Los temas sobre los que tendrán que ponerse de acuerdo Gobierno y Farc

Con el cese unilateral al fuego decretado por las Farc, las negociaciones entran en una etapa definitiva. Incluso, la meta es que se alcance un acuerdo este año. Sin embargo, para que esto se logre, aún son varios los puntos críticos por resolver.
 
Enero 6 de 2015
Foto: Presidencia

La reunión del Presidente Santos y de su equipo negociador con expertos internacionales, realizada este lunes en la Casa de Huéspedes Ilustres de Cartagena, definió el nuevo rumbo que el Gobierno le dará a las negociaciones con el fin de lograr un acuerdo de paz con las Farc.

Tras el encuentro, en una rueda de prensa, el Presidente anunció que dio la instrucción al equipo negociador de acelerar el paso y reconoció que ya no es viable que se desarrollen los diálogos en La Habana mientras continúa el conflicto en Colombia.

Dado que el Gobierno ha descartado de plano la probabilidad de un cese al fuego bilateral mientras se desarrollan las negociaciones, su objetivo es ahora acordar el fin definitivo del conflicto tan pronto como sea posible.

Para lograrlo, las dos partes tendrán que ponerse de acuerdo en los próximos meses sobre varios de los puntos más controversiales de la negociación. Estos son los principales:
 
- Desmovilización de las Farc y dejación de las armas

Como lo ha señalado el jefe del equipo negociador del Gobierno, Humberto de la Calle, el objetivo central de la negociación es que los grupos armados ilegales dejen las armas y se integren a los procesos democráticos del país.

Eso no significa la desaparición de las Farc, sino la transformación de este grupo en un movimiento político que, eso sí, renuncie a la violencia como método de acción política.

La mesa de negociación deberá encontrar un mecanismo que garantice a los miembros de las Farc su seguridad durante su retorno a la vida civil, pero también que asegure que no volverán a tomar las armas.

Además, requerirá de un asunto no menor y es dejar que los líderes de las Farc hagan política, y esto, necesariamente, llevará al espinoso debate sobre penas y cárcel para los miembros de la guerrilla (ver punto siguiente).

Sobre la dejación de armas, las Farc han sido ambiguas, pues mientras que su comandante ‘Timochenko’ ha reconocido que el proceso de paz debe concluir en un “adiós a las armas”, otros jefes de la organización no hablan de entrega de armas sino de dejación e incluso la condicionan a una reducción del pie de fuerza de las Fuerzas Militares.

El General (r) Jorge Enrique Mora, ex comandante de las Fuerzas Militares, le restó importancia a esta discusión en un foro organizado por El Tiempo: “Llámela como la llame (entrega de armas o dejación), las Farc saben que se tienen que desmovilizar y entregar las armas”.
 
- Responsabilidad por crímenes de las Farc

Este es uno de los puntos más sensibles para la opinión pública y uno de los que ha generado un mayor debate.

¿Pagarán penas de cárcel los jefes de las Farc? ¿Cuántos años irán a prisión? ¿Qué ocurrirá con los responsables de crímenes de lesa humanidad? ¿Cómo harán política las Farc si sus principales líderes son llevados a la cárcel?

Esas son las principales preguntas de una polémica que el Fiscal General y el Procurador se han encargado de atizar.

El Fiscal, quien respalda el proceso de paz, ha dicho que es posible que los miembros de las Farc paguen penas alternativas, como contribuir al desminado, mientras que el Procurador, crítico del proceso, ha advertido que de no haber penas de cárcel para los responsables de crímenes de lesa humanidad, Colombia se expone a una investigación de la Corte Penal Internacional.

Esta declaración de Humberto de la Calle podría dar luces de hacia dónde se orienta la discusión en la mesa de negociación:

“Más allá del número de procesos penales y los años de privación de la libertad, la verdadera lucha contra la impunidad se concentra en develar qué fue lo que sucedió y por qué; reconocer a las víctimas y repararlas integralmente de manera pronta, y atribuir responsabilidad a los máximos responsables de los crímenes internacionales, a través de mecanismos públicos, de fácil acceso, con decisiones prontas y claras, que les permitan a las víctimas y a la sociedad volver a confiar en las instituciones”.
 
- Reparación a las víctimas:

A medida que ha avanzado el proceso de paz, las Farc han cambiado su posición frente a las víctimas del conflicto.

De la expresión “quizás, quizás, quizás”, que usó en una ocasión de manera despectiva Jesús Santrich para responder si las Farc pedirían perdón a sus víctimas, el grupo guerrillero ha llegado a reconocer su responsabilidad frente a ellas y a buscar mecanismos para su reparación.

Después de escuchar a 60 víctimas que en cinco grupos viajaron a La Habana (59 en realidad por una de estas es un subversivo que paga cárcel y, por  tanto, su presencia fue simbólica), los negociadores del grupo guerrillero se reunieron en diciembre con víctimas de Bojayá y admitieron su responsabilidad en esta tragedia.

En casos como el de Constanza Turbay o el de los once diputados del Valle asesinados, también han tenido encuentros particulares en los que han pedido perdón y reconocido que hechos como esos nunca debieron ocurrir.

Sin embargo, en el proceso aún queda por definir cuáles serán, más allá de los gestos simbólicos, las acciones concretas que realizarán las Farc para reparar a las víctimas e incluso el costo económico que asumirán, pues, de lo contrario, ocurriría como lo sucedido con las víctimas de los paramilitares, cuya reparación hasta el momento ha sido asumida casi en su totalidad por el Estado.
 
- Refrendación de los acuerdos

La prueba de fuego para los acuerdos que se alcancen en La Habana se dará cuando intervengan los colombianos a través de un referendo, como propone el Gobierno; de una Asamblea Constituyente, como buscan las Farc, o de un órgano legislativo transitorio, como ha propuesto el expresidente Álvaro Uribe.

En cualquiera de los tres casos,  dos factores tendrán un peso significativo en el resultado: la eventual coincidencia de la refrendación con otros procesos electorales, como el de Alcaldes y Gobernadores, y la posibilidad de que en la refrendación se reabra la discusión de lo acordado en La Habana. Ambos factores pueden implicar un gran riesgo para que el proceso concluya exitosamente.