‘Los que rechazan a becados, son una minoría’

Estudiantes de las universidades de La Sabana y de Los Andes manifiestan indignación por los anónimos mensajes ofensivos publicados en Facebook contra estudiantes becados por el Gobierno en el programa ‘Ser pilo paga’. Reconciliación Colombia fue a La Sabana y los consultó.
 
Febrero 5 de 2015
Por Luis Carlos Gómez
Periodista de Reconciliación Colombia

 
La carga de estigmatización de los mensajes anónimos publicados en la página de Facebook Confesiones Unisabana dirigida contra los estudiantes becados que este semestre llegaron a La Sabana como beneficiarios del programa oficial ‘Ser pilo paga’ generó indignación en la comunidad universitaria de esta institución.  Estudiantes y Universidad manifestaron que son escritos por una minoria, que no representa la voz de esta comunidad y que ni siquiera es seguro que pertenezca a ella.

Incluso, a becados les sorprendieron los mensajes porque dijeron que no han percibido ese rechazo en el campus universitario. “Cuando vi los comentarios no podía creer que hablaran de la misma Universidad en la que yo estudio. Yo no he visto nunca eso”, dice María José Cortes, estudiante de Derecho y Comunicación Social de la Universidad de la Sabana.
 
Reconciliación Colombia la entrevistó a ella y a otros estudiantes y docentes, en su visita de campo.
 
Cortés estudia becada en la Universidad, en una oferta distinta a la del programa ‘Ser pilo paga’. Ella se benefició semestres atrás de un programa destinado a estudiantes con buen promedio académico, que no logran ser admitidos en la Universidad Nacional.

“Para la Universidad es natural el tema de las becas. De los 7.200 estudiantes, unos 1.700 están becados. No estamos trayendo un integrante nuevo a la comunidad”, explica Ana María Gordillo, a cargo de la Dirección Central de Estudiantes.

Gordillo afirma que en octubre pasado, cuando el Gobierno comenzó el programa ‘Ser Pilo Paga’, la Universidad preparó una respuesta institucional que incluye, entre otros, la aplicación de un Plan Padrino, que ya venía de tiempo atrás, en el que estudiantes de semestres superiores apoyan a sus compañeros, les advierten sobre las materias en que deben ‘ponerse las pilas’ y les recuerdan los trámites que por su condición de becados deben hacer.

Así mismo, una Línea de atención en la que los jóvenes pueden manifestar todo tipo de problemas, en la cual, asegura, hasta el momento no han recibido una sola denuncia por rechazo de sus compañeros.

Alexander Trujillo, director de Bienestar Universitario, agrega que la Universidad cuenta con canales para que los estudiantes se expresen y que la Universidad y los alumnos han hecho un esfuerzo conjunto por acoger a los más de 400 alumnos becados por ‘Ser pilo paga’ que hace dos semanas comenzaron su primer semestre.

Isasio Serna, estudiante de Ingeniería Química, es uno de ellos. Llegó de Quibdó hace unas dos semanas. Vive en Ciudad Bolívar, con unos familiares, pero como tiene que hacer un recorrido diario de unas dos horas hasta La Sabana, que queda al otro extremo de Bogotá, en el municipio vecino de Chía, la Universidad le está ayudando a conseguir un alojamiento cercano, que sea económico. “Yo vengo de clima caliente y como no tengo sacos ni chaqueta, mis compañeros me ofrecen”, dice Serna, quien asegura nunca haber sentido rechazo de ningún tipo en la Universidad.

Sobre los mensajes de odio y estigmatización, varios estudiantes afirman que no entienden por qué sus compañeros escriben de esta forma. “Son personas que no conocen el espíritu de La Sabana. Uno no anda preguntándoles a los compañeros si son o no becados”, dice Camilo Pedraza, estudiante de Comunicación Social. “Aquí en la Universidad no se vive un ambiente de gueto. Todos estamos en la misma condición”, afirma Andrés Barrantes.
 
En Los Andes también hay indignación

Aunque la página de Facebook Confesiones Uniandes Reloaded tomó la decisión editorial de no publicar mensajes de estigmatización hacia los estudiantes, una persona que se identificó como de Los Andes describió una situación parecida de lo que, según él, pasa en Los Andes e invitó a “no permitir que La Sabana se convierta en lo que es hoy Los Andes”.

Este prejuicio también fue rechazado por los alumnos de Los Andes. En esta Universidad estudiantes e institución, de manera conjunta, han diseñado programas que buscan beneficiar no solo a los estudiantes becados, sino a todos sus alumnos, precisamente para evitar el ambiente de gueto. Así se lo explicó a Reconciliación Colombia Alejandro Franco, miembro del Consejo Estudiantil.

Estos programas incluyen una beca que se otorga con donaciones hechas por estudiantes y Universidad. Por cada peso donado por un estudiante, la universidad dona otro. Así mismo, un banco de fotocopias para que los estudiantes puedan ahorrar en este campo, que es uno de los más costosos para ellos. Además, dice Franco, el programa ‘Ser pilo paga’ en sí mismo es un beneficio: “tener una persona que se lo merece estudiando al lado de uno, es un beneficio para todos los estudiantes”.

“Para nadie es un secreto que puede haber personas que piensen así, pero es una minoría. Lo que está pasando en la Universidad es todo lo contrario. Estamos es en la actitud de qué podemos aportarle al programa”, dice Julián Carrero, líder del grupo ANDAR (Red de Apoyo a Estudiantes con Programas de Beca y Financiación), quien también afirma que no ha recibido la primera denuncia de maltrato de alguno de los becados. “Si alguien hiciera un comentario de esta naturaleza en público, sabría que todo el mundo lo rechazaría”, añade Alejandro Franco.

Desde la mirada de Reconciliación Colombia, el Programa Ser pilo Paga, es un avance importante hacia la reconciliación, al abrir espacios donde se da el reconocimiento del otro y el diálogo desde la diferencia en las aulas y no en un campo de batalla, es vital para avanzar.

Si bien, Universidades, estudiantes y Gobierno están haciendo un esfuerzo por aportar a la inclusión, plantea una alerta y una reflexión, el hecho de que a medida que estos espacios  más se abren, se generen manifestaciones de rechazo que aprovechan el anonimato de las redes sociales para estigmatizar a las personas, como lo planteó esta iniciativa de país en el primero de estos artículos. Más allá de un programa o de un proceso, el reto hacia la reconciliación desde la vida cotidiana es lograr acelerar los procesos de adaptación y de reconocimiento del otro para evitar las estigmatizaciones y agresiones que solo abren otros círculos de violencia. Las redes hoy son uno de los canales de mayor riesgo para esta situación.