‘Hay señales importantes en declaración del ELN’, dice Ariel Ávila

El investigador de la Fundación Paz y Reconciliación Ariel Ávila habló con Reconciliación Colombia sobre el anunció del ELN y la disposición que manifestó esta guerrilla de dejar las armas, si ve futuro en unas negociaciones oficiales.

9 de enero de 2015

Muchos esperaban que el anunció del ELN fuera más contundente luego de la campaña de expectativa que montaron en redes,  ¿la declaración de ‘Gabino’ si es importante?

Aunque la gente esperaba más y el ELN pudo haber dicho más, es muy importante que una estructura tan descentralizada y ‘federalista’ llegue al acuerdo de que va a optar por la salida política y la paz. Generalmente, es muy difícil que ellos se pongan de acuerdo.

Y es normal que para el 95 por ciento de la población colombiana, que no sabe cómo funciona esa guerrilla, el comunicado sea un ‘chorro de babas’, pero para el 5 por ciento restante que los conoce –entre estos estudiosos o académicos- hay señales importantes.

¿Entre estas, cuáles señales?

Queda claro que hay unidad en el ELN. Por ejemplo, alias ‘Pablito’ entró al comando central –Coce– de ese grupo guerrillero; él es del frente Domingo Laín, la estructura más fuerte y radical, que en muchos ocasiones parecía un grupo disidente. Lo mismo pasa con los sectores urbanos. Están todos alineados con esta decisión.

De hecho en Arauca, donde el ELN es muy fuerte, se decía que las conversaciones con el Gobierno no avanzaban porque el frente Domingo Laín no estaba interesado en la negociación…

No creo que sea por eso que no avanza la negociación. El ELN es muy complejo y no es tan vertical como las Farc. Ellos tienen unos sectores urbanos muy organizados y con poder de decisión en su aparato militar; no sólo influye el Domingo Laín, sino otros frentes, como los de Cauca o Antioquia. Además, el Gobierno a veces no se toma en serio al ELN.

¿Qué tanto impacto tiene el ELN actualmente en Colombia?

El ELN tiene presencia activa entre 90 y 110 municipios que representan más o menos el 10 por ciento de todos los que tiene el país. Y su impacto depende mucho de la zona. Obviamente es menor que el de las Farc (que opera en 232 municipios). Lo que pasa es que en algunos lugares coinciden las dos guerrillas, lo que hace muy importante negociar con ambas porque sería alto el riesgo en el posconflicto si una de estas se queda por fuera. 

¿Existe la posibilidad de que ambas guerrillas tengan una estrategia conjunta en las negociaciones?

Ellos tienen un acuerdo político y están avanzando hacia tener una agenda común en el posconflicto. Obviamente han dialogado sobre los temas que están y no están en cada una de las agendas de negociación, pero no es realista pensar que haya total coordinación entre las dos o que una reciba ordenes de la otra.
 
¿Qué sería lo diferente en un proceso de paz con el ELN?

Por la descentralización del ELN, el tema de las consultas sería más complejo, pues tendrían que hablar con cada una de sus estructuras. Además, la agenda no va a ser la misma. Esta guerrilla siempre ha sido más urbana y ha estado metida en temas como el petrolero o la minería. Los ritmos también serían distintos. 

Pero la principal diferencia es que ellos conciben algunos temas de forma distinta a como los conciben en las Farc.

Denos un ejemplo…

Puede que ambos grupos hablen de participación política pero cada uno la concibe de forma muy diferente. El ELN es una guerrilla que tiene un arraigo mucho más urbano, tuvo influencia de la Iglesia Católica en algún momento, y tiene una concepción mas cubana de la guerra de guerrillas. La forma de ver la sociedad de ambas es muy distinta.
 
¿El Gobierno podría aprovechar lo que negoció con las Farc o tendría que empezar de ceros?

Los puntos de víctimas, narcotráfico, dejación de armas y justicia transicional deben estar en ambas negociaciones. Y si bien no los conciben igual y habría que volver sobre cada uno, lo avanzado en La Habana puede ser una base para que estas negociaciones no demoren tanto en el tiempo.

Al escuchar el comunicado queda claro que la guerrilla sigue considerando válido alzarse en armas contra el Estado, ¿qué podría llevar a que ellos dejaran las armas definitivamente?

Para ambas guerrillas la lucha armada sigue siendo una opción hasta que no se negocie. Y, en general, piden dos condiciones: una referida a asuntos estructurales, como las llaman ellos: que no se masacre la oposición política y que den garantías para el liderazgo campesino, por ejemplo. Por otro lado, buscan gestos de buena voluntad por parte del Gobierno. Entre estos, la aplicación de los acuerdos.
 
¿Qué pasos podrían seguir para consolidar la negociación?

Que se pase a la segunda parte del proceso, que es abrir la mesa de negociaciones en sentido estricto. También que se empiecen a ver gestos de buena voluntad en el ELN, como los ha hecho las Farc.