La 'unidad' de las Farc y el ELN

Las dos guerrillas, que por varios años vivieron enfrentadas en algunos territorios, se acercan en momentos en los que el Gobierno negocia con ambas la terminación del conflicto armado. 

14 de enero de 2015

Aunque las FARC y el ELN tienen muchas cosas en común, en los 50 años que ambas guerrillas llevan alzadas en armas contra el Estado, la relación entre ellas ha sido más conflictiva que armoniosa, e incluso han vivido enfrentamientos sangrientos por el control de algunos territorios del país.


El más duro de ellos en 2007, cuando ambos grupos armados se enfrentaron en Casanare, Arauca, el Catatumbo y el suroccidente de Colombia con lamentables consecuencias para la población civil. Según un artículo de la Revista Semana publicado el 3 de febrero de ese año, cerca de 280 campesinos habían salido desplazados por causa de esos choques.

Pero las cosas han cambiado. En los últimos años la relación ha mejorado y de unos meses para acá, mientras el Gobierno Nacional negocia con las FARC en Cuba y adelanta conversaciones exploratorias para iniciar otro proceso con el ELN, ambos grupos armados se han acercado como pocas veces se ha visto.

De hecho, actualmente tienen un acuerdo político y, para algunos analistas, no sería extraño que mantuvieran diálogos continuos acerca de las conversaciones que cada una mantiene con el Gobierno.

Señales

Las señales de ese acercamiento abundan. Luego del V Congreso del ELN, en el cual el grupo guerrillero decidió apostarle a la salida negociada del conflicto y del cual salió la declaración de que estarían dispuestos a dejar las armas si veían voluntad en el Gobierno, alias 'Gabino', máximo comandante de esa organización, dijo que buscaban la unidad con las FARC. Algo que no sólo implicaba superar los conflictos del pasado, sino "plantearse una realidad unitaria".


La cuenta de twitter @ELN_RANPA, que pertenece a la emisora clandestina del ELN que publicó la entrevista con ‘Gabino’ el miércoles pasado, ya dio algunas luces sobre esos acercamientos.

En la respuesta a la pregunta de un usuario (@MaicolBuitrago), que quería saber si era posible unificar el proceso de paz entre las dos guerrillas, esa cuenta respondió que “hay consultas permanentes con nuestros compañeros de las FARC y estamos atentos a su proceso".

Otras señales aparecen en los comunicados que ambos grupos armados han publicado durante las últimas semanas, en los que se puede ver que las relaciones están en uno de los mejores momentos.

Luego del V Congreso del ELN, las FARC publicaron un comunicado saludando a los miembros de la otra guerrilla, y se refirieron a ellos como “hermanos de lucha”, con quienes están “prestos a seguir hombro a hombro, codo a codo a su lado, forjando la unidad insurgente y popular”.

Por su parte, el Comando Central del ELN, en un mensaje enviado a finales del año pasado, también llamó a la ‘unidad para la lucha’ y específicamente se refirió al cese al fuego unilateral que adelantan las FARC desde el 20 de diciembre: “Esperamos que el gobierno responda con altura ante este gesto de paz”, escribieron.

Juntos pero no revueltos

¿Qué implica que las dos guerrillas más fuertes en Colombia se acerquen de esa manera cuando el Gobierno está negociando el fin del conflicto armado con ambas?

Ariel Ávila, investigador de la Fundación Paz y Reconciliación, dice que las FARC y el ELN quieren construir una agenda común para un eventual posconflicto, pues quieren fortalecerse en un eventual escenario político en las regiones, pero duda que esa estrategia implique una coordinación total entre ambas guerrillas o que una esté recibiendo órdenes de la otra. Sobre todo porque entre las dos hay grandes diferencias conceptuales. 

“El ELN concibe algunos temas de forma distinta a como los conciben en las Farc. Es una guerrilla que tiene un arraigo mucho más urbano, tuvo influencia de la Iglesia Católica en algún momento, y tiene una concepción más cubana de la guerra de guerrillas. La forma de ver la sociedad de ambas es muy distinta”, explica Ávila.

Por eso, también es difícil que por ahora ambos procesos de paz confluyan en uno sólo, aunque lo adelantado con las FARC en Cuba puede ser un insumo para la mesa con el ELN. Y en los temas de dejación de armas, desmovilización y justicia transicional, ambas guerrillas podrían tener una exigencia similar.

Hay  temores de que esa cercanía termine por convertirse en una mayor fuerza militar en contra del Estado, pero por ahora, ese escenario está descartado con el cese unilateral al fuego declarado por las FARC. Aunque a futuro, y ante una posible ruptura de las negociaciones de paz, una unión militar no se puede menospreciar. 

Lo cierto es que en términos prácticos, al Gobierno le conviene firmar la paz con ambas guerrillas y ante la ventaja militar que mantiene el Estado es normal que estas busquen una estrategia conjunta. Algo que podría ser beneficioso para el país si sirve para acelerar las negociaciones que terminen por fin con un conflicto armado que desangra al país desde hace un poco más de 50 años.