistentemente que el Gobierno aclare cómo se pagarían los compromisos adquiridos.

Según las cuentas de los congresistas que hacen parte de esa comisión – como Roy Barreras, Antonio Navarro o Claudia Lopez–, el costo del posconflicto alcanzaría los 90 billones de pesos en diez años.

Por su parte, el Gobierno no ha dado una cifra oficial y ha dicho que es prematuro aventurarse con un dato cuando aún faltan tres puntos por negociar con las Farc. A mediados de noviembre, incluso, el Presidente Juan Manuel Santos dijo que cualquier cuenta que se haga es alegre.

“No hay una cifra ni siquiera cercana a lo que podría costar, porque además será un proceso de largo plazo, no es algo que se tenga que pagar el primer año”, dijo el Primer Mandatario.

La mano al bolsillo

Pero aunque el Gobierno Nacional no quiere hablar de una cifra exacta, ya se está moviendo para conseguir los recursos. El Presidente, incluso, hizo en noviembre una publicitada gira por Europa en la que estuvo pidiendo recursos para el posconflicto en seis países.

Y aunque los mandatarios mostraron su disposición e incluso la embajadora de la Unión Europea dijo en una entrevista con Reconciliación Colombia que “hay una sugerencia nuestra de establecer un fondo europeo con el fin de tener un método más flexible de aportar a lo que el Gobierno colombiano necesita o va a necesitar”, aún no está la plata y los cálculos más optimistas dicen que ese apoyo alcanzaría para cubrir un cinco por ciento de lo que se necesita.

Así las cosas, la mayor parte de los recursos tendrían que salir del bolsillo de los colombianos de forma gradual durante un periodo de tiempo, que puede tomar incluso más de diez años después de la firma de un acuerdo.  

De hecho, el Gobierno logró aprobar a finales de diciembre una reforma tributaria que, según Mauricio Cárdenas, Ministro de Hacienda, dejará unos 53 billones de pesos hasta 2018. Pero gran parte de esa plata se irá para llenar un hueco fiscal en el presupuesto de los próximos años.

Lo cierto es que la financiación de un eventual posconflicto combinada con un panorama económico complicado debido a la caída en los precios del petróleo, da para pensar que el país tendrá que hacer un esfuerzo enorme para poder afrontar los costos de la paz y que la reforma no será suficiente.  

Incluso, la Revista Semana escribió en su artículo de portada a finales de octubre que “hay que ir más allá y buscar mecanismos más creativos. Una posibilidad sería que algunas de las inversiones acordadas en La Habana tengan un carácter más flexible en su ejecución”.

Esa va a ser una de las discusiones principales para el 2015 si el proceso de paz avanza a buen ritmo y un acuerdo se ve venir en el horizonte. ¿Cuánto va a costar? ¿Quién lo va a pagar? ¿Cómo se va a planificar esa inversión?

Lo cierto es que la responsabilidad va a recaer sobre todos los colombianos. Si alguna vez la sociedad se tuvo que meter la mano al bolsillo para financiar la guerra, es un acto de responsabilidad que,  llegado el momento y si se dan las condiciones, la misma sociedad se meta la mano al bolsillo para financiar la construcción de la paz.

Bien lo dice Juan Camilo Restrepo en una columna escrita en Portafolio: “El costo financiero de atender con rigor el posconflicto es inmenso. Pero hay que irnos preparando con seriedad para asumirlo. Lo único más costoso sería que la paz se malogre y sigamos envueltos en una guerra sin fin”.