En memoria de una mujer con gran vocación y pasión

A Beatriz Linares Cantillo se le debe buena parte del avance de la legislación colombiana en la defensa de los derechos de los niños, niñas y adolescentes. Su carácter, franqueza y claridad intelectual la destacaron en los espacios en los que se desempeñó.

2 de febrero de 2015
Foto: Anspe


Esta abogada bogotana trabajó hasta el último día de su vida, lo que dice mucho de la vitalidad que la caracterizó.

Beatriz Linares Cantillo fue incansable trabajadora y su nicho fue la defensa de los niños, niñas y los adolescentes, cuyas problemáticas y retos entendió en su paso por la Defensoría del Pueblo. En esa institución, recién creada para la época (1997-2004), lideró políticas nacionales de protección de derechos humanos a grupos de población vulnerables.

Tras su fallecimiento como consecuencia de un cáncer que la aquejó en los últimos años de su vida, Paula Gaviria, hoy directora de la Unidad de Víctimas, y quien trabajó con ella en la Defensoría del Pueblo, comentó que aprendió de Beatriz a “tomarse la vida con alegría, a reírse -sobre todo de sí misma-, a no ocultar la pasión por la vida y a hacérsela un poquito mejor a los demás”.

Quienes compartieron espacios de trabajo con ella la recuerdan así. Una mujer con carácter, con gran energía y también con gran sentido del humor. “Trabajé con Beatriz Linares el plan de prevención de reclutamiento de menores. Gran mujer y gran amiga. Nos va a hacer falta su franqueza”, escribió Francisco Santos en su cuenta de Twitter, recordando tiempos de la Vicepresidencia, en la que Beatriz fue asesora (2007 – 2010).

En efecto, esta mujer, esposa, madre de un hijo, gestionó la estructuración y ejecución de políticas y estrategias para la prevención del reclutamiento y utilización de niños y niñas por grupos armados ilegales.

Fue coautora de la Ley de Infancia y Adolescencia y como directora del Convenio entre el ICBF, la Fundación Restrepo Barco y la Alianza por la Niñez Colombiana/Unicef facilitó el proceso para que el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar construyera la ruta de protección integral a los adolescentes que cometen delitos (2012).

“Lamento profundamente la muerte de Beatriz Linares quien fue directora de @ANSPExtrema. Fue una mujer maravillosa que ayudó mucho al país”, también tuiteó Catalina Escobar, de la fundación Juan Felipe Gómez Escobar, quien se dedica a prevenir el embarazo precoz en los sectores vulnerables.

En efecto, en la última etapa de su vida Beatriz asumió la dirección de la Agencia Nacional para la Superación de la Pobreza Extrema (2013 a la fecha), donde se propuso priorizar el fortalecimiento de la institucionalidad local -alcaldías y gobernaciones-, para que “todo ese potencial en el desarrollo de las familias que hacen los cogestores desde la ANSPE, pueda tener resultados en mejores escuelas, vías de acceso, servicios de salud y mejores oportunidades para los jóvenes”.

Esa fue Beatriz Linares, pues al tiempo que tenía una gran claridad intelectual en el tema, que llevó a la legislación colombiana a avanzar en este campo, reconocía la riqueza local para concretar la política pública. Esa percepción la desarrolló con su vasta experiencia como consultora de la Organización Internacional para las Migraciones, OIM, y de diferentes agencias de Naciones Unidas como Unicef y Unfpa, y también en organizaciones sociales nacionales e internacionales.

Reconciliación Colombia destaca a través de este pequeño perfil la vida de esta gestora pública. El criterio de esta abogada de la Universidad de los Andes trascendió las paredes de los edificios gubernamentales y ayudó a arrancarle a la violencia un número indeterminado de niños, niñas y adolescentes con las políticas de prevención que desarrolló y aplicó.